martes, febrero 10, 2026

Irán aumenta la presión sobre políticos reformistas y activistas tras las protestas masivas

La Fiscalía de Teherán imputó a 4 integrantes del grupo político “Movimiento Verde” por afectar la seguridad interna. Previamente fue condenada a prisión la Nobel de la Paz, Narges Mohammadi.

Irán endureció este lunes su postura ante la oposición interna con la detención de figuras centrales del reformismo político y nuevas imputaciones judiciales vinculadas a las protestas antigubernamentales de fines de diciembre, que dejaron miles de víctimas fatales. El recrudecimiento de las medidas de seguridad incluyó condenas judiciales contra activistas y referentes sociales, entre ellos la premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi.

Las nuevas detenciones y medidas judiciales se producen en las horas previas a un nuevo ciclo de conversaciones con Washington por el programa nuclear iraní. La represión de las manifestaciones en Irán dejó un saldo de víctimas que continúa siendo objeto de versiones contrapuestas: según cifras oficiales, más de 3 mil personas murieron durante las protestas, mientras que organizaciones civiles y de derechos humanos elevaron esa cifra a cerca de 6 mil fallecidos.

Ola de imputaciones y detenciones

Este lunes la Fiscalía de Teherán anunció la imputación de cuatro integrantes del grupo político y mediático “Movimiento Verde”, al que acusó de afectar la seguridad interna y de encubrir los atentados registrados en enero, según un comunicado difundido por la agencia iraní Fars. El Ministerio Público sostuvo que el grupo desarrolló una “extensa actividad organizativa”, tanto en el ciberespacio como fuera de él, con el objetivo de violentar la situación política y social del país en medio de las protestas.

De acuerdo con el comunicado oficial iraní, los imputados habrían intentado justificar acciones de “elementos terroristas” y promover mensajes que atentaron contra la cohesión nacional. Aunque la Fiscalía no precisó la identidad de las personas acusadas, vinculó públicamente el caso con las recientes detenciones de miembros del Frente Reformista Iraní. El organismo judicial señaló además que otras personas fueron arrestadas por presunto apoyo a Israel y a Estados Unidos, mientras que un número indeterminado de integrantes del mismo movimiento fue citado a declarar.

En paralelo el Frente Reformista Iraní denunció el arresto de su líder, Azar Mansouri, así como del jefe de su comité político, Ebrahim Asgharzadeh, y del dirigente Mohsen Aminzadeh, en operativos atribuidos al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en cumplimiento de órdenes judiciales. El Frente Reformista indicó además que la Fiscalía de Teherán citó a declarar ante agentes de inteligencia de la Guardia Revolucionaria al vicepresidente de la formación, Mohsen Amin, y a su secretario general, Badr Sadat Mofidi, en el marco de la misma causa.

En ese contexto, el expresidente del Parlamento iraní Mehdi Karrubí responsabilizó directamente al líder supremo de Irán por la “situación catastrófica” del país. Poco después las autoridades detuvieron a su hijo, Hossein Karrubí, acusado de ser “instigador, redactor y difusor” del comunicado firmado por su padre y por el también opositor Mir Hosein Musaví a finales de enero.

Siete años y medio para Mohammadi

El fin de semana un tribunal iraní condenó a la Nobel de la Paz, Narges Mohammadi, a seis años de prisión. “Fue condenada a seis años de prisión por asociación y colusión para cometer delitos”, declaró el abogado Mostafa Nili, agregando que se le impuso una prohibición de salida del país durante dos años. Mohammadi también fue condenada a un año y medio de prisión por actividades de propaganda y será exiliada durante dos años a la ciudad de Josf, en la provincia oriental de Jorasán del Sur.

Nili expresó su esperanza de que, debido a los problemas de salud de Mohammadi, pueda ser puesta en libertad bajo fianza temporalmente para recibir tratamiento. El abogado dijo que el veredicto emitido no es definitivo y podría ser apelado. Durante el último cuarto de siglo, Mohammadi, de 53 años, fue juzgada y encarcelada repetidamente por su abierta campaña contra el uso de la pena capital en Irán y el código de vestimenta obligatorio para las mujeres. Pasó gran parte de la última década en prisión y no ha visto a sus hijos, que viven en París, desde 2015.

En diciembre de 2024, Mohammadi fue puesta en libertad durante tres semanas por motivos médicos relacionados con “su estado físico tras la extirpación de un tumor y un injerto óseo”, según su abogado. En los últimos días fueron detenidos además el guionista Mehdi Mahmoudian, nominado al Óscar por la película Un simple accidente, y los destacados activistas Vida Rabbani, Abdullah Momeni y Ghorban Behzadian-Nejad, por la firma de un manifiesto crítico con las autoridades.

“Desconfianza” ante Estados Unidos

Las nuevas detenciones se produjeron en un contexto de creciente presión sobre dirigentes reformistas, activistas sociales y referentes políticos críticos del gobierno iraní, tras el aplastamiento de las protestas en distintas regiones del país. El oficialismo iraní caracteriza las manifestaciones como acciones desestabilizadoras impulsadas desde el exterior.

Luego de las protestas el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, multiplicó las amenazas de una intervención militar en Irán, primero bajo la supuesta intención de querer frenar la represión, y luego como forma de presión para forzar un acuerdo sobre el programa nuclear iraní. Desde entonces, el gobierno iraní adoptó una estrategia doble: mientras mantuvo abiertos los canales diplomáticos con Washington, avanzó de manera paralela en el control interno y la represión de las protestas.

Estados Unidos, junto a Israel, acusa a Irán de intentar desarrollar armas nucleares, algo que Teherán niega, ya que afirma que su programa nuclear tiene fines civiles. Tras el restablecimiento del diálogo entre ambos países en Omán la semana anterior, las partes informaron que las conversaciones fueron “positivas”, aunque el canciller iraní, Abbas Araqchi, advirtió este lunes que persiste una “profunda desconfianza” hacia Estados Unidos por su comportamiento en los últimos tiempos.

En ese marco el líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, instó al país a mostrar su “determinación” frente a la presión extranjera. “El poder nacional no tiene tanto que ver con misiles y aviones como con la voluntad y la determinación del pueblo”, afirmó Jamenei, antes de zanjar: “Demuéstrenlo de nuevo y frustren al enemigo”. Pese a esas declaraciones, el gobierno iraní dio señales de que podría ceder en algunos aspectos con el objetivo de alcanzar un acuerdo que le permita continuar su programa nuclear y evite una escalada del conflicto con Estados Unidos.

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