Las conquistas de Matheus Cunha (2) y Vinicius dejaron a la Verdeamarela a las puertas de los 16avos de final.
Luego de arañar un empate en su debut y con la ajustada victoria de Marruecos sobre Escocia en la previa, Brasil tenía razones más que pertinentes para reivindicarse en esta Copa del Mundo, aunque un solo objetivo: ganar. Y, de ser posible, por una diferencia abultada. Y lo consiguió a partir de una goleada 3-0 ante Haití en Filadelfia, por la segunda fecha.
Sin Neymar, que sigue entre algodones y a la espera de una recuperación que le permita cantar presente en el último compromiso por la fase de grupos, el armado de juego de la Verdeamarela estaba a cargo de Lucas Paquetá, que buscaba sacar jugo a la acostumbrada velocidad que Vinicius y Raphinha (que pronto saldría lesionado) imprimen por las puntas.
Un limitado Haití soportaba los embates de su ilustre rival con un poblado mediocampo liderado por el rocoso Jean Jacques, que atendía a diestra y siniestra. Con ingenua osadía, también se animaba a pasar al ataque y hasta a filtrar pases entre líneas de la mano de Casimir y Bellegarde.
Pero el conjunto brasileño, como era de esperar, exhibía superioridad, pese a que la última línea centroamericana daba bien el paso adelante para dejar en offside a los atacantes de Carlo Ancelotti. Hasta que comenzó a fallar.
Fue así que Brasil abrió la cuenta antes de la media hora, a partir de una mala gestión de Adé en una salida que, luego de un sablazo de Vini en el que el arquero dio rebote, Matheus Cunha mandó a la red.
Aun en ventaja, el Scratch ofrecía algunas dudas en el fondo que no podían ser aprovechadas por un voluntarioso Haití, que adolecía de justeza.
En eso, otro regalito desde mitad de cancha permitió a Vinicius contragolpear y asistir a Matheus Cunha, quien definió de zurda con jerarquía para el segundo de Brasil, cuya contundencia empezaba a asomar para desgracia de los haitianos.
Y antes del descanso, Lucas Paquetá habilitó de nuevo al intratable Vinicius, quien escapó por izquierda y sometió a Placide para el tercer grito de la noche.
En la segunda parte, Haití tuvo una chance clarísima: cabezazo de Duverne y atajada de Allison cuyo rechazo completó Marquinhos casi sobre la línea. En la réplica, el ingresado Martinelli hizo vibrar un caño.
Haití buscó descontar, pero no pudo. El triunfo final trajo alivio a Brasil, que lidera el Grupo C con Marruecos, aunque tiene mejor diferencia de gol que los africanos y ya palpita los play-offs.

