Los gobiernos de Italia, España y Brasil condenaron este hecho ocurrido por primera vez en siglos, alegando que atenta contra la libertad de culto.
La Policía israelí impidió el paso a la iglesia del Santo Sepulcro, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, al jefe de la Iglesia católica en Tierra Santa, cardenal Pierbattista Pizzaballa, cuando se dirigía a oficiar la misa del Domingo de Ramos, informó el Patriarcado Latino de Jerusalén.
“Por primera vez en siglos, se impidió a los jefes de la Iglesia celebrar la misa del Domingo de Ramos en la iglesia del Santo Sepulcro”, recoge el comunicado. Los agentes detuvieron a Pizzaballa junto al Custodio de Tierra Santa, Francesco Ielpo, cuando iban de camino al Santo Sepulcro de forma privada y sin ningún rastro de procesión o acto ceremonial.
“Grave precedente”
La situación se produce en medio de la guerra de Israel y Estados Unidos con Irán, por la que las autoridades israelíes mantienen clausurados los lugares santos de la Ciudad Vieja de Jerusalén (el complejo de la Mezquita de Al Aqsa, el Muro de las Lamentaciones y el Santo Sepulcro). Ademas, también en este contexto se suspendió la tradicional procesión del Domingo de Ramos desde el Monte de los Olivos, ante la limitación por Israel de las reuniones en el país a menos de 50 personas.
“Este incidente constituye un grave precedente y supone un desprecio hacia la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, tienen la mirada puesta en Jerusalén”, continúa el comunicado difundido por el Patriarcado Latino, que clasificó la decisión como una medida “manifiestamente irrazonable y gravemente desproporcionada” que se desvía de los principios de libertad de culto.
La institución había tomado antes de este incidente las medidas necesarias de cara a las restricciones vigentes, como cancelar los encuentros públicos y preparar los recursos para retransmitir telemáticamente las celebraciones de la Semana Santa. “El Patriarcado Latino de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa expresan su profundo pesar a los fieles cristianos de Tierra Santa y de todo el mundo por el hecho de que se haya impedido así la oración en uno de los días más sagrados del calendario cristiano”, concluye el comunicado.
También durante el Ramadán, el mes sagrado del islam cuya celebración coincidió con varias semanas de la guerra, la Policía de Israel impidió el acceso de los fieles a la Explanada de la Mezquita, limitó la entrada a la Ciudad Vieja y dispersó con violencia a los creyentes que trataban de rezar fuera de sus murallas.
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, justificó en motivos de seguridad el accionar policial. “Hoy, con una especial preocupación por su seguridad, la Policía de Jerusalén evitó al patriarca latino, cardenal Pizzaballa, celebrar misa esta mañana en la iglesia del Santo Sepulcro. De nuevo, no hubo mala intención alguna”, afirmó la oficina de Netanyahu en un comunicado difundido en la red social X. “Las fuerzas de seguridad israelíes están elaborando un plan para que los líderes eclesiásticos puedan celebrar sus oficios en el lugar sagrado durante los próximos días”, agregó.
Condena internacional
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, condenó el hecho. “Desde el Gobierno de España condenamos este ataque injustificado a la libertad religiosa y exigimos a Israel que respete la diversidad de credos y el derecho internacional”, apuntó en una publicación en la red social X. “Sin tolerancia es imposible convivir”, remarcó.
El Gobierno italiano expresó su solidaridad Pizzaballa y Ielpo. “El Santo Sepulcro de Jerusalén es un lugar sagrado para la cristiandad y, como tal, debe preservarse y protegerse para la celebración de los ritos sagrados”, indicó el Gobierno italiano en un comunicado. “Impedir la entrada al Patriarca de Jerusalén y al Custodio de Tierra Santa, además en una solemnidad fundamental para la fe como es el Domingo de Ramos, constituye una ofensa no solo para los creyentes, sino para toda comunidad que reconozca la libertad religiosa”, agregó.
La administración del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, considera las acciones de la policía israelí como de extrema gravedad y “contrarias al statu quo histórico de los sitios sagrados cristianos e islámicos de Jerusalén y al principio de libertad de culto”. Así lo hizo saber por medio de un comunicado divulgado por el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Por su parte, el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, consideró que la policía israelí se ha extralimitado al impedir la entrada al patriarca latino. “La decisión tomada hoy por la Policía Nacional de Israel de impedir la entrada del Patriarca Latino, el Cardenal Pierbattista Pizzaballa, y otros tres sacerdotes a la iglesia para impartir una bendición el Domingo de Ramos, constituye un desafortunado exceso que ya está teniendo importantes repercusiones a nivel mundial”, dijo Huckabee en una declaración publicada en X.
El embajador apuntó que a pesar de que los lugares sagrados de la Ciudad Vieja permanecen cerrados por motivos de seguridad, las restricciones son para multitudes, lo cual no era el caso. “Resulta difícil comprender o justificar que se le impida al Patriarca entrar a la iglesia el Domingo de Ramos para una ceremonia privada”, lamentó el diplomático, que generalmente apoya los puntos de vista de Israel.
