La producción manufacturera sigue con tendencia bajista. Once de los 16 subsectores de la encuesta del Indec deterioraron su nivel de actividad con respecto a doce meses atrás
La producción industrial cayó 3,2 por ciento interanual en agosto y registró una contracción de 2,7 en el acumulado de los primeros 8 meses de 2026 con respecto al año pasado, según el Indec. El deterioro alcanzó a 11 de las 16 divisiones manufactureras, con desplomes en maquinaria agrícola, electrodomésticos, electrónica y calzado. Aunque la actividad registró un rebote mensual, las fábricas continuaron produciendo menos que un año atrás, afectadas por la debilidad de la demanda y, en algunos sectores, por la competencia de productos importados.
La mejora de 1,9 por ciento frente a julio, medida sin estacionalidad, apenas compensó parte del retroceso de 5,1 del mes anterior. Además, la tendencia-ciclo, que permite observar la trayectoria de fondo, bajó 0,6 y encadenó 4 meses negativos. El repunte mensual convive así con un panorama de contracción: en 6 de los 8 meses transcurridos del año, la producción quedó por debajo de los niveles de 2025.
Uno de los datos más preocupantes aparece en la industria automotriz. Las ventas de automóviles y utilitarios nacionales a concesionarios se hundieron 32,9 por ciento interanual, de acuerdo con los datos de ADEFA incluidos en el informe. En el acumulado hasta agosto, las unidades de fabricación local representaron apenas 29,6 del total vendido a concesionarios. La pérdida de participación evidencia las dificultades de la producción argentina para sostener su lugar en el mercado.
La fabricación de vehículos automotores retrocedió 12 por ciento, mientras que el conjunto de la división, que incluye carrocerías, remolques y autopartes, cayó 8,8. El frente externo tampoco compensó la debilidad local: las exportaciones de automóviles disminuyeron 43,8, aunque las de utilitarios crecieron 22,6. Los envíos de automóviles y utilitarios a Brasil bajaron 15,8. La fabricación de carrocerías, remolques y semirremolques, por su parte, se redujo 9,9, principalmente por la menor producción de acoplados.
El deterioro también golpeó a las industrias vinculadas con las compras de los hogares. La producción de electrodomésticos cayó 28 por ciento, principalmente por la menor fabricación de heladeras y lavarropas. Los referentes consultados por el organismo señalaron una reducción de las unidades nacionales vendidas. En informática, televisión, comunicaciones y componentes electrónicos, la baja llegó a 38,5, con menores niveles de producción y ventas de celulares y televisores.
En vestimenta y calzado, el informe identifica una combinación particularmente adversa: menor demanda interna de productos nacionales y mayor competencia importada. La división retrocedió 14,7 por ciento interanual. Dentro de ese conjunto, la fabricación de prendas bajó 11,4 y la de calzado y sus partes se desplomó 30,8. Los datos muestran que el debilitamiento del consumo se combina con dificultades para los fabricantes locales frente a la oferta proveniente del exterior.
La fabricación de maquinaria y equipo cayó 24 por ciento y fue la división con mayor incidencia negativa sobre el resultado general. La maquinaria agropecuaria registró una contracción todavía más profunda, de 37,9. Se produjeron menos tractores, sembradoras, pulverizadoras autopropulsadas y determinadas líneas de implementos. Según los referentes sectoriales relevados por el Indec, la explicación estuvo en una menor demanda de unidades nacionales, que afectó directamente a los establecimientos fabricantes.
La debilidad de la construcción extendió el retroceso hacia sus proveedores industriales. Los productos minerales no metálicos bajaron 6,8 por ciento, con caídas de 9,2 en cemento y de 10,4 en productos de arcilla y cerámica no refractaria. También disminuyó la comercialización interna de insumos metálicos de ferretería industrial y grifería. En paralelo, caucho y plástico retrocedió 7, con menor demanda de envases e insumos para automotores y construcción.
Incluso en alimentos aparecen señales de retracción del mercado interno. La producción de carne vacuna disminuyó 8,1 por ciento y el volumen destinado al consumo local cayó 13,2, mientras las exportaciones aumentaron 4,1. La elaboración de vino, en tanto, retrocedió 12,9. El conjunto de alimentos y bebidas bajó 0,2, pese al crecimiento de la molienda de oleaginosas.
Los avances de algunas ramas evitaron una caída industrial mayor. La molienda de oleaginosas aumentó 9,4 por ciento y los productos químicos, 4, impulsados por biodiesel y agroquímicos. Sin embargo, esos resultados no alcanzaron para revertir el balance manufacturero. El contraste deja una industria con mejoras puntuales, pero con retrocesos extendidos en bienes de consumo, equipamiento e insumos asociados al mercado interno.
