viernes, julio 24, 2026

Con Milei el salario mínimo perdió más del 40 por ciento de su poder adquisitivo

La caída refleja el deterioro de los ingresos de una parte importante de la población en un mercado laboral fragmentado.

El Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) perdió más del 40 por ciento de su poder adquisitivo desde la asunción de Javier Milei, según distintas mediciones. La caída refleja el deterioro de los ingresos de una parte importante de la población en un mercado laboral cada vez más fragmentado: mientras los sectores favorecidos por el modelo económico crean muy poco empleo, las actividades intensivas en mano de obra continúan expulsando trabajadores. En ese contexto, la informalidad se convierte en el principal refugio frente al desempleo. El resultado es una economía dual, con crecimiento concentrado en pocos sectores y una mayoría de trabajadores más pobres.

El último informe sobre la evolución del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) del Centro CIFRA identifica dos momentos centrales para explicar este deterioro. El primero, la fuerte caída registrada tras la asunción de La Libertad Avanza en el Ejecutivo, cuando la devaluación del 118 por ciento de diciembre de 2023, sin medidas compensatorias sobre los ingresos, provocó una pérdida cercana al 30 por ciento del poder adquisitivo. El segundo responde a una trayectoria descendente asociada a la falta de convocatoria regular del Consejo Nacional del Salario Mínimo. Ante la ausencia de acuerdos entre empresarios y sindicatos, la Secretaría de Trabajo fijó unilateralmente los aumentos, con incrementos cercanos a las propuestas del sector empresario y sistemáticamente por debajo de la inflación.

A ello se sumó el creciente espaciamiento entre las reuniones del Consejo —realizadas además de manera exclusivamente virtual—, lo que dejó largos períodos sin actualizaciones del SMVM pese a una inflación que continuó por encima del 30 por ciento anual.

Actualmente, el SMVM es de 372.400 pesos mensuales, pero “debido a su bajo nivel, ha dejado de ejercer su función de piso salarial y de ser una referencia en el mercado laboral”, advierten Mariana González y Oscar Geffner, autores del reporte. En junio de 2016, el mínimo equivalía al 37,2 por ciento del salario promedio registrado del sector privado, mientras que en la actualidad, representa apenas el 16,6 por ciento de dicha remuneración.

De esta manera, lejos de funcionar como un mecanismo de protección de los ingresos, el salario mínimo perdió capacidad para ordenar el mercado laboral.

Más del doble de trabajo para lo mismo

Otras comparaciones que realiza el estudio de CIFRA son elocuentes. La primera es contrastar el salario con alimentos esenciales. “Hace diez años, en junio de 2016, una hora de salario mínimo equivalía a un kilo de pan; hoy, con un valor horario de 1.839 pesos, se requieren dos horas y media de trabajo para el mismo bien”. La brecha es aún mayor en productos como la carne picada, donde pasó de dos horas de trabajo en 2016 a prácticamente 6 en la actualidad. Quienes perciben el salario mínimo, entonces, deben destinar cada vez más horas de trabajo para acceder a bienes básicos de la canasta alimentaria.

También la fuerte desvalorización del trabajo se evidencia en relación con los servicios, entre ellos el transporte público. En 2016 se pagaba un viaje de ida y vuelta en subte con 15 minutos de trabajo percibiendo el salario mínimo; hoy para pagar el mismo viaje sería necesario trabajar 1 hora y 41 minutos a ese salario, calcularon. Incluso el costo de ir y volver del trabajo o del estudio demanda un esfuerzo laboral muy superior al de una década atrás.

El reducido nivel real del SMVM es patente además en términos históricos. Tras haber sufrido fuertes caídas durante la crisis del final de la gestión de Macri y en la pandemia de 2020, el retroceso se agudizó bajo la administración vigente. Actualmente, el poder adquisitivo del salario mínimo resulta 60 por ciento menor que el de 2015. Para tener el mismo poder adquisitivo de fines de 2015, el salario mínimo debería acercarse casi al millón de pesos, advierten desde CIFRA.

Buena parte de las transformaciones que atraviesa el mercado laboral argentino se sintetizan en el deterioro del salario mínimo.

Mientras el Gobierno apuesta a que la desaceleración de la inflación recomponga gradualmente los ingresos, las estadísticas muestran que la recuperación sigue siendo esquiva para los sectores de menores recursos.

Con un piso salarial cada vez más bajo y un empleo crecientemente precarizado, el trabajo pierde capacidad para garantizar condiciones básicas de vida.

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