Nos encontramos en el domicilio particular de un gran amigo y artista conocido en el Norte argentino y por qué no en el mundo. Porque a través de YouTube y otros medios se puede ver entrevistas que hizo este artista local su apodo es Pocho Elba, en realidad se llama Hércules Piona.
¿Su padre de qué nacionalidad es?
A mi viejo le tocó desgracia de atravesar la segunda guerra mundial y quedó prácticamente sin familia en Italia y encontraban un buen camino que se hablaba por allá, que era venirse a la Argentina, el paraíso terrenal y así se vino mi viejo con su hermano que se llamaba Bruno Piona.
¿Cómo fue su llegada?
Se vinieron los dos y llegaron a la Argentina, como buen gringo inmigrante siempre buscando trabajar algo, se inclinó de venirse al norte, a cortar leña para el Ferrocarril que en esos años era el auge fuerte y era a vapor, donde se utilizaba leña. De esa manera llega mi viejo acá y por detrás de esa llegada, quién te habla.
¿Qué año naciste Pocho?
Yo nací en 1957.
¿Como nace espíritu de músico, de poeta, de escritor?
Bueno mira, es difícil definir esa pregunta porque te diría yo, que son cosas de Dios, vos no te das cuenta y agarras un lapiz y empezas a escribir, yo diría que es un don que te pone Dios en las manos, sabrá él porqué. Como vos me conoces de familia de recurso muy escaso, pobre, hablando criollamente, no había para comprar una guitarra y tenía la vocación de tocar la guitarra muy joven, te estoy hablando de unos 10 u 11 años. Y mi madre una criolla inteligente que se la rebuscó, no sé cómo, pero me compró una guitarra. Mi primer guitarra, era de clavija de palo, así como es el violín, había que echarle agua a la clavija para que se hinche la madera y poder afinar a las cuerdas. En eso aprendí a tocar medianamente. Cuando empecé a tocar la guitarra, empecé a acompañar con lo que yo escribía, y empecé a completar ese deseo, porque siempre yo quise hacer resaltar la presencia de Ingeniero Juárez, de mi gente, contar qué somos, dónde vivimos, porque viste que era un pueblito chico, aunque Juárez ahora ya es un más amplio. A mí me llena de alegría cuando un compueblano mío, sale y figura en el fútbol, en el boxeo, o en el folclore, acá hay muchos valores que lamentablemente no sé a qué debe que se pierden tantos muchachos que jugaron muy bien al fútbol, otros muy buenos cantores, poeta diez veces mejor que yo y eso a veces te duele, que tengamos que perder esos valores que difunden nuestra cultura, nuestras propias raíces.
Hay una chacarera que escribí yo, que dice “mis huesos en mi tierra Formoseñas de abono van a servir” porque de lo que estoy seguro, es que la ley de la vida me va a llevar un día como llevó a muchos que sería quedar en estas tierras en donde yo nací. Entonces esa es mi preocupación, de que antes que me lleve la vida, incentivar a los jóvenes. Quizá ya esté un poco viejo, pero voy a seguir cantando porque es mi vocación, voy a seguir escribiendo así esté debajo de un árbol, no me hace falta escenario ni público para cantar y para escribir me basta la sombra de un árbol. No falta un amigo o dos, que cuando estás tocando la guitarra se aproxima, te mira y te escucha, eso ya es grandeza para mí. Bueno y después está el joven que mira y dice ‘que lindo tocar la guitarra’ ‘mira lo que escribe el hombre’. Tal vez ellos tienen mejor vocación que la mía y es ahí donde la empieza a practicar y esas son las cosas que te llevan a hacer lo que yo hago.
¿Cómo lo ves al pueblo que te vio nacer?
Juárez era un pueblo pequeño, acá había una sola escuela que era la Escuela 24, la cual cursé, y no olvido aquellas maravillosas maestras, ya que maestros casi prácticamente ninguno y eran mujeres las maestras que nos enseñaban eh de alguna manera hacer algunas rayas, a escribir, a contar. A esas maestras yo les debo la vida y creo que muchos de mis compueblanos que cursaron las aulas de la 24 deben sentir lo mismo.
Creo que esa deuda la pagué cuando un día Dios me inspiró en una letra que se titula “Escuelita 24” y la dejé como recuerdo para mi pueblo. Por otra parte, el cancionero folclórico que escribí en Formosa y que tiene todas mis canciones, lo llevé a la directora y le dije “Acá está la grabación que se grabó en un disco y acá está el cancionero folclórico, si podría algún día hacer pasar a los alumnos que cursan en esta escuela”.
Porque era insignificante la 24 y ahora va creciendo cada vez más. Todas aquellas maestras que atravesaron la 24 siempre están poniendo su granito de arena para que esa escuela sea cada vez mejor
Fíjate que hay muchas satisfacciones que a veces uno lo guarda en silencio, Nely Martearena fue directora de la escuela 24, una hija del pueblo que también le puso el empujoncito para que la escuela siga adelante. Hoy en día es una escuela muy bonita, aunque nacieron muchas escuelas más ya que la población prácticamente se amplió, ahora es otra cosa, los medios de comunicación, la tecnología que tienen ahora es totalmente diferente.
