Tras el rechazo popular a la instalación de bases militares extranjeras, Correa critica la política de seguridad de Noboa: “¿Qué importa que salga disfrazado de Rambo, si me siguen matando en la esquina?“
Según Rafael Correa, el referéndum del domingo pasado en Ecuador representa un “garrotazo” para el presidente Daniel Noboa, aunque aún conserve “todos los poderes fácticos”. El exmandatario celebra que los ecuatorianos le hayan dicho “No” a los planes de Noboa para instalar bases militares extranjeras o iniciar el proceso de reforma de la Constitución, la misma que Correa modificó para ampliar derechos en 2008. En diálogo con Página/12, Correa dice que Noboa “está sirviendo a su patria, que es Estados Unidos”, y advierte que, a diferencia de Donald Trump, “para ser buen gobernante debes ser buena persona”.
– En la noche del domingo post referéndum usted dijo que el resultado ratifica que hubo fraude en las elecciones presidenciales del 13 de abril. ¿Por qué?
– ¿Cómo te explicas que hace siete meses haya ganado Noboa con un 56 por ciento? El anterior mandato sólo fue de un año y medio, porque Noboa acaba el período de Lasso. Hay nuevamente elecciones y empatamos la primera vuelta. En la segunda vuelta no aumentamos nada. Es más, retrocedimos en 16 mil mesas, el 40 por ciento de las mesas. Es evidente que hubo fraude. La pregunta es cómo lo hicieron. Gana Noboa con una amplitud de 11 puntos. ¿Cómo puede explicar que siete meses después, sin una catástrofe, pierda tan abrumadoramente? Sí, hay un rechazo generalizado a su forma de hacer gobierno, a sus caprichos, a su engreimiento de niño rico. En honor a la verdad, él nació en Miami, su patria es Estados Unidos. Está sirviendo a su patria. Al que no está sirviendo es a Ecuador.
– ¿Esperaba una derrota tan contundente para Noboa?
– Nuestras encuestas nos decían que ganábamos en las cuatro preguntas. Pero por la experiencia histórica, siempre en esta clase de consulta cuando hay varias preguntas, las encuestas son muy inexactas. Ya había un sentimiento de rechazo a Noboa, y con los errores que cometieron en campaña ese sentimiento se agrandó. Por ejemplo, la canallada de presentar a (el ex vicepresidente de Ecuador) Jorge Glas como reo cambiándolo a una cárcel inconclusa como publicidad, o el creer que pueden regalar bonos que no están en el presupuesto. La gente se indignó y la respuesta fue una paliza. No es una victoria decisiva, pero sí muy significativa no solo para Ecuador sino para toda América latina. La gente entiende lo que es la soberanía. No son vendepatrias. Algunos creen que estos conceptos ya están superados, que hay que ser pragmáticos. Pero, ¿qué país se desarrolló sin una sana soberanía? Los países que claudican la soberanía acaban vasallos y el pueblo ecuatoriano no es un pueblo de vasallos.
– EE.UU. venía mostrando un gran interés en instalar una base militar en Ecuador. ¿Este resultado puede afectar el vínculo de Trump con Noboa?
– Más que afectar el vínculo, afecta la utilidad del vínculo. Los gringos son muy pragmáticos. Ya no les sirves, te dejan botado. Milei ganó la elección, entonces lo sostienen todavía, es un títere que les sirve. Noboa se está volviendo inservible, pero Noboa tal vez tiene una ventaja, que nació en Miami, es ciudadano estadounidense. No sé si por ahí lo seguirán protegiendo por todos los medios, pero al menos a nivel geopolítico y como instrumento de poder en América latina, ya ven que no les va a servir de mucho y lo van a dejar botado, o parcialmente botado.
– Es difícil hacer futurología pero, ¿qué versión de Noboa cree que vamos a ver después de este referéndum?
