miércoles, febrero 4, 2026

LA FLOR DE LA HONESTIDAD

Hoy quiero compartir con vos la verdadera semilla de la honestidad, que pocos en estos tiempos la pueden cultivar. La flor de la honestidad es delicada, frágil, por eso hay que cuidarla ya que es la más hermosa de todas por su color.

Cuenta la leyenda de un príncipe que tenía que casarse, que él quería encontrar la persona ideal. Llamó a todas las doncellas del palacio, dándoles una semilla a cada una para que la sembraran y en un tiempo determinado, la joven que haga crecer la flor sería la esposa del príncipe. Pasaron los meses y el monarca citó a todas las doncellas. Todas traían una hermosa flor en sus manos pero menos una de ellas. Esta jovencita sentía que no había cumplido con el edicto del príncipe porque venía con las manos vacías, se sentía poca cosa y no entendía porque las demás traían una flor y ella no, aunque con paciencia cuidaba y regaba la tierra pero aun así no germinó nada. El príncipe dio el recorrido de examinar las flores de cada doncella, pero vio que una de las jovencitas no tenía nada. La observó mucho y hubo un silencio en la sala. El príncipe dijo: “esta joven es la única que trajo la verdadera flor de la honestidad”, esto ocurrió porque él les había dado semillas que no iban a germinar.

Entonces, ser honesto es actuar con sinceridad, rectamente, cumpliendo nuestro rol como seres humanos en vivir dignamente o respetuosamente ante la sociedad, por eso es difícil encontrar personas con estas cualidades de buena fe y no falta de palabra, ya que deshonestidad es falta de código. La sociedad no debería premiar a la deshonestidad, corrupción, o a la falta de verdad.

Te propongo a que pienses esto. ¿Hay virtud en todo lo verdadero, todo lo honesto, puro, o todo lo amable? La respuesta es sí, porque dichosos es encontrar corazones limpios sin malas intenciones, malicias o rencor. Por eso no niegues un favor a quien te lo pida, si en tu mano está el otorgarlo. Allí es, donde la verdadera semilla de la honestidad germina en el corazón.