Movilización frente a los Tribunales para repudiar la medida de los cortesanos y exigir que Diputados rechace el DNU 70/2023.
“Basta de una Corte Suprema al servicio de los poderosos”, exigía uno de los tantos carteles que se levantaron frente al Palacio de Justicia durante la tarde del martes. La concentración surgió en rechazo al fallo de los jueces Rosatti, Lorenzetti y Rosenkranz, que habilita la venta indiscriminada de tierras a manos extranjeras, al permitir la derogación de la Ley de Tierras que el presidente Javier Milei había anunciado al inicio de su mandato. Pidieron que la Cámara de Diputados rechace el DNU 70/2023 y “una Justicia que garantice vías efectivas para defender los derechos colectivos”.
La bronca en la calle con los supremos fue palpable y se materializó en carteles, banderas y hasta pintadas en las inmediaciones de Tribunales, con la marca registrada de la creatividad popular. Inmobiliaria “Los Cortesanos” indicaba un graffiti con una flecha en dirección a la sede del Poder Judicial. A unos metros, un hombre que llevaba una careta con el rostro de uno de los jueces le extendía su mano con un puñado de tierra a los que pasaban a su lado, al grito de “vendo tierras”. Por supuesto, las banderas argentinas abundaron, en la misma cantidad que las réplicas del trapo que desplegaron los jugadores de la selección de fútbol con la leyenda “Las Malvinas Son Argentinas”, ahora impresos en remeras, stickers y pancartas.
En el centro de la calle Talcahuano, rodeado de las banderas de los numerosos gremios y organizaciones que participaron de la movilización, se dispuso el escenario. Allí, el secretario general del Centro de Excombatientes Islas Malvinas (CECIM) de La Plata, Antonio Marcilese, leyó un documento en el que aseguraron que “el 29 de septiembre, Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti cerraron la puerta a nuestro reclamo contra la derogación de la Ley de Tierras”.
La organización de excombatientes había impulsado un amparo que consiguió el freno al artículo 154 del megadecreto firmado por Milei en diciembre de 2023. Sin embargo, la Corte Suprema determinó que el CECIM no tenía legitimidad para presentar la denuncia y, con eso, habilitó la extranjerización de la tierra con la que la gestión libertaria había insistido en reiteradas ocasiones.
Sobre esto, Marcilese resaltó que esta decisión representa “una contradicción que duele y que ninguna palabra difícil puede tapar: el mismo Estado que envió a jóvenes a la guerra en nombre de la defensa de la soberanía hoy les niega, a través de su máximo tribunal, la posibilidad de defenderla mediante esta acción judicial”. En ese sentido, sostuvo que “la Corte ha pisoteado la memoria de nuestros compañeros que quedaron en el Cementerio Darwin, en nuestras Malvinas, y la de aquellos compañeros que se quitaron la vida en la posguerra por la inacción del Estado”.
Por su parte, el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, enfatizó en la importancia de “no claudicar y dejar el avasallamiento que hoy sufre el pueblo argentino con este gobierno, que está destrozando el país, lo están malversando y entregando para transformarnos en una colonia de Estados Unidos y de Israel”, planteó y aseguró que la “decisión de la Corte Suprema de Justicia es una injusticia total”.
Para el CECIM, los efectos de la derogación de la Ley de Tierras -en caso de concretarse- “se van a sentir sobre el territorio, sobre los recursos y sobre las posibilidades de las generaciones que vienen. Hoy, en Argentina, pueden venir los Peter Thiel de la vida a comprar una ciudad, una provincia, un valle, un lago, una montaña”, advirtió Marcilese.
Luis Rodríguez, descendiente de diaguitas, remarcó que “hoy tenemos la necesidad de salir porque se está destruyendo la Pachamama y se está desalojando a infinidad de comunidades que viven en esos lugares hace muchísimo tiempo, antes de la existencia del Estado. Además, están destruyendo el futuro para los que vienen”, expresó el integrante de la comunidad multiétnica Tres Ombúes de La Matanza.
Luis profundizó sobre el pensamiento que impulsan Milei y compañía. “Toman a la tierra como una mercancía. Para ellos es un negocio, es pasto, son yuyos, es tierra, son rocas. No lo ven como una cuestión que tiene que ver con la espiritualidad, con la identidad de nuestro pueblo y de las generaciones que nos antecedieron y las que van a venir”.
Marcela Benegas, jubilada de la Quinta de Olivos, reconoció que sintió una “pena tremenda” cuando se enteró del fallo de los jueces: “Están regalando tierras ancestrales, desplazando a comunidades originarias. Están envenenando a la tierra, porque creen que es más valioso el oro y las tierras raras que el agua”.
Otro de los carteles más ingeniosos de la tarde fue levantado por Guadalupe Johnson, una joven abogada y docente. “Tres tristes títeres transan tierras en el tribunal”, escribió en un cartón, aunque inmediatamente reconoció que no era de su autoría. “Lo vi en las redes”, aclaró, “una a veces busca por medio de los memes o carteles sintetizar los sentimientos”.
En tanto, Guadalupe consideró que “estamos en una situación en la cual no hay Estado de derecho” porque “el Poder Ejecutivo toma decisiones sobre cuestiones que están prohibidas por la Constitución y nadie hace nada. Encima la Corte, que son 3 impresentables que no los votó nadie, toma una decisión a espaldas del pueblo y no tratan la cuestión de fondo, que es la inconstitucionalidad del DNU”, ahondó la abogada.