– Esta es una victoria muy importante pero no decisiva. Ha puesto límites a los abusos de poder, al saqueo, a las mentiras de este sinvergüenza. Pero no es que se ha cambiado el poder. En 2017 ganamos la elección con el programa de gobierno de la Revolución Ciudadana. Vino un traidor, un lobo disfrazado de cordero como Lenin Moreno que devolvió el poder a los mismos de siempre y eso no ha cambiado hasta hoy. La consulta popular le ha dado a Noboa un garrotazo para decir ‘ya basta’, pero el poder sigue en manos de ellos. Y conociendo la personalidad de Noboa, un hombre mujeriego, borrachín, que anda en Porsche, que no está acostumbrado a que nunca le digan que no, no va a cambiar. Tal vez lo que lo haga cambiar es que muchos de sus borreguitos se le van a rebelar, va a haber una rebelión en la granja, porque él controlaba todo y mucha gente oportunista le seguía el juego. Este tipo puede haberse visto limitado en su poder político, pero tiene todos los poderes fácticos, económicos, mediáticos, controla la institución del Estado, tiene el poder de EE.UU., lo van a sostener con uñas y dientes.
– En términos concretos, ¿cuál es el saldo de la política de seguridad que ha venido desarrollando Noboa?
– ¿Qué pensarías tú de un entrenador de fútbol que se la pasa hablando de que tiene la mejor estrategia, tiene tácticas de vanguardia, está contratando a los mejores jugadores y todos los partidos los pierde por goleada? Lo botarían por inútil. Eso es Noboa. Dijo en campaña que tenía un Plan Fénix, una gran mentira, jugó con la sangre y las lágrimas del pueblo ecuatoriano, porque teníamos un país devastado por la violencia. Dijo que en un año disminuiría a la mitad los asesinatos y en dos años casi no iban a existir. El año pasado acabamos como el segundo país más violento del mundo, con 44 homicidios por cada 100 mil habitantes. Este año vamos a acabar como el más violento del planeta, con cerca de 55 homicidios por cada 100 mil habitantes. ¿A mí qué me importa que salga disfrazado de Rambo, si me siguen matando en la esquina? Dijo que había controlado las cárceles metiendo a los militares, están peor que nunca. Todo el mundo sabe que la droga sale de los puertos de Guayaquil, en los contenedores de banana, pero no se controlan los puertos. Puedes engañar con farsa a la gente un tiempo, pero no todo el tiempo.
– ¿Qué piensa de la elección presidencial en Chile? Fue un triunfo de Jeannette Jara, pero con sabor agridulce.
– Yo creo que no es un buen resultado. Ganó Jara pero con 26 por ciento, muy cerca quedó Kast. Todos los que le siguen son candidatos de derecha. Me hubiera gustado que la candidata de izquierda gane por más o al menos que los demás candidatos de izquierda saquen más y unidos logren un 40-50 por ciento, pero la izquierda quedó muy lejos de ese porcentaje y el responsable directo es un tipo como Gabriel Boric, que ha tenido un gobierno muy tibio. Hubo una gran esperanza cuando ganaron las elecciones, y por su tibieza y su falta de definición, por querer contentar a todo el mundo, ha hecho fracasar el proyecto. El enemigo era Venezuela para él. El problema no era la injerencia de Estados Unidos. Está totalmente perdido. Más que perdido, es el típico tibio vanidoso que quiso pasar a la posterioridad como el gran demócrata. Pero si lo que quieres es mantener reputación y prestigio, no te metas a esto. Si en verdad eres un revolucionario, quieres cambiar las cosas de América latina, tienes que arriesgar. Estos son de los que no saltan sin paracaídas.
– ¿Cree que Trump puede ir por la cabeza de Maduro?
– A mí me encantó la reflexión de un opositor de derecha venezolano. Dijo, yo llevo 26 años oponiéndome al chavismo, pero frente al primer disparo de un soldado extranjero a un soldado venezolano, tengo una sola patria, un solo gobierno y un solo ejército. Esa es la postura del latinoamericano. No somos colonia. Aquí hay un pueblo digno. Podemos equivocarnos. No hemos logrado superar el subdesarrollo, pero dignidad tenemos y de sobra. Mira, para ser buen gobernante debes ser buena persona. Y Trump es una mala persona. Está envuelto en lo de Jeffrey Epstein y ni sé cuántos juicios más. Preocupa que un tipo así sea el más poderoso del planeta. Yo creo que Trump no se va a atrever a invadir Venezuela porque tendría otro Vietnam. Sí puede, en nombre de atacar el narcotráfico, realizar lo que ellos llaman ataques quirúrgicos con bajas colaterales, pero atentando contra la soberanía de los países. ¿Por qué es que si tienen tanto poder no combaten el consumo con las mismas fuerzas? Porque como decía Eduardo Galeano, en la lucha contra las drogas, las responsabilidades están compartidas. Nosotros ponemos los muertos y ellos ponen las narices.
