domingo, febrero 15, 2026

Los archivos de Epstein, entre la verdad y el encubrimiento

Unos 14 terabytes se extrajeron de los servidores y cuentas de email del pederasta, lejos de los 50 terabytes de evidencia incautada por el FBI. La presencia de Epstein en Mar-a-Lago y los viajes de Trump en el jet privado del financista.

A fines de enero el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) publicó más de 3 millones de archivos vinculados al explosivo caso del pedófilo Jeffrey Epstein. Entre esa marea de datos que nadie aún pudo cotejar en su totalidad, el DOJ ocultó nombres de alto perfil, potenciales colaboradores y cómplices de Epstein, y en cambio publicó los nombres completos de 43 mujeres víctimas de esa red de trata y explotación. De los 6 millones de folios identificados inicialmente, el fiscal general adjunto, Todd Blanche, sostuvo que el envío de 3,5 millones bastaba para cumplir con la ley, dejando en el limbo el resto de los documentos, que pueden salpicar incluso al presidente Donald Trump.

Unos 14 terabytes se extrajeron de los servidores y cuentas de email de Epstein, que contenían miles de archivos multimedia, fotos y documentos PDF. La cifra es enorme pero está muy lejos de los 50 terabytes que se mencionan como el volumen total de la evidencia digital incautada por el FBI durante las redadas en sus propiedades de Manhattan, Palm Beach y la isla de Little St. James (Islas Vírgenes) entre 2019 y 2020. Ese archivo inabarcable incluiría cámaras de seguridad con años de grabaciones en las residencias de Epstein, copias de seguridad de sus computadoras y las de su personal, y decenas de miles de fotos y videos de alta resolución.

En línea con esa entrega parcial de documentos, los congresistas denunciaron la manipulación de los formularios FD-302 del FBI. En la jerga legal de EE. UU., un FD-302 es un formulario usado por los agentes de inteligencia para resumir una entrevista con un testigo, víctima o sospechoso. En el caso Epstein estos documentos contienen los nombres de los “co-conspiradores” mencionados por las víctimas, además de detalles de las reuniones de Epstein con políticos y empresarios, testimonios directos sobre quiénes visitaron las islas o propiedades de Epstein y qué pasó en esos lugares. Los legisladores descubrieron que una gran parte de estos FD-302 llegaron al equipo de revisión del DOJ ya censurados o completamente tachados por el FBI dirigido por Kash Patel, bajo el pretexto de la “seguridad nacional” o la “privacidad”.

Los “seis hombres”

El Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes subrayó su preocupación por ”seis hombres poderosos” cuyos nombres fueron omitidos en la entrega inicial de los archivos. Luego de reclamar al DOJ, los nombres fueron revelados. Zurab Mikeladze figura en las listas de “asociados cercanos” de Epstein. No hay información pública de Mikeladze, pero una búsqueda rápida en Google lo identifica como co-autor de un paper sobre “producción de fertilizantes enriquecidos con potasio”, también indica que estudió en la Universidad Estatal Shota Rustaveli de Georgia.

Sobre Leonic Leonov, los legisladores sólo informaron que está vinculado a redes de contactos internacionales de Epstein. El italiano Salvatore Nuara quedó identificado en una lista de contactos y registros de viajes que el DOJ intentó mantener bajo reserva. Mientras que Nicola Caputo también está presente en los registros con su nombre inicialmente tachado. Caputo es un exeurodiputado y exconcejal de la región de Campania, en el sur de Italia, que apenas su nombre se hizo público salió a defenderse: ”He visto que hay un Nicola Caputo que tiene una pizzería, otro que vende quesos en Chicago, pero claramente no puedo decir que sean ellos. Sin duda hay muchos Nicola Caputo en Italia”.

El quinto caso es el del sultán Ahmed bin Sulayem, multimillonario emiratí y CEO de la multinacional logística DP World. Su nombre aparece más de 4.700 veces en los archivos, incluyendo correspondencia directa con Epstein. En un mail del 24 de abril de 2009, Epstein respondió a un remitente “ocultado” por el Departamento de Justicia: “Me encantó el video de tortura”. Los congresistas exigieron al DOJ que su nombre fuera publicado, y así descubrieron que se trataba de Ahmed bin Sulayem. Casi en esa misma fecha, ABC News publicó una nota refiriendose a una grabación filtrada en Emiratos Árabes Unidos, que mostraba a un miembro de la familia real emiratí “torturando sin piedad a un hombre con látigos, picanas eléctricas y tablones de madera con clavos”. Ese habría sido el material que fascinó a Epstein. Tras confirmarse su cercanía con el pederasta, el sultán renunció a su cargo de CEO en DP World.

