La liberación histórica de reservas busca contener la presión sobre el mercado energético, mientras Irán amenaza con restringir el tránsito de crudo y advierte que el barril podría escalar hasta los 200 dólares.
La amenaza de bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán, en el marco de los ataques estadounidenses e israelíes contra su territorio y del fuego cruzado sobre objetivos petroleros, impacta directamente en el mercado energético internacional y en el precio del crudo. Los países miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) anunciaron este miércoles que liberarán gradualmente 400 millones de barriles de petróleo al mercado, la mayor intervención de la historia.
La AIE decidió sacar al mercado un tercio de las reservas estratégicas de sus 32 estados miembros para afrontar la crisis actual de subida de precios por el bloqueo del estrecho de Ormuz, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciados hace una docena de días, pero la medida ha sido insuficiente para aliviar la presión sobre los mercados.
El director general de la AIE, Fatih Birol, dijo que seguirá monitoreando la situación y emitirá “nuevas recomendaciones si fuera necesario”. La liberación de 400 millones de barriles es la mayor en la historia de la AIE, creada tras la primera crisis petrolera de 1973. La anterior, en 2022 tras el inicio de la guerra entre Ucrania y Rusia, alcanzó los 182 millones de barriles.
La advertencia iraní
Por su parte, Irán advirtió que no será posible bajar el precio del petróleo mediante “medidas artificiales” y que se puede esperar, por la presión que han impuesto en el estrecho de Ormuz, que el precio del barril suba a 200 dólares. “Deben saber que no podrán bajar el precio del petróleo y de la energía mediante medidas artificiales. Con la expansión de la guerra en la región, ya advertimos que pueden esperar un barril de petróleo de 200 dólares, porque el precio del petróleo depende de la seguridad en la región, y ustedes son la fuente de esa inseguridad”, afirmó el portavoz del Cuartel General Central de Jatam al-Anbia, Ebrahim Zolfagari, en un vídeo publicado por la agencia Tasnim.
El portavoz añadió que Irán no permitirá que “ni un litro de petróleo” atraviese el estrecho de Ormuz en beneficio de Estados Unidos, Israel o sus socios. El comandante de las fuerzas navales de la Guardia Revolucionaria, el general Alí Reza Tangsiri, aclaró que cualquier buque que desee pasar debe obtener permiso de Irán.
Otro portavoz, el general de brigada Abolfazl Shekarchi, amenazó en la televisión estatal con atacar todos los puertos y centros económicos de la región después de que Estados Unidos instara a la población iraní a evitar puertos civiles utilizados por las fuerzas armadas del país, en vistas a posibles bombardeos norteamericanos.
El estrecho de Ormuz
La situación en el estrecho ha alterado el mercado del petróleo internacional. Fernando Pedrosa, profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), explicó que el estrecho de Ormuz es un espacio clave que añade a los enfrentamientos bélicos y a las cuestiones geopolíticas una arista muy importante, ya que afecta el comercio y el capitalismo global. “Básicamente, es la vía por donde sale el petróleo que producen los países árabes y desde donde se distribuye hacia Asia y Europa”, indicó. “Es una zona que Irán puede manejar estratégicamente preventivamente con la posibilidad de bloqueo, ya que en su parte más estrecha tiene poco más de 30 km. Por día se transportan por esa vía más de 20 millones de barriles. Cualquier conflicto ahí potencia la guerra al instante”, detalló.
Este miércoles se han registrado al menos cuatro ataques contra mercantes en el estrecho de Ormuz. Según la agencia británica de Operaciones Comerciales Marítimas (UKMTO, en inglés), que monitorea la seguridad de barcos y marineros en el mar alrededor del mundo, un barco granelero de propiedad griega fue alcanzado por un proyectil. El propio capitán informó del impacto y aseguró que la tripulación se encontraba sana y salva. También reportó otro ataque contra un barco portacontenedores que estaba anclado y cuya tripulación está a salvo: el “One Majesty”, de bandera japonesa.
La Guardia Revolucionaria iraní dijo haber atacado un granelero de bandera tailandesa con 23 tripulantes a bordo. El ataque causó un incendio a bordo, y la Marina Real de Omán ha rescatado a 20 tripulantes. Las tropas iraníes también han reivindicado el ataque contra un buque propiedad de Israel y con bandera de Liberia, identificado como el “Express Rome”.
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) aseguró la noche del martes haber destruido múltiples buques de guerra iraníes cerca del estrecho de Ormuz, entre ellos 16 barcos minadores, acusando al país persa de haber amenazado la libertad de navegación.
En los últimos días se han registrado ataques contra infraestructura petrolera y energética en Medio Oriente. Bombardeos estadounidenses e israelíes han alcanzado depósitos de combustible y refinerías dentro de Irán. En tanto, el país persa ha lanzado misiles y drones contra infraestructura energética y objetivos estratégicos en varios países del Golfo, incluidos Arabia Saudita, Bahréin, Omán y Emiratos Árabes Unidos. Aunque muchos de estos ataques no se dirigen directamente contra territorio estadounidense, sí afectan instalaciones petroleras, rutas marítimas y bases situadas en países aliados de Washington o que albergan presencia militar norteamericana. De esta forma, Teherán busca golpear intereses energéticos y estratégicos vinculados a Estados Unidos.
Atacar la infraestructura petrolera ofrece diversas ventajas estratégicas, según Pedrosa, ya que afecta los recursos que un país destina a la exportación o al sostenimiento de su propia logística. “En el actual conflicto, el objetivo de los ataques iraníes es apostar a una expansión de las hostilidades y volver la situación incontrolable; por ejemplo, mediante el aumento del precio del barril. Esto, de lograrse funcionaría como una herramienta de presión para que Estados Unidos negocie el fin de la guerra”, precisó. “Inicialmente, esta táctica dio resultados cuando el barril superó los 120 dólares. Si bien tras declaraciones de Trump el precio descendió rápido a niveles de 80 o 90 dólares, se prevé que se mantenga por encima de los 80 durante al menos seis o siete meses más”, señaló.
El costo de la guerra
Para el académico, la guerra ha traído consecuencias tanto para Irán como para Estados Unidos. Por un lado, indicó que Teherán ha perdido a la cúpula del Estado y del gobierno, a las jefaturas militares y a personal técnico que poseía el conocimiento sobre el funcionamiento del régimen y el plan nuclear. “Todo ese capital humano no será reemplazado fácilmente: eran cuadros con años de experiencia gestionando vínculos personales y redes con actores políticos extranjeros y grupos proxy”, remarcó.
“A esto se suma la destrucción de instalaciones militares, cuyo costo de reposición para Irán será altísimo; no será un proceso sencillo ni rápido”, mencionó. “En un contexto de crisis económica previa, revueltas populares masivas y tensiones internas entre el gobierno, la Guardia Revolucionaria y los ayatolas, Irán no solo se verá golpeado militarmente, sino que enfrentará grandes dificultades para reconstruir el espacio de autoridad que sostenía hasta ahora”, agregó.
Por otro lado, las consecuencias para Estados Unidos son menores y se concentran en los ámbitos económico y político, según Pedrosa, derivado de la inflación producida por el aumento del barril de petróleo y del costo de los alimentos. “Este escenario genera desafíos de cara a las elecciones de noviembre que debe enfrentar un presidente que hoy no tiene mas encuestas a su favor”, remarcó. “Se podría decir, además, que la guerra no es popular en Estados Unidos y la mayoría de los ciudadanos se opone; sin embargo, cuenta con el apoyo de la mayor parte de los votantes republicanos”, añadió.
