La jornada homenaje arrancará desde temprano en Ciudad Universitaria y se estirará hasta tarde, con la posibilidad de que el crack le hable al público. Benín, el rival de turno que al menos vino con la Mayor.
Lionel Messi hará su último pase de magia con la casaca celeste y blanca de la Selección Argentina (en verdad, será una camiseta especialmente diseñada para la ocasión) y transformará un amistoso de interés muy relativo ante Benín (93º en el ranking de la FIFA) en un acontecimiento de interés mundial con picos de emotividad que irán mucho más allá de lo que pase sobre el verde césped.
La despedida del jugador más importante de la historia de la Selección Argentina implicará también el cierre de la etapa más brillante y gloriosa de nuestro representativo nacional y en paralelo, el comienzo de un nuevo ciclo en el que Messi ya no estará pero que seguramente inspirará. Y que es muy posible que prosiga bajo la mirada de Lionel Scaloni y su cuerpo técnico, cuya renovación de contrato podría ser anunciada a la brevedad.
Telefe y TyC Sports transmitirán el partido desde el Monumental a partir de las 20. Pero los fastos darán comienzo desde mucho antes. Y terminarán a medianoche, bastante después del ultimo giro de una pelota que el capitán de los campeones y bicampeones del mundo honró durante más de de dos décadas. Desde el mediodía y a la manera de los Mundiales, habrá un Fan Fest funcionando en el campo de deportes de la Ciudad Universitaria en el que se pasará el partido en una pantalla gigante, habrá shows musicales y actividades recreativas para todos aquellos que no lograron conseguir entradas (el estadio estará repleto) o no pudieron pagar sus elevados precios e igual desean vivir desde cerca una noche de emociones en continuado.
Hay treinta jugadores convocados por Scaloni para acompañar a Messi. Por lo que es posible que se formen dos equipos: uno integrado por quienes compartieron con “Leo” las dos últimas copas del mundo (Rodrigo de Paul, Nicolás Otamendi y Giovani Lo Celso fueron convocados especialmente para este partido, pero no para los dos anteriores) y otro con los nuevos valores que formarán la Selección a partir de ahora. La idea es que Messi sea el puente entre el pasado glorioso y el futuro por venir en una suerte de cambio de mando que clausure un ciclo virtuoso y abra otro lleno de esperanzas. Pero es eso, solo una idea.
“Messi es el mejor del mundo, el Dios del fútbol. No hay que marcarlo, no hay un plan especial para defender, hay que disfrutar este partido y nada más”, dijo Mohamed Tijhani, uno de los marcadores centrales del equipo africano, sorprendido por una canal de televisión mientras paseaba de compras por el centro porteño. En esta serie de amistosos, Argentina viene de vapulear a Bolivia por 4 a 0 en Córdoba y a la Sub 23 de Burkina Faso en el Monumental por 7 a 0 en partidos que fueron poco más que prácticas abiertas al público y televisadas que le sirvieron a Scaloni para mover a casi todos los jugadores y hacer pruebas. Benín al menos está desde el viernes pasado en Buenos Aires y ha venido con su Selección Mayor. Pero sería raro que al final de la noche, no se vaya con otra goleada en los bolsos.
De todos modos, lo que vaya a pasar dentro de la cancha será lo menos trascendente de la noche. Lo único importante será lo que haga Messi, lo que sienta, lo que diga si es que decide hablarle a las tribunas, las emociones que despierte entre la gente y sus compañeros, las lágrimas que nos haga derramar. Será la última vez que lo veamos jugando en una cancha de la Argentina. Será el cierre de una historia maravillosa del fútbol que abarcó veintidós años. Será por eso una noche inolvidable.