Recuerdo cuando nosotros queríamos participar en una peña folclórica, íbamos en tren, haciendo dedo para llegar a Fortín Yunka y para llegar a Las Lomitas. Ahí estaba Betty Nacif que armaba esas peñas y después en Pirané, que no era fácil, donde siempre nos invitaban y bueno sabíamos ir con el finado Abraham Nacif, el finado Mingo Medina, Contursi y Patito Noez. Íbamos a hacer lo poco que sabíamos, pero no nos era fácil porque económicamente no teníamos los recursos y no había apoyo de dirección de cultura, tampoco en esos años la municipalidad nos daba un empujoncito para ir y así fuimos participando siempre en la fiesta del 24 de septiembre, el día de la virgen que hace acá la iglesia católica, también fue un motivo como para subir al escenario y hacer alguna presentación y tantas cosas lindas que te envuelve el recuerdo.
¿Puede recordar el estribillo de Escuelita 24?
“Escuelita 24 cabecita de mi infancia donde yo aprendí a contar, maestrita que de niño me tomaron de la mano y me enseñaron a amar, siempre las llevo en el alma, le recuerdo con ternura y aquí le vengo a cantar” Cuando uno se pone a analizar la letra, te transmite alegría y tristeza, como autor digo ´quisiera que de vuelta me concedas un lugar’ por lo tanto me trae nostalgia.
¿Sobre tu familia, qué podés contarnos?
Yo tengo tres hijos una nena y dos varones. Resultase que la chinita como decimos criollamente me salió Profesora de Artes Visuales, hace cuadros y esculturas, gracias a Dios enseña en el colegio. Muy buenos trabajos tiene ella, aparte de que ella tiene una formación educativa en la materia, tiene el reflejo natural que te da Dios, ella se llama Estela Yanina Piona.
Hay un tango que dice ‘contra el destino nadie la talla’ porque yo siento que creo mucho en Dios, es Dios el que nos lleva y nos ordena por dónde vamos a ir, por dónde vamos a volver sin darnos cuenta.
Cuando venís de una base pobre, es difícil. Mi nieto mayor me preguntó una vez por qué no soy ingeniero, porque no soy doctor, por qué no soy maestro, entonces le dije, ‘veni sentate, acá el ingeniero tenés que ser vos el doctor tenés que ser vos, el maestro tenés que ser vos, por qué vos tenés hoy en día todas las posibilidades de ir a estudiar, de llegar a la universidad, tu abuelo no fue nada de eso, porque había solamente una Escuelita Primaria 24 y después había que irse a estudiar Tartagal, Salta o en Corrientes’. Ahí ya entraba a jugar el bolsillo, la parte económica, en ese entonces yo ya me había quedado sin padre porque mi papá le vino mal porque el siendo Italiano no conocía las leyes Argentinas y tuvo que irse, me dejó de una edad de tres años, me crió mi vieja, que fue semi analfabeta porque no tenía escuela, poquitito sabía ahí escribir, pero ella era una universitaria con el látigo, te hacía levantar a las cinco de la mañana te enseñaba, que tenés que bañarte, que tenés que lavar, que tenés que andar limpio, que tenes que trabajar, ya que ella vendía pan, que tenés que ir a la escuela, y bueno, como eran los viejos de antes.
Esa enseñanza de mi madre quizá me sirvió para formarme más o menos con defectos y virtudes, pero así fui caminándole a la vida y a veces es difícil.
También escribí una letra que está titulada “La Cutama” ahí habla la cutama de las faltas de beca en ese entonces que le daban una beca al más acomodado que vos sabe cómo era el asunto y como uno era de alpargata y el pantaloncito roto, muy inteligente pero no te lo daban de todas maneras, habla la desgracia de no poder estudiar por el hecho de ser pobre, pero contra Dios no se puede, me dio una gran sabiduría a mí que es escribir lo que siento, decir lo que siento y cantar como canta el pájaro.
Te decía hoy que la vida es corta, porque vos proyectas una cosa y yo dije bueno, terminé la escuela, bueno ya no estudio, ahora trabajo y apareció la ley de la vida que son los hijos, mi mujer, ahora tengo que educarlos a mis hijos para que sean un poquito mejor dentro de la sociedad, y después de esto voy a cantar, y así se iba programando. Pero el tiempo se te empieza a terminar y te empieza a aparecer las canas en la cabeza, las arruga y ahí es cuando decís ya me estoy desocupando y resulta ser que sí en este momento me desocupo de mis hijos es porque mandé a estudiar, ahora ya trabajan son personas grandes, le enseñé lo que pude ahora tengo un poco de libertad como para salir a hacer lo que me gustó toda la vida, cantar y escribir, pero lamentablemente ya estamos medio viejo, entonces puedo decir ‘bueno quizá me queda un poquito de tiempo’, a lo mejor por ahí Dirección de Cultura en Formosa me llaman y me hacen darle un manijazo, no para mí, sino para el joven que está escuchando, que está mirando que de ahí pueden salir grandes valores, para que represente Juárez, que ya no es anónimo y Formosa tampoco como era antes, lamentablemente acá en estos extremos adonde nosotros estamos, no sé a qué se debe, yo diría que le falta mucho pero mucho, a dirección de cultura, poner en marcha para que no se pierdan los valores.
¿Cómo ves los 21 de julio?
Bueno sabes que una maestra juarense, que es Marica Torres, cariñosamente ya había escrito el primer libro sobre las cosas de Ing. Juárez, pero realmente para mí ese día es muy importante, una por el encuentro de pueblo qué hacemos, otra este porque a veces hay oportunidades como para hablar de una cultura.
Mi profundo agradecimiento si vos vieras la alegría que siento yo cuando viene una persona para hablarme de estas cosas y mayormente un compueblano como vos.
