Tras la victoria en el clásico, el equipo de Diego Martínez volvió a sumar de a tres y se metió en zona de clasificación.
Huracán le ganó 1 a 0 a Sarmiento en Parque Patricios porque fue el único de los dos que, con defectos y todos, intentó hacerlo. Un nucazo de Juan Bisanz a la salida de un lateral a los 21 miutos del segundo tiempo le dio la victoria al Globo que de esta manera prolongó la satisfacción de haberle ganado el clásico a San Lorenzo el domingo pasado. Sarmiento fue un equipo avaro y limitado que por algo está antepenúltimo en la tabla de los promedios.
Pasó poco en la etapa inicial. Sarmiento trató de hacerse fuerte en la espera y en la salida de contraataque por los costados, pero con el correr de los minutos sólo se quedó con lo primero. Y Huracán demoró más de media hora en tomarle la mano al partido. Apostó todas sus cartas de ataque a tirarle la pelota a su goleador Jordy Caicedo para que pivotee o defina por su cuenta. El ecuatoriano perdió algunas contra la marca áspera de Insaurralde. Pero ganó otras y fueron las situaciones más claras del Globo.
A los 30 minutos, Gil le cortó una buena pelota a Caicedo y su remate cruzado fue desviado por el arquero Burrai y a los 38, un derechazo de Ojeda desde fuera del área, salió cerca del poste derecho. Sólo con eso Huracán resaltó su superioridad sobre un Sarmiento que no le hizo ni cosquillas al local. Churín y Marabel, los dos delanteros juninenses, parecieron jugar en otro equipo.
El gol de Bisanz, un nucazo que anticipó la marca de Arturia y la mala salida de Burrai, tras un lateral de Ibañez desde la izquierda, rescató el partido cuando había caído en el segundo tiempo un pozo de sopor irremediable. Lo curioso fue que de los dos, Huracán resultó el único que trató de aumentar la ventaja. Sarmiento, en cambio, nunca aflojó sus precauciones y así terminó. Con sus mas y sus menos, el Globo quiso ganar y ganó ante un rival al que le amonestaron siete jugadores. Todo un dato que lo define.
