No solo Bullrich y Mauricio Macri enviaron su apoyo al hijo del expresidente golpista del país vecino. También lo hicieron otros exmandatarios ultraderechistas.
Todos los dirigentes de la derecha argentina ven venir una victoria en Brasil. Y nadie se la quiere perder. Javier Milei, que apoyó a Flávio Bolsonaro antes de la primera vuelta y cuyos funcionarios le atribuyeron a Milei la victoria (como si tuviera una suerte de toque mágico), volvió a meterse en la elección brasileña cuando llamó a Lula “ladrón” y agitó el fantasma del fraude. Más tradicional, Patricia Bullrich le envió un mensaje de apoyo: “El futuro de Brasil importa, e importa mucho para América Latina”. Ni el silente Mauricio Macri se quedó afuera: firmó un documento de respaldo a Bolsonaro junto con otros expresidentes de derecha de la región.
Milei, ya se sabe, apoya a Bolsonaro. Viajó en la campaña, cruzó tijera con motosierra, insultó a un juez de la Corte Suprema brasileña, a Lula, y se volvió. Cuando se conocieron los resultados de la primera vuelta, Milei estalló con sus habituales hipérboles: “Histórica elección ante el comunista Lula. El continente americano es de ciudadanos que quieren vivir en libertad. Viva la libertad, carajo”.
Pero lo que no se sabía es que Milei se atribuía la victoria. El que iluminó a la población con este dato fue el canciller Pablo Quirno, que aseguró que Bolsonaro venía cayendo en las encuestas hasta que lo visitó Milei y, a partir de ahí, repuntó. “Hay que mirar los datos. Es creer o reventar”, se excusó.
En privado, Milei es más enfático con esta idea. Hasta tiene un listado de los que, supuestamente, hizo ganar: “A Trump en EE.UU., a Paz en Bolivia, a Kast en Chile, a Keiko en Perú, a Abelardo de la Espriella en Colombia y a Bolsonaro en Brasil. Todos ganaron”.
En la última semana de campaña en Brasil, Milei volvió a atacar a Lula tras unas declaraciones del mandatario brasileño sobre la semana laboral y las tareas domésticas de las mujeres. Primero lo tildó de “progre machirulo”; después agitó el fantasma del fraude: “Espero que su último truco de campaña sucia no incluya robarse la elección… zurdo ladrón”.
Esto llevó al enésimo incidente diplomático con Brasil, que denunció el “inaceptable intento de injerencia externa en el proceso democrático brasileño”. Además, advirtieron que Milei “reitera mentiras difundidas por quienes perdieron las elecciones y protagonizaron el fallido golpe militar de hace cuatro años”, por el que permanece preso el expresidente Jair Bolsonaro. Ya es casi imposible empeorar la relación con Brasil, que quedó reducida a meramente encargados de negocios de las embajadas.
Por su parte, Bullrich tuvo una intervención más propia de una política tradicional. Bolsonaro le pidió (y ella grabó) un video de apoyo. En él, la senadora dice: “El futuro de Brasil importa, e importa mucho para América Latina. Queremos un Brasil fuerte, que crezca, genere oportunidades, proteja la vida y defienda la libertad de los ciudadanos. Un Brasil que, junto a Argentina y los demás países, sea fuerte, con firmeza y con decisión. Creo que nuestros países pueden construir, unidos, una América Latina con gran proyección en el mundo. Estoy convencida de que eso es lo que Flávio Bolsonaro puede ofrecer a Brasil y a todos los brasileños y brasileñas”.
En el video, Bullrich habla en portugués, idioma que aprendió estando exiliada de la dictadura argentina. Las vueltas de la vida.
Incluso Mauricio Macri se sumó a los apoyos internacionales. El expresidente firmó una solicitada que también suscribieron los exmandatarios Iván Duque (Colombia), Mariano Rajoy (España), Vicente Fox (México); Jamil Mahuad (Ecuador) y Jorge “Tuto” Quiroga (Bolivia), entre otros. En la misiva, dicen: “Expresamos nuestro respaldo a la candidatura de Flávio Bolsonaro a la Presidencia de la República Federativa de Brasil. Es necesario promover políticas que fortalezcan las instituciones democráticas, estimulen la inversión, impulsen la iniciativa privada y contribuyan a la prosperidad de las familias brasileñas”. “Brasil desempeña un papel determinante en el presente y futuro de América Latina”, indicaron los expresidentes.
Diego Guelar, exembajador del PRO —ahora alejado del partido, porque ya no lo reconoce como propio—, le dijo a Página/12: “Tanto la izquierda como la derecha pidieron una oportunidad de haber hecho la renovación del PT y una modernización del partido liberal (que allá es como La Libertad Avanza). Este domingo, a mi juicio, gana Bolsonaro y termina un ciclo. Pero Lula seguro saca 47 puntos. Es un fin de fiesta extraordinario. No es una derrota”.
¿Va a ser mejor la relación con Bolsonaro? “Eso es una fantasía, porque la integración no forma parte ni del programa de Bolsonaro ni de Milei. Te doy un ejemplo: Se suponía que nos llevábamos mal con Chile por Boric, pero estamos al borde de la ruptura con Kast”, advirtió Guelar, quien en los últimos días fue perseguido por los trolls de Milei por decir que fue “una vergüenza” su paso por España y los insultos a Pedro Sánchez.
Pero una actitud cauta no es lo que prima en la derecha vernácula. La mayoría ya está enfriando el champagne (o el Mango Loco, en el caso de Milei).
