El presidente inaugurará en Florida el llamado “Alcatraz de los Caimanes”, un nuevo centro de detención para migrantes, mientras el Congreso debate el presupuesto federal en una sesión maratónica.
El gobierno del presidente Donald Trump demandó este lunes a las autoridades de Los Ángeles por sus políticas de protección a inmigrantes, mientras arrecian las redadas migratorias promovidas por Washington. El Departamento de Justicia estadounidense calificó de “ilegales” las políticas de Los Ángeles y afirmó que las mismas “interfieren con la aplicación de las leyes de inmigración del gobierno federal”. Trump viajará este martes a Florida para asistir a la inauguración del llamado “Alcatraz de los Caimanes”, un nuevo centro de detención para migrantes que desató protestas por su ubicación en una zona de alto valor ecológico. Su visita tiene lugar mientras el Congreso debate un proyecto de ley del presupuesto federal que incluye miles de millones de dólares para el control y la expulsión de migrantes.
“Ciudad santuario” en peligro
La demanda, presentada en un tribunal de California, nombra directamente a la alcaldesa de Los Ángeles, la demócrata Karen Bass, así como al presidente del Concejo Municipal, Marqueece Harris-Dawson, y al cuerpo legislativo en pleno. Aunque la ciudad era considerada una “ciudad santuario” para inmigrantes, el Concejo Municipal oficializó la definición con una ordenanza aprobada en noviembre del año pasado, luego de la elección del republicano Trump a la presidencia.
El decreto municipal limita la cooperación de las autoridades locales con las federales en la aplicación de las leyes migratorias de Trump. La ordenanza prohíbe utilizar recursos municipales para ejecutar las directrices federales en materia de migración, así como el intercambio de información con las autoridades federales al respecto. La administración de Trump busca con la querella que el tribunal declare ilegal la ordenanza, y prohíba a las autoridades locales aplicarla.
Los Ángeles, donde más de un tercio de la población es inmigrante, se convirtió en el epicentro de la batalla contra la política antiinmigración de Trump, quien llegó al poder prometiendo deportar a millones de personas. El aumento de las redadas en lugares de trabajo a principios de mes desató una ola de protestas en el centro de la ciudad. La fiscal general Pamela Bondi afirmó en un comunicado que “las políticas de ciudad santuario fueron la causa de violencia, caos y ataques a las fuerzas del orden que los estadounidenses recientemente vieron en Los Ángeles”.
La tensión aumentó en las calles luego de que Trump pasara por encima del gobernador de California, Gavin Newsom, y ordenara el despliegue de miles de efectivos de la Guardia Nacional y de 700 marines. La alcaldesa Karen Bass criticó en varias ocasiones el envío de las tropas a su ciudad, argumentando que la policía local tenía la situación bajo control, y sostiene que la acción federal sembró pánico en Los Ángeles y desató el rechazo en las calles.
Visita al “Alcatraz de los Caimanes”
Según informó la Casa Blanca, este martes Trump visitará un polémico centro de detención de migrantes en medio de pantanos infestados de reptiles en Florida, conocido como el “Alcatraz de los Caimanes”. El nuevo centro está situado en un aeropuerto abandonado en los humedales de los Everglades, en el corazón de una extensa red de manglares y pantanos, un ecosistema subtropical que alberga más de dos mil especies de animales y plantas.
“Solo hay una carretera que lleva a él y es la única salida. Es un vuelo de ida. Está aislado y rodeado de fauna peligrosa y un terreno implacable”, explicó Karoline Leavitt, vocera de la Casa Blanca, quien precisó que informalmente se conocerá como “Alligator Alcatraz”. La instalación contará con hasta cinco mil camas para “migrantes ilegales criminales” y es “una manera eficiente y de bajo costo para ayudar a llevar a cabo la mayor campaña de deportación masiva en la historia de Estados Unidos”, afirmó Leavitt.
“Cuando tienes asesinos, violadores y criminales atroces en una instalación de detención rodeada de caimanes, sí, creo que es disuasorio para que intenten escapar”, respondió la vocera cuando le preguntaron por los caimanes. El gobierno de Trump prevé ampliar “las instalaciones y el espacio de alojamiento en tan solo unos días” gracias a la colaboración con Florida, afirmó la secretaria de Seguridad Interior, Kristi Noem, en un comunicado en el que enumera algunos de los presuntos “criminales” detenidos en este estado del sur, en su mayoría latinoamericanos.
“Su visita a este centro de detención subraya la necesidad de aprobar la ‘Gran y hermosa ley’, porque necesitamos más centros de detención en todo el país”, añadió Leavitt, usando el nombre que puso Trump al texto que espera su aprobación en el Senado. El fiscal general de Florida, James Uthmeier, destacó recientemente que “no es necesario invertir mucho en el perímetro” porque “si la gente sale, no hay mucho que esperar, aparte de caimanes y pitones”. El funcionamiento del centro costará unos 450 millones de dólares anuales.
