El Índice de Salarios publicado por el Indec mostró un aumento del 3,1% en diciembre, reflejando un crecimiento en las remuneraciones promedio de los trabajadores formales e informales. Según el informe, el incremento se desglosa en 2,8% para el sector privado registrado, 1,7% para el sector público y 6,8% en el sector privado no registrado.
A nivel interanual, el índice de salarios registró una suba del 145,5%, impulsada por aumentos del 147,5% en el sector privado registrado, 119,3% en el sector público y un 196,7% en el sector informal. Si se comparan estos datos con la inflación del 117,8% en el mismo período, el resultado sugeriría una leve recuperación del poder adquisitivo.
Sin embargo, la realidad cotidiana parece contradecir los números oficiales. A pesar del supuesto repunte salarial, el consumo sigue en caída, con fuertes bajas en las ventas de supermercados, productos lácteos, yerba y carne vacuna. Según un análisis del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), esto se debe a que el Indec subestima el impacto de los servicios en la medición de la inflación, lo que genera un desfase en los datos económicos reales.
El director del CEPA, Hernán Letcher, advierte además sobre el retraso en la actualización de los salarios no registrados, lo que distorsiona la información oficial. “Los salarios medidos por Indec aún están un 8,3% por debajo de noviembre de 2023. Aunque en diciembre el índice de salarios creció 3,1% en términos nominales, superando la inflación del mes (2,7%), al corregir el dato de los salarios informales, que se mide con cinco meses de retraso, el aumento real es de apenas 2,5%“, explicó.
En este contexto, mientras el Indec reporta una recuperación salarial, el bolsillo de los argentinos cuenta otra historia. Los ingresos siguen sin alcanzar para cubrir la suba de precios en alimentos y servicios básicos, y el consumo masivo continúa en caída, reflejando la persistente crisis económica.
