Es difícil perdonar y amar otra vez. A la lógica humana es imposible pero, ¿sabías, el que perdona la ofensa cultiva el amor y el que insiste en la ofensa divide a los amigos? Todos tenemos amistades o familiares y que en un momento de nuestras vidas, sus acciones o actitudes hicieron que nos enojemos o cortemos todo tipo de relación por un corto o largo tiempo, trayendo rencor, resentimiento, dolor por el daño que nos hicieron. Por esta razón, nos he difícil perdonar.
La raíz más profunda que se genera en el corazón es el rencor. Por eso estamos siempre a la defensiva, pensando en no olvidar la falta que ha cometido la otra persona contra nosotros o hasta muchas veces, de las enfermedades que hay en nuestro cuerpo y alma, es por falta de amor. Por esto mismo, es necesario perdonar no solo una vez, si no setenta veces siete.
Si damos el primer paso a perdonar, aunque no recibamos la misma retribución, es allí donde se cultiva el amor. ¿Dónde se cultiva? Una de las maneras más efectivas y que de frutos, es olvidando. Olvidar es igual a borrar el pasado y comenzar de nuevo, porque el amor no guarda rencor y no hace nada indebido ya que todo lo soporta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta; el amor no tiene envidia; no busca lo suyo; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. El amor nunca deja de ser.
Cuando lo aplicamos a nuestra manera de vivir, podemos perdonar y amar otra vez; así como Dios nos perdonó sin importar la condición personal, él perdonó todas nuestras ofensas porque nos amó mucho.
