El exjugador Hugo Morales no pudo explicar por qué malvendió la propiedad a casi la mitad de su valor. Ya hay cuatro jubiladas citadas a declarar y lo hará también la escribana. Los contratos de Grandio con la TV Pública, bajo la lupa.
El ex futbolista Hugo Morales trató de explicar este martes cómo es que vendió en 200.000 dólares el departamento de más de 400.000 que terminó como propiedad de Manuel Adorni. El argumento del jugador fue poco creíble: vendió la unidad en 200.000 porque estaba muy deteriorada y necesitaba reparaciones. “Necesitaba muchas reformas”, adujo. La supuesta compra del departamento de Caballito la hicieron dos jubiladas que, según explicó Morales, llegaron acompañadas por dos hombres desconocidos. Esas dos jubiladas, meses después, se lo vendieron, supuestamente, al jefe de Gabinete. El testimonio fue tan dudoso que muy pocas horas más tarde, el fiscal Gerardo Pollicita llamó a declarar a las 4 jubiladas que intervinieron en las operaciones con las que se enriqueció el jefe de Gabinete, las 2 del departamento de Caballito que fuera de Morales y dos que intervinieron en la hipoteca de otro departamento anterior del funcionario. Las mujeres -sin visible capacidad económica- tendrán que explicar cómo es que le prestaron 300.000 dólares a Adorni. También el juez Ariel Lijo pidió las llamadas entrantes y salientes de Marcelo Grandío, periodista y productor de la TV Pública que fue quien pagó los vuelos en avión privado a Punta del Este. Y se recibieron 6 contratos de Grandío con Radio y Televisión Argentina (RTA), lo que aumenta las sospechas del delito de dádivas porque quien firmaba por el Estado esos contratos, en última instancia, era Adorni. Finalmente, este miércoles declara la escribana Adriana Nechevenko, con presencia en todas las compras e hipotecas de Adorni, incluyendo la casa del country Indio Cuá. Será a las 10.30 en Comodoro Py.
Pocas explicaciones
El exLanus y Huracán, Hugo Morales, testificó sobre el departamento en el que actualmente vive el jefe de Gabinete, en Caballito. Como se sabe, la unidad tiene 200 metros cuadrados y cochera. Hasta abril de 2025 el departamento era de Morales y en ese momento lo compraron Beatriz Viegas, de 72 años, y Claudia Sbabo, de 64, ésta última beneficiaria de un pase cultural de CABA para personas de bajos recursos.
Toda la operación está rodeada de sospechas, empezando porque se trata de una zona y un edificio que el metro cuadrado se cotiza a 2.500 dólares. O sea que un precio razonable del inmueble debía rondar los 450.000 dólares. Significa que hay una presunción de que ya en ese momento se escrituró a la mitad del valor: 200.000 dólares, con otros 200.000 o 250.000 en negro.
En su declaración ante el fiscal, Morales se mantuvo firme en que vendió la unidad en 200.000 dólares “porque estaba muy deteriorada. Vino mucha gente a ver el departamento, pero nadie lo quería comprar porque había que arreglar demasiado”, explicó el jugador. No fue muy convincente.
Cuando le preguntaron por las dos jubiladas que presuntamente le compraron la unidad, se limitó a decir: “sí, estaban ahí, acompañados de dos señores desconocidos. En verdad esos dos señores fueron los que vinieron a ver el departamento con los de la inmobiliaria”. En otras palabras, las mujeres fueron algo demasiado parecido a prestanombres. ¿Del jefe de Gabinete? ¿de algún financista? No se sabe.
Seis meses después, Adorni se quedó con el departamento al irrisorio valor de 230.000 dólares. Y lo que redondea las sospechas es que la casi totalidad, 200.000, se pagaron con una hipoteca que le hicieron las dos jubiladas. Será difícil explicar por qué un jefe de Gabinete recurrió a un crédito privado, con intereses altísimos, en lugar de un banco, con intereses más bajos. Ni hablar del Banco Nación, la entidad en la que sacaron créditos una parte de los funcionarios y legisladores libertarios.
