El conjunto de Ayude mostró su orden y seguridad defensiva, pero careció de ideas para lastimar en ataque.
San Lorenzo cerró su preparación para el Torneo Clausura con un empate sin goles ante Cerro Porteño, en un duelo en el que mostró las virtudes y defectos que se le vienen reconociendo: fue sólido y ordenado de mitad de cancha hacia atrás y careció de ideas para generar peligro en los últimos metros del campo.
En el duelo disputado en Montevideo, el entrenador Damián Ayude pretendió ensayar con la formación que debutaría el próximo viernes ante Lanús. Sin embargo, en apenas seis minutos todo lo planeado quedó sepultado en el olvido: Alexis Cuello se cruzó con Matías Pérez y, después de unos manotazos y un pelotazo al cuerpo del defensor del equipo paraguayo, el árbitro resolvió todo con dos tarjetas rojas.
Con diez hombres por lado, pareció que San Lorenzo perdía más, ya que se quedó sin su referencia ofensiva y su ataque se limitó a alguna corrida de Cerutti, sin tanto peso porque se tuvo que centralizar y perdió efectividad.
Del otro lado, la sociedad que armaban Fabricio Domínguez con Iturbe generaba más dividendos, pero sin mayor profundidad para inquietar a Gill. Entonces, el conjunto paraguayo tuvo el predominio del juego, pero todo transcurrió sin mayores ocasiones de peligro.
A medida que corrían los minutos, San Lorenzo mejoró por el empuje de Rodríguez Pagano y el criterio de Gulli en la mitad del campo, aunque el arco de Alexis Martín Arias siempre le quedaba lejos. Así y todo tuvo una buena ocasión en los pies de Gulli, que remató alto, y otra con Herazo, que no pudo definir con precisión. Del otro lado, controló bien a un equipo con poca imaginación y dinámica.
Así se fue yendo el partido, con un San Lorenzo que parece saber bien las virtudes y defectos que lo acompañaron el año pasado y que todo indica que se potenciarán en 2026.
