domingo, mayo 24, 2026

Un acto litúrgico que admite lecturas políticas

El arzobispo Jorge García Cuerva será el único orador en la ceremonia a la que asistirá el presidente Milei y todo su gabinete. No fue invitada la vicepresidenta Victoria Villarruel. Un momento en el que el gobierno intenta acercamientos con la jerarquía católica, en medio de la posibilidad de una visita del papa León XIV al país.

La celebración litúrgica de acción de gracias (tedeum) que se realiza cada 25 de mayo en la catedral de Buenos Aires, siempre deja espacio para interpretaciones políticas. En primer lugar porque es un escenario privilegiado para que la Iglesia Católica haga pública su opinión ante el gobierno y gran parte de la dirigencia política. El orador es el anfitrión, el arzobispo de Buenos Aíres, y no hay instancia para respuestas ni intercambios. Como en pocas ocasiones a quienes están cargo de la gestión de gobierno y a quienes legislan solo les resta escuchar.

Pero a los anterior se suman otras lecturas: gestos, saludos, contactos, breves intercambios, encuentros, desencuentros, ¿quiénes fueron invitados y quién no? Sobre todo esto se suele hacer lectura política, también sobreestimando la gestualidad y las significaciones. Pero eso sucede.

La ceremonia que este 25 de mayo ocurrirá en la catedral metropolitana será presidida por el arzobispo Jorge García Cuerva y asistirán, según está anunciado, el presidente Javier Milei y todo su gabinete, dirigentes políticos y empresarios.

Será clave escuchar lo que diga el arzobispo García Cuerva. Como es habitual, el texto de la homilía se mantiene en reserva hasta el momento que se pronuncie. Sin duda incluirá una reflexión de tinte religioso, con alusiones al día patrio, pero es normal que haya también referencias por lo menos generales -y por ese motivo a veces abiertas a distintas interpretaciones- sobre la realidad nacional.

El arzobispo porteño no es el representante institucional de los obispos, porque la vocería de la Conferencia Episcopal la ejerce el presidente del episcopado, el arzobispo mendocino Marcelo Colombo. No obstante, lo que diga o deje de decir García Cuerva tendrá efecto político.

En el mismo púlpito el año pasado el arzobispo dijo -entre otras cosas- que “experimentamos que se está muriendo la fraternidad” en la Argentina, “se está muriendo la tolerancia y el respeto; y si se mueren esos valores, se muere un poco el futuro, se mueren las esperanzas de forjar una Argentina unidad, una Patria de hermanos”. Y agregó que “nuestro país también sangra” por “tantos hermanos que sufren la marginalidad y la exclusión”.

En 2024 el obispo había advertido que ofrecería “una reflexión a todos los actores de la sociedad argentina”, pero pidió que sus palabras no sean tomadas para “alimentar la fragmentación”. Es un reclamo que García Cuerva suele repetir solicitando que no se tomen partes aisladas de su discurso porque debe ser leído en su integralidad.

Las relaciones entre el gobierno y la jerarquía de la Iglesia no pasan por un buen momento, pero desde que Pablo Quirno se hizo cargo de la cancillería se intentaron acercamientos. Está claro que Milei no acepta las críticas de los obispos a su política social y las advertencias del episcopado sobre decisiones de su gestión, pero los obispos reclaman que el presidente nunca los convocó a un diálogo directo y que tampoco da respuesta a sus reclamos.

La posibilidad de que se concrete la visita del papa León XIV al país -algo que todavía no se ha confirmado- obligaría a que gobierno e iglesia se sienten a coordinar y establecer acuerdos para un evento que puede ser muy significativo. En la Casa Rosada ven en la posible visita papal una oportunidad de capitalizar el hecho a su favor y una manera de corregir los errores que, mediante agravios, Milei cometió en relación al papa Francisco.

En medios eclesiásticos no se deja de advertir que el gobierno cometió esta semana un nuevo yerro cuando -mediante un posteo de Quirno y otro de Milei- pretendió anticiparse con un guiño al anuncio oficial del Vaticano sobre una visita Robert Prevost al país. Se trata de un doble error diplomático y protocolar. En primer lugar porque la eventual visita de León XIV está vinculada y supeditada a su viaje a Perú, y eso no se anunciará seguramente hasta después de la segunda vuelta electoral que definirá, el 7 de junio, la presidencia entre la derechista Keiko Fujimori y el candidato de izquierda Carlos Sánchez. La confirmación de la visita papal al país andino no depende de quien triunfe, sino de que haya condiciones sociales y políticas para garantizar el arribo del pontífice al país cuya ciudadanía adoptó.

Desde el punto de vista estrictamente protocolar el anuncio de la visita del papa a cualquier país lo hace el Vaticano o, por lo menos, en coincidencia con el país anfitrión. Milei quiso anticiparse y también en esto pretendió ser distinto.

El año pasado al ingresar a la catedral el presidente Javier Milei le negó el saludo a la vicepresidenta Victoria Villarruel, que había llegado al lugar por su propia cuenta. Lo mismo hizo con el Jefe de Gobierno de la ciudad, Jorge Macri.

Este año, la vicepresidenta, una católica ferviente, directamente no fue invitada al acto litúrgico. El arzobispado porteño se anticipó e hizo saber que “las invitaciones al Tedeum son responsabilidad exclusiva de la Presidencia de la Nación”, que “el Arzobispado solo interviene en lo litúrgico: la celebración, los ritos, los cantos” y que “las tarjetas de invitación y la asignación de lugares son competencia exclusiva del ceremonial presidencial”.

No lo dice el arzobispado, pero la exclusión de la vicepresidenta fue una decisión de la Secretaría General de la Presidencia. Lo decidió Karina Milei y ella determinó quienes pueden estar y quienes no.

Al margen de ello es cierto que en el episcopado hubo molestia porque el 21 de abril último Villarruel se autoexcluyó de la misa celebrada en memoria del papa Francisco en Luján con el argumento de que la ceremonia se había “politizado” y que allí “estaba lo peor de la casta política”. Villarruel había sido invitada en ese caso por la Conferencia Episcopal pero no quiso compartir el espacio ni una eventual foto con el cuestionado jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

Como siempre ocurre, la ceremonia del tedeum abrirá espacio para lecturas e interpretaciones diversas y hasta encontradas.

DDO | Sistema de Noticias
DDO | Sistema de Noticiashttps://eldiariodeloeste.com
Lee lo último en Noticias. Te informamos todo lo que sucede en el Oeste de Formosa y en el País. La Voz del Pueblo siempre presente.