La incógnita en el estadio de River transitaba por saber la cantidad de goles que podría convertirle el local a Arsenal. De un lado estaba el equipo que venía de anotar cuatro en Rosario, y del otro el último equipo del torneo, que todavía no ganó con su nuevo técnico.
El inicio exhibió rápidamente la postura de ambos: River ubicado en el campo rival, y los de Sarandí retrasados, con cinco hombres en el mediocampo, para dejar sólo a Mazzola como el más adelantado del equipo.
