En una jornada electoral histórica, Pozo de Maza vivió un verdadero cambio político: Luis Miguel Montes, acompañado por Hugo Allende y un grupo de jóvenes militantes, logró conquistar una banca en el Concejo Deliberante enfrentando a una estructura que por más de dos décadas dominó el poder local.
Con recursos limitados, apenas tres camionetas, un camión y una traffic, esta nueva agrupación peronista salió a disputar las elecciones contra el aparato del actual intendente, que desplegó más de 50 vehículos y una campaña marcada por el derroche y las viejas prácticas políticas. Aun así, el pueblo habló: más de 800 votos, en su mayoría jóvenes, respaldaron el proyecto de Montes y Allende, un equipo que desde hace años viene trabajando silenciosamente, sin apoyos económicos, pero con la convicción de transformar su comunidad.
Luis Miguel Montes expresó su agradecimiento al Diario del Oeste, “por ser el único medio que visibilizó nuestro trabajo y el abandono que vive Pozo de Maza. Sin esa voz que nos amplificó, muchas realidades hubieran quedado silenciadas”.
Este triunfo no solo representa un cambio generacional, sino también el regreso de los desencantados: sectores del peronismo que en el pasado habían abandonado las urnas por el desgaste del poder local, hoy encontraron en esta agrupación joven un espacio donde volver a militar.
Lejos de descansar, apenas pasadas las elecciones, el nuevo equipo de concejales comenzó a recorrer oficinas provinciales presentando proyectos y gestionando políticas para el desarrollo del oeste formoseño. “Queremos que los jóvenes puedan quedarse en sus comunidades, progresar en su tierra y ser felices en su lugar de origen”, señalaron.
En Pozo de Maza, por primera vez en mucho tiempo, la política dejó de ser patrimonio de unos pocos y pasó a ser la bandera de un pueblo que quiere futuro. La juventud se puso de pie, el peronismo se renovó, y el modelo formoseño sigue sumando voces nuevas que lo defienden con convicción.
