La Casa Rosada negoció cambios con gobernadores hasta último momento. Por la tarde, lanzó a su patrulla digital para defender el ataque a los manifestantes.
Durante toda la jornada reinó el clima de triunfalismo en La Libertad Avanza. Mientras en el Senado los legisladores se prestaban a dar la media sanción a la reforma laboral –y en las afueras del Congreso la policía reprimía a los manifestantes–, el presidente Javier Milei seguía los acontecimientos desde la Quinta de Olivos. Usó toda la tarde twitter y, desde allí, calificó a la oposición de “catadores de modales” para defender la violencia policial. No pisó su despacho de la Casa Rosada.
En Balcarce 50 solo quedaron el asesor sin cargo Santiago Caputo y el armador de Karina, Eduardo “Lule” Menem. Menem recibió por la mañana al gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa –con quien estuvo cerca de dos horas– y Caputo coordinó por la tarde el operativo en redes sociales que montaron para intentar justificar la represión.
En todo momento, desde el oficialismo se mostraron confiados y aseguraban que el proyecto de Ley sería aprobado en el Senado. De hecho, antes de la votación, en la Casa Rosada se autoadjudicaban el triunfo y decían que era un logro “de la mesa política toda”.
El objetivo ahora es dejar atrás las diferencias que hubo durante todas estas semanas entre el ala de los ex Juntos por el Cambio –Bullrich y Santilli– más negociadora y la de los Caputo y Sturzennegger, que decían que ceder artículos del texto original era no cambiar nada. Adorni, en tanto, intentará construir la narrativa de que fue él quien “bajó el martillo”, y “ordenó” los debates internos, con el visto bueno de los hermanos Milei.
Las negociaciones con la oposición, sin embargo, no estaban del todo saldadas y siguieron durante todo el miércoles con gobernadores que entraban y salían de los despachos oficiales. El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, por ejemplo, visitó temprano el despacho de Lule Menem y, al salir, evitó hacer declaraciones con la prensa. Lule Menem, más tarde, se fue al Congreso.
En el salón Martín Fierro, en tanto, Santiago Caputo coordinó a la patrulla digital que, por la tarde, comenzó a twittear posteos para buscar justificar la represión. Además, el asesor presidencial recibió en sus oficinas al ministro de Salud, Mario Lugones, que aseguró que el gobierno cumplirá con la Ley de Emergencia en Discapacidad.
Milei compartía los tweets desde la Quinta de Olivos. Uno de ellos, por ejemplo, fue de la cuenta que maneja Tomás Jurado: “El peluca Milei”, que decía: “Los Kukas: ‘el amor vence al odio’ *los kukas*”, y estaba acompañada de un video en el que un puñado de cinco encapuchados que vestían parecido armaban una “bomba molotov”, sin que la policía los detuviera ni se inmutara.
“A los catadores de modales y formas habría que recordarles que del otro lado tenemos esto… Campeones de plumas cobardes ya que frente al mal callan y al que da la pelea, si no usa sus formitas fracasadas, pegan…MAGA. Fin”, escribió el Presidente en X.
Desde el salón de los Patriotas, donde trabaja la patrulla digital oficialista, unificaron el discurso, tal como lo hacen siempre que hay movilizaciones masivas, y comenzaron a twittear. Sin embargo, esta vez decían que había sido “especial”, porque la movilización “fue más violenta de lo normal y más delirante”, y fingían escandalizarse: “Hasta había gente desnuda”, puntualizaban.
Otro de los que se sumó a la estrategia de redes sociales fue Manuel Adorni. Él compartió el mismo video de los encapuchados que publicó Milei y puso: “La izquierda cavernícola. Fin”.
El ministro del Interior Diego Santilli también twitteó. Estuvo desde temprano en el Senado “internado”, tal como aseguraron en su entorno, “trabajando con gobernadores, senadores y en línea con el equipo de Patricia, Manuel, Karina y Martín”.
Por la tarde, en medio de la represión, Santilli compartió el video de los cinco encapuchados y escribió en X: “Estos no son defensores de los trabajadores, son delincuentes organizados. Esto es lo que se termina en la Argentina, el apriete a los laburantes y el choreo de la industria del juicio”, lo que no explicó es quién organizaba a esos delincuentes.
Luego, el ministro del Interior sumó otro mensaje que decía: “Por más bombas molotov que armen, la reforma laboral sale si o si. Se les acabó la joda”.
Lo que tampoco explicó Santilli es qué sería “defender a los trabajadores”. Con el proyecto del Ejecutivo, por ejemplo, se habilitarán las jornadas extendidas de hasta 12 horas consecutivas, también los “salarios dinámicos” que permitirán una mayor arbitrariedad a favor del empleador, la ampliación de los periodos de prueba o la habilitación de pase a disponibilidad para empleados públicos.
Además, si la ley es aprobada en ambas Cámaras se limitará el derecho a huelga, el derecho al descanso y se reducirá la protección de los trabajadores ante los despidos arbitrarios, entre otras cosas.
Santilli estuvo toda la jornada en el Senado junto a Patricia Bullrich y Martín Menem, pero además, los acompañó Ignacio Devitt, el secretario de Asuntos Estratégicos de la Jefatura de Gabinete que responde a Adorni. Adorni y Karina, en tanto, se aprestaban, al cierre de esta nota, a presenciar en el Congreso la votación.
Bullrich, en medio de la represión, escribió en sus redes sociales: “El único idioma que conocen es la violencia y las caras tapadas, porque con los votos no les alcanza. La excusa es la protesta; el objetivo, el desorden. Debatan y ‘ganen’ en el Congreso. En la calle, la ley y el orden se respetan”.
Su sucesora, Alejandra Monteoliva, mientras tanto, mandaba a reprimir y detener a manifestantes, pero las fuerzas de seguridad no hicieron nada con los encapuchados que generaron violencia. Desde la oposición sospechan que se trató de infiltrados.