Pero el más comprometido entre estos “seis hombres” sin duda es Leslie “Les” Wexner, fundador de Victoria’s Secret. Según un documento del FBI de 2019, Wexner es etiquetado como “co-conspirador”, aunque nunca enfrentó cargos en la justicia. Wexner le otorgó a Epstein un poder notarial inusual a finales de los años 80, lo que le dio al pederasta un control casi absoluto sobre las finanzas, fideicomisos y propiedades de Wexner. Debido a estas nuevas revelaciones y a la presión de los sobrevivientes, el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes lo citó a declarar ante el Congreso el próximo 18 de febrero.

“La violación más grave de la privacidad de víctimas”

Durante la investigación del caso Epstein en el Congreso, los legisladores (demócratas y también algunos díscolos republicanos) están revisando millones de páginas en salas de lectura separadas, solo pudiendo tomar notas a mano. Aunque lo más llamativo es el particular criterio de censura del Departamento de Justicia. Mientras se protegieron nombres de figuras poderosas, el congresista Ro Khanna denunció que se filtraron datos de contacto y fotos explícitas de 43 víctimas de Epstein, algunas de ellas menores. Las abogadas Brittany Henderson y Brad Edwards expresaron en un documento que “el 30 de enero de 2026, el DOJ cometió lo que podría ser la violación más grave de la privacidad de víctimas en un solo día en la historia de Estados Unidos”.

La que no la pasó muy bien el miércoles en su presentación ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes fue la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi. El demócrata Ted Lieu le preguntó si había menores de edad en alguna fiesta a la que asistieron juntos Jeffrey Epstein y el presidente Donald Trump. “Esto es ridículo”, respondió Bondi y agregó: “No hay pruebas de que Donald Trump haya cometido ningún delito”. Lieu cerró el debate acusando a la fiscal general “de mentir bajo juramento”. El congresista republicano Thomas Massie arremetió contra Bondi por la divulgación involuntaria de las identidades de las víctimas por parte del DOJ y el encubrimiento de la identidad de supuestos cómplices, a lo que Bondi respondió llamando a Massie “político fracasado”. Ante las críticas y los reclamos, la fiscal general eligió responder con evasivas y carpetazos.

“Más de un millón de veces” Trump

El representante demócrata Jamie Raskin dijo en una entrevista al medio digital Axios que cuando buscó el nombre de Trump en los archivos de Epstein, este apareció “más de un millón de veces”. La última tanda de documentos relacionados con el pederasta incluye una lista de denuncias contra Trump que fue recopilada por el FBI el año pasado, pero no aporta pruebas que las corroboren. Al menos 12 de esas denuncias, enviadas al Centro Nacional de Operaciones contra Amenazas del FBI en Virginia Occidental, acusan al magnate republicano de cometer abusos sexuales en Mar-a-Lago contra menores de edad junto a Jeffrey Epstein y su exnovia Ghislaine Maxwell. No está claro cuál fue el derrotero de esas “pistas”.

En 2024, Trump afirmó públicamente: “Nunca estuve en el avión de Epstein”. Los documentos desclasificados a fines de enero indican que viajó en el jet privado de Epstein en al menos siete u ocho ocasiones entre 1993 y 1997. Los archivos también arrojan luz sobre la expulsión de Epstein del club Mar-a-Lago. La versión oficial de Trump es que lo expulsó en 2007 por conducta inapropiada. Sim embargo Jamie Raskin dijo que en los archivos aparece una nota donde Epstein es definido como un “invitado recurrente” y que, según abogados de Epstein citados en los documentos, “nunca se le pidió que se retirara”. Tras revisar los 50 terabytes de evidencia, el DOJ dijo no encontrar ninguna prueba directa que vincule a Trump con actividades de tráfico sexual o conocimiento de los crímenes de Epstein. Ese mismo DOJ es el que expuso a mujeres víctimas de abuso y encubrió a potenciales colaboradores del temible pederasta estadounidense.

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