Los salarios y el empleo no logran repuntar en un contexto de caída del consumo, deterioro de la actividad productiva e inflación acelerada. Sin embargo, Javier Milei lo niega.
Los salarios y el empleo no logran repuntar en un contexto de caída del consumo, deterioro de la actividad productiva e inflación acelerada. Sin embargo, Javier Milei lo niega. Según el presidente, quienes sostienen que hay una crisis de empleo son unos “mentirosos”.
Desde que asumió el gobierno libertario, se perdieron 264 puestos de trabajo por día en el sector privado registrado. Los salarios reales se ubican en febrero de este año en el mismo nivel que en 2009. También el consumo masivo acumula dos años consecutivos en retroceso. Es decir, los datos empíricos desmienten el encuadre de Milei, aunque el presidente -habitualmente apoyado en estadísticas- omita deliberadamente las series que evidencian el deterioro de la economía real.
Milei dio un discurso el lunes en la Fundación Libertad con una visión optimista de la economía que contrasta con las mediciones de diversos sectores. Sobre los salarios, sostuvo que la pérdida de poder adquisitivo se concentra mayoritariamente en el sector estatal, al tiempo que defendió su propia austeridad personal.
“Los salarios que realmente se están desplomando son los del sector público. Si alguien hizo el ajuste, el ajuste cayó sobre el sector público; es decir, pagó la casta”, sentenció. Y agregó otra afirmación de alto voltaje: “¿Saben quién es al que peor le fue en esta economía en términos reales? A mí, que soy el único que no se modificó el sueldo desde que asumí. De hecho, soy el presidente que menos gana en América”.
Para el mandatario hay una suba de salarios (en términos generales o comparativos con el sector público) y “lo peor ya pasó”, pero los datos lo desmienten. Según la medición realizada por el Instituto Argentina Grande (IAG), los salarios siguieron cayendo en febrero de este año y registran una baja real generalizada respecto al promedio de 2023. Si bien sobresale la caída en el sector público nacional (37,9 por ciento) y provincial (15,2 por ciento), estas no son excluyentes. El sector privado registrado acumula una pérdida del 5,5 por ciento frente a 2023 y del 4,1 por ciento en la comparación interanual.
El deterioro en el empleo privado y un menor poder de negociación de los sindicatos explican el derrotero de los salarios. Desde noviembre 2023, se destruyen 264 puestos registrados privados por día (hasta enero 2026), según datos del IAG. En el total nacional se perdieron 203.300 empleos, destacándose sectores como la construcción (59.266 empleos menos), varias ramas de la industria (con la textil y metalmecánica a la cabeza, con 22.441 y 18.452 puestos de trabajo menos) y de los servicios (a empresas, 20.804, otros servicios 13.968, hotelería y restaurantes 12.341 y transporte 11.102).
Pero Milei sigue negado y en su discurso del lunes sostuvo que “es mentira que se destruyen puestos de trabajo” y que quienes hablan de una crisis de empleo son “mentirosos”. Sin embargo, no pudo respaldar sus afirmaciones con estadísticas, pese a tratarse de un recurso al que recurre con frecuencia. Su argumento fue débil, sostuvo: “Somos los únicos que sacamos una ley de reforma laboral, somos los únicos que generamos trabajo”, aunque los abogados laboralistas y el propio autor de la reforma laboral reconocieron públicamente que no conlleva la creación de más empleo.
Desde una mirada de más largo plazo, según los cálculos del IAG, el salario privado registrado, que se posiciona como el más alto de Argentina, no estuvo exento del golpe que sufrieron los ingresos en los últimos diez años. Desde el piso del 2002, tras la salida de la crisis de la Convertibilidad, el salario real tuvo un crecimiento sostenido que llegó a su pico histórico reciente en septiembre de 2015. Desde ese mes hasta marzo del 2026 los sueldos en el sector privado registrado perdieron 17,2 por ciento de su valor. Y en la actualidad se encuentran estancados en los mismos niveles que en 2009.
Además, advirtieron desde el Instituto, esa caída sería aún más profunda si el IPC con el que se mide la inflación minorista fuera actualizado a la canasta de la EnGHo 2017/18, la cual refleja consumos más cercanos a la que se utiliza actualmente con base en 2004.
Salario informal
Una mención aparte merece la medición del salario informal, que Milei exhibió desde su atril en la Fundación Libertad para escenificar un supuesto avance de los ingresos. Sin embargo, la mayoría de los analistas privados opta por no considerarla.
Según la última medición del Indec, los salarios en el sector privado no registrado crecieron 75 por ciento interanual, más del doble de la inflación. No obstante, esa dinámica resulta difícil de conciliar con la evidencia observable en segmentos como el trabajo temporario, las plataformas digitales o la economía popular, donde no se verifican mejoras sustantivas en los ingresos.
Hernán Herrera, coordinador del área de economía del IAG, sostiene que la mejora que muestran las estadísticas se debe a múltiples factores. Entre ellos, el rezago de 5 meses en la medición que daña la información; también una mejora en la captación de los ingresos desde el 2024 que implica perder comparabilidad hacia atrás; y además es posible que haya una pequeña mejora producto de la menor inflación (porque los ingresos se constatan durante todo el mes y no en un solo punto).
Otro aspecto a considerar es que se perfeccionó el reconocimiento de los ingresos por parte de sectores informales, al ser más estables en el tiempo por la menor inflación. A su vez, el cuentapropismo ganó peso dentro de la informalidad y eso hace que mejoren los ingresos de los no registrados. Por último, recuperó la AUH, aunque no tanto la Tarjeta Alimentar, considera Herrera.
El consumo y la deuda
Milei también consideró que el consumo está en un “pico histórico”porque “cambió la forma en que se consume”, citando el crecimiento de plataformas como Mercado Libre y Temu sobre los locales físicos tradicionales.
El último informe que dio a conocer la consultora Scentia mostró que de los 27 meses que el libertario lleva en el poder, sólo en 3 creció marginalmente el gasto de los hogares en consumos básicos de supermercados y barrios. De acuerdo a la última medición, en marzo el consumo masivo cayó 6,1 por ciento interanual y acumula así dos años consecutivos en retroceso.
Deuda
El presidente también se refirió al endeudamiento del sector público, y calificó la toma de deuda como una práctica ética reprochable: “La política siempre tuvo como primera opción tomar deuda y eso es profundamente inmoral”, afirmó. Luego citó una cantidad de estadísticas difíciles de ponderar, y aseguró que en lo que va de su gestión la deuda cayó en 10.000 millones de dólares, y que si se “netea” el efecto de la apreciación cambiaria, la caída real sería de 35.000 millones.
Es curiosa esa afirmación luego de conocerse la semana pasada una nueva vía de endeudamiento con bancos internacionales, que permitirá refinanciar parte de los vencimientos en dólares de este año. El ministro de Economía también emitió a comienzos del mandato los llamados Bopreales para “estatizar” la deuda de más de 10.000 millones de dólares que los importadores tenían con proveedores del exterior, además de conseguir préstamos tipo REPO con bancos internacionales por más de 6.000 millones de dólares, más la emisión de bonos en dólares bajo legislación argentina y el swap con Estados Unidos por hasta 20.000 millones de dólares.
