“Me voy tranquilo, dijo el chileno que deja Avellaneda tras poco menos de un año y medio, con una marca de 11 goles en 62 partidos. Jugará en el Pisa.
Mientras Independiente se la pasa de amistoso en amistoso en Uruguay, el chileno Felipe Loyola se despidió del club ya que continuará su carrera en el Pisa de Italia. “Me voy tranquilo porque me entregué al 100%. Siento que me voy con las puertas abiertas porque no me guardé nada”, declaró el polifuncional volante desde la concentración roja del otro lado del río.
Para comprender los números de la venta hay que tomarse un minuto o quizá dos. El club italiano pagará 7 millones de euros por el 70% del pase, primero con un préstamo de 1,35 millones en el acto y luego con una obligación de compra de 5,5 millones en tres cuotas semestrales a partir de junio. El otro 30% dependerá de ciertos objetivos cumplidos y, de ser realizados, será comprado por 4,5 millones. Pero momento, Independiente sólo tiene la mitad del pase del chileno por lo que, por el momento, recibirá 3,5 millones (la otra mitad es de Huachipato).
“Conversé con el profe Gustavo (Quinteros) y me dijo que quería contar conmigo, pero entendió mi postura. Se llegó a un acuerdo, con un precio que me valoriza. Mi sueño personal es jugar con los mejores, seguir creciendo. Siento que en el Pisa me voy a poder valorizar. Es una liga muy importante. El fútbol italiano es un paso que me terminará favoreciendo”, completó Loyola sobre su futuro inmediato, donde aparentemente no piensa quedarse demasiado.
Es que el Pisa la tiene complicada para mantener la categoría en la Serie A. Ganó uno de 20 partidos, marcha penúltimo con 13 puntos y tiene por detrás al Hellas Verona (13) y por delante a la Fiorentina (14) y al Lecce (17), por ahora el último en salvarse. El Pisa subió la temporada pasada luego de un periplo de 34 años por el Ascenso. Incluso llegó a vagar varios años en la Serie C1 (cuarta categoría) y hasta 2019 estaba en la C (tercera).
Acaso el nombre más conocido del equipo sea el de Alberto Gilardino, aquel goleador que supo levantar la Copa del Mundo en 2006 y ahora es entrenador. Para esta temporada contrató a dos veteranos como el colombiano Juan Cuadrado (10 partidos) y el central español Raúl Albiol (6), de rendimientos discretos.
“El equipo no está en una muy buena situación, pero con mi ayuda y con la de un par de compañeros que van a llegar la podemos revertir tranquilamente”, vaticinó Loyola.
Uno de esos “compañeros” es el nigeriano Rafiu Durosinmi, comprado por 9 millones hace unos días tras un buen paso por el Viktoria Plzen checo (13 goles en 30 partidos en el semestre pasado), pero más conocido en el ambiente por su curioso apellido. Un juego de palabras que bien podría aplicarse a Independiente luego de vender a acaso su mejor jugador: será duro sin él.
