Pereyra, Gutiérrez, Molinas, Hausch y Barbona lastimaron al Ciclón, que descontó con un doblete del ingresado Auzmendi.
Todo lo que no le salió a San Lorenzo, le salió a Defensa, que goleó 5-2 en el Bajo Flores con una actuación vistosa y rotunda que no tuvo puntos flojos. La paliza tuvo consecuencias: el Halcón de Florencio Varela se ubicó tercero en la Zona A con 16 puntos y el Ciclón salió de los ocho primeros del grupo. Por eso, al cabo de la noche negra, la hinchada azulgrana despidió al equipo a los gritos, pidiendo que se vayan todos.
Defensa golpeó al comienzo y al fin de la primera etapa. Al minuto de juego, Botta se escapó por la derecha, cruzó la pelota al segundo palo y Elías Pereyra, entrando solo, marcó el primer gol. Y a los 44, luego de una jugada muy bien trabajada de derecha a izquierda, David Martínez metió otra pelota en el área azulgrana y el uruguayo Gutiérrez convirtió con un toque corto.
Entre medio de ambos goles, Defensa controló el partido. Contuvo a San Lorenzo con una línea de cinco y otra de cuatro por detrás de la pelota; y cuando la recuperó, distribuyó el juego con eficiencia a partir del panorama de Aaron Molinas y aprovechó arriba la velocidad de Hausch y Gutiérrez. Salvo Gulli, que se atrevió a encarar, el Ciclón nunca encontró la manera de derribar el paredón que el equipo de Florencio Varela le puso al borde de su área.
Todo se aceleró en el complemento. San Lorenzo armó una doble punta de lanza con el ingreso de Rodrigo Auzmendi por Vietto. Pero a los 15 minutos, Molinas marcó el tercero de penal (falta muy discutible de Perruzzi a Gutiérrez que el VAR no revisó) y pareció cerrar la historia. En la primera pelota que tocó, cuatro minutos después, Auzmendi le puso la cabeza a un centro de Rodríguez Pagano desde la izquierda y descontó. Parecía que, pese a todo, el Ciclón aspiraba hondo y daba pelea. Pero a los 29, Ladstatter bajó sin miramientos al uruguayo Gutiérrez, se fue expulsado y con uno menos, ya no hubo partido.
Siguió yendo por inercia San Lorenzo, pero volver le costó cada vez más y por eso Defensa se hizo un picnic en cada contraataque. Hausch señaló el cuarto luego de un centro de Altamira desde la derecha. Y a dos minutos del final, Auzmendi volvió a marcar de nuevo de cabeza para San Lorenzo que, a esta altura, lo único que pretendía era dejar a salvo su orgullo.
Pero en el primer minuto adicional, Barbona, que había entrado por Hausch, hizo el quinto y la gente estalló de la bronca. A diferencia de otras veces, más contra los jugadores que contra los dirigentes. La paliza fue demasiado fuerte. Defensa hizo todo bien, San Lorenzo todo mal y la goleada tendrá consecuencias en el día a día de un club que, dentro y fuera de la cancha, hace rato que no puede vivir tranquilo.
