Muchos de nosotros susurramos muy bajito: quiero paz, estoy cansado de trabajar. Ver a la misma gente y llegamos a nuestro hogar con ganas de estar en silencio y un poco de paz.
La palabra PAZ es corta pero trae libertad, calma, reposo y tranquilidad en medio de la tormenta.
¿Quién de nosotros podemos tener paz en medio de la tormenta? El mundo entero sufriendo, pestilencias, guerra, muertes, no poder despedir a nuestros seres amados. Viendo a los niños con hambre, sintiendo el dolor por no encontrar justicia, pero Dios nos promete tener paz en medio de todas las circunstancias, porque muchas son las aflicciones del justo pero de todas estas nos librara Jehová.
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: “la paz os dejo, mi paz os doy, no os la doy yo como la da el mundo, que no se turbe vuestro corazón”. Hoy quiero que experimentes la verdadera paz, ¿porque dice no como el mundo la da? Pero como será esa paz? Traerá consuelo a los corazones, calma en medio de la fuerte tormenta, tendremos aflicciones; pero confiad yo he vencido al mundo.
Nuevamente nos pide que confiemos, que tengamos certeza, firmeza, paz en medio de la tormenta porque al de carácter firme lo guardaras en perfecta paz, que a pesar de estos tiempos de dolor y aflicción, debemos estar con tranquilidad. Después de una tormenta sale el sol, sabiendo que el suplirá todas nuestras necesidades, abrasándonos por medio del espíritu santo, fe y esperanza aun cuando no podamos seguir.
Mientras que el mundo dice que detrás de la tormenta viene la calma, Dios dice: yo seré tu paz aun en medio de tu tormenta y te daré calma y guiaré tus pasos aunque tengas tu mundo hecho pedazos.
