Ingeniero Juárez es nuestra historia, la que comenzaron a escribir desde aquel primer almacén de ramos generales Casa Jaluf, Casa Vidal, y otros.
Ingeniero Juárez distante a 450km de Formosa Capital, tesoro de civilizaciones que cuenta con una historia viva, hogar de muchos, acariciados por el áspero ímpetu del viento norte, en este cumpleaños 93, nos toca atravesar una realidad muy difícil, estamos llamados a perseverar, a confiar en Dios y a continuar relatando una historia que necesita más hermanados que nunca.

Tenemos que viajar muchos años más atrás y entonces tenemos que ver cómo fue creciendo nuestro pueblo y porqué, y de ser un pueblo que nace con poca gente, un pueblo que nace por una inquietud de un pueblo más lejano que quiere vivir cerca de la vía, que quiere trasladarse y moverse más, y estar más cerca de todo.
Ese pueblo nos dio mucho a nosotros y que le dio mucho a nuestras familias, en realidad son muchas las personas que vivimos en Juárez, y que somos descendientes de esas familias, esas familias que llegaron un día, en el año 30 con esa inquietud de ver un pueblo crecer, de ver a sus hijos progresar, de buscarle la forma de que esos niños crezcan y estudien y hagan una carrera, se reciban de algo y lleguen al pueblo, vuelvan al pueblo, con el orgullo de decir “son mis hijos”, eso yo quiero que digan las madres, que sean orgullosas de sus familias y esas mujeres son las primeras mujeres que llegaron Juárez, esas mujeres que hicieron todo por sus hijos, yo creo que nosotros tenemos que valorar a las madres que llegaron en un carro o en un camioncito y que dieron todo a su pueblo y dieron todo hasta su vida, hay gente que vivió hasta 100 años y dejó todo por su pueblo y su gente, para mí es algo que yo nunca dejo de valorar, esas mujeres que vieron crecer sus hijos, que vieron crecer en una escuelita chiquitita, y cuando llegó el momento de irse y ver el momento de decirles ‘hija’ o ‘hijo’, “vas a tener que irte a estudiar en otro lado” porque aquí no hay, y ellos nos cuidaban y nos mandaban todo.
Entonces, ese es el futuro del pueblo con el cual sueño y soñamos todo, soñamos los que no tenemos hijos, como yo por ejemplo, ver a los sobrinos, a los nietos de familia, a las familias de Juárez, crecer y progresar y darnos todo lo que no dimos, ni pudimos dar, pero si quisimos, y esa gente la que vive hoy en Juárez es la que tiene que luchar y buscar la forma en la que su pueblo siga progresando, porque es un pueblo que progresó, es un pueblo el cual tenia una salita de primeros auxilios, allá al otro lado de la vía, después se hizo otro Hospitalito acá, un Hospital de primeros auxilios y después se trasladó a un gran Hospital, una estación de Ferrocarril que por suerte no se derrumbó pero sí un galpón de máquinas que podría haber durado un poco más, pero no pudo porque el tiempo lo borró, lo volteó y no tenemos esos recuerdos.
Yo creo que Juárez tiene que vivir y tiene que progresar muchísimo, así como se hizo esto que era chiquitito, hoy es el Centro Cívico, donde se agrupan muchas instituciones, la municipalidad que también era una piecita chiquita y hoy es una Municipalidad, una campo de deportes, que antes era una canchita allá en el cuadro de Ferrocarril, al que queremos verlo con el nombre de la persona que luchó por todo eso, y así tantas cosas que vemos en Juárez y que pensamos en esos que se fueron, esos que lucharon y esos que se quedaron en Juárez.