Y ahora, la escribana
Este miércoles está citada quien fuera artífice de casi todas las operaciones inmobiliarias de Adorni en los últimos tiempos: la escribana Nechevenko. Es a las 10.30, de forma presencial, en Comodoro Py, ante el fiscal Pollicita.
Nechevenko armó la hipoteca con dos jubiladas en el departamento anterior de Adorni, en la calle Asamblea, y las mujeres -Graciela Molina de Cancio y Victoria Cancio- le prestaron 100.000 dólares al funcionario. Al mismo tiempo, Nechevenko fue quien legalizó la escritura de la compra de la casa que Adorni y su esposa, Bettina Angeletti, compraron en el country Indio Cuá. Y, por último, Nechevenko también escrituró el departamento de la calle Miró, en Caballito.
La mujer dará las explicaciones, aunque el centro de la causa judicial es que las cuentas de Adorni no cierran. Desde que asumió el gobierno de Javier Milei, sumó propiedades que se oficializaron a valores bajos y sospechosos y constituyen una nítida mejora de vida, sin explicación. En términos judiciales, parecen ser evidencias de un enriquecimiento ilícito.
Las cuatro jubiladas
Durante la tarde del martes, el fiscal Pollicita también decidió llamar como testigos a las cuatro jubiladas que aparecen en las operaciones de Adorni y que, además, entre las cuatro, le prestaron 300.000 dólares. Las mujeres parecen no tener capacidad para prestar nada más que su nombre y tendrán que declarar bajo juramento de decir verdad. Se expondrán a un falso testimonio si no dicen cómo fueron exactamente las cosas. Lo que en realidad le importará al fiscal y también al juez es si las operaciones fueron simuladas y no hubo préstamo alguno, sino que se fingió todo para justificar dinero que el jefe de Gabinete no puede declarar.
Buenos contratos
Como se sabe, y así fue declarado por el titular del bróker de vuelos privados, Agustín Issin, y su empleada, Vanessa, el periodista de la Televisión Pública, Marcelo Grandío, pagó los vuelos en los que Adorni y su familia fueron a Punta del Este y volvieron a Buenos Aires. Vanessa contó que Grandío no queria que se facturaran los vuelos y terminó pagando en efectivo el vuelo de regreso: 3.000 dólares. En algún momento, el jefe de Gabinete sostuvo que la travesía la pagó él devolviéndole después el dinero a Grandío. Todo resultó poco creíble. Y menos creíble es el nivel de vida exhibido: los sueldos de Adorni no encajan con un gasto -ida y vuelta en avión privado por cuatro días- que ni siquiera realizan empresarios muy acaudalados.
El juez Ariel Lijo pidió ahora todas las llamadas entrantes y salientes de Grandío desde 2023. Y, además, el magistrado y el fiscal recibieron 6 contratos de RTA, empresa del Estado, con Imhouse, la productora de Grandío. Tres de entrevistas por televisión, dos de streaming y uno de radio. Son contratos de coproducción, en que buena parte de la publicidad queda para Grandío y, a partir de cierto número, van a medias. Esos 6 contratos fortalecen la presunción del delito de dádivas, ya que Grandío se beneficiaba de acuerdos que, en última instancia, firmaba el propio Adorni.
Y los otros viajes
El juez y el fiscal reiteraron pedidos para que en un plazo de 48 horas se complete la documentación requerida a organismos oficiales y privados: Migraciones, ARCA, la UIF, el Banco Santander y todas las aerolíneas. Pollicita ya tiene mucha evidencia de que Adorni viajó con su familia a un all inclusive de Aruba a fines de 2024. Son gastos exorbitantes que se van sumando y resultan de difícil explicación.
Lo que sí está claro es que el jefe de Gabinete cambió su nivel de vida desde su ingreso a Casa Rosada. Ahora parecería que gasta sumas de privilegio. Diría él mismo “de casta, casta”.
