miércoles, marzo 4, 2026

Jara, la esperanza de la izquierda chilena para frenar a la ultraderecha

La exministra de Boric lidera los sondeos para la elección presidencial de este domingo. En segundo lugar se ubica el ultraconservador Kast, seguido del libertario ultra Kaiser.

En una zona de casas sencillas del municipio de Conchalí, en el norte de Santiago, la cita obligada del sábado parece ser una feria en la que se encuentra de todo, desde frutas, tuercas, pareos, hasta juguetes. En este municipio creció Jeannette Jara, la candidata que ha reivindicado su origen popular en la campaña:“No vengo de la elite, sino de un Chile que se levanta temprano para trabajar”. La exministra de Gabriel Boric es la esperanza de la izquierda para frenar el ascenso de la ultraderecha en la elección presidencial y legislativa de este domingo.

“Voy a votar por Jeannette”, dice Víctor Contreras, que hace changas. “Ustedes dicen laburo, nosotros decimos salió un pololo”. Elige a la exministra de Trabajo “porque es de esta población y es de izquierda, vivía por la avenida El Cortijo”. Contreras cuenta que él vivió aquí desde que nació. “Mi madre llegó en las tomas de estos terrenos, en 1970, cuando esto era puro potrero. Mi madre hacía ropa y trabajó en textiles como Johnson”.

Jara lidera las encuestas con un promedio de 28,5 % de intención de voto, lo que está lejos de la mayoría necesaria para evitar un balotaje el 14 de diciembre. En un segundo lugar en algunos sondeos, con un 20 % se ubica el ultraderechista católico José Antonio Kast, y en tercer lugar aparece el también ultraderechista y libertario Johannes Kaiser. Sin embargo, una encuesta que circula por fuera de la veda electoral acorta la distancia entre Kast y Kaiser. Por primera vez desde el retorno a la democracia que hay dos candidatos de extrema derecha competitivos. Les sigue con un 14 % Evelyn Matthei, candidata de la derecha tradicional.

“Cárcel o bala”

El discurso enfocado en la cuestión de la inseguridad y su vinculación con la inmigración ilegal, con eslóganes de “cárcel o bala” y construcción de muros, monopolizó el debate de las variantes de ultraderecha y se vio amplificado por los grandes medios de comunicación. Matthei, exministra de Sebastián Piñera, sumó su voz a las proclamas de mano dura. Prometió “cárcel o cementerio” para los delincuentes. Hoy Chile registra 6 homicidios por cada 100 mil habitantes, una tasa que duplica a la de hace diez años.

En Conchalí el asunto también permeó a la hora de decidirse en las urnas. María José Cepeda, que trabaja en una empresa de calefactores, aún no se decide por Kast o Kaiser. “Este país no era tan inseguro como es ahora, voto por un cambio de gobierno. Voy a votar la propuesta que le devuelva a los carabineros el poder que ellos tienen que tener”.

“Indulto a carabineros condenados”

El libertario Kaiser propone indultar a los carabineros condenados por la violencia institucional durante el estallido social de 2019. No sólo eso. Nostálgico del pinochetismo, también anunció que perdonaría a los represores condenados por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.

En campaña, Kaiser dijo que volvería a apoyar el golpe de Estado de Pinochet. No tan alejadas están las posturas de sus rivales de derecha: en el plebiscito de 1988, por el Sí o No a la continuidad del dictador, Kast y Matthei hicieron campaña por el Sí.

Consultado por esta enviada sobre el auge de la ultraderecha radical, Cristian Leporati, profesor de Comunicación Política de UDP, da pistas acerca de las efectividad de las campañas y la atomización del votante. “En Chile las redes sociales y el streaming penetraron mucho antes que en Latinoamérica, el país es muy virtual y lo descubrió muy bien la ultraderecha. Los electores ya no son del ´pueblo´ como categoría, son electores que tienen intereses, sensaciones y entendimientos distintos, individualmente y lo que está haciendo el algoritmo con la Inteligencia Artificial es agruparlos de forma consistente, como hizo Cambridge Analytica en la primera elección de Trump. Kast y Kaiser han usado las herramientas digitales en tanto Jara siguió en una dimensión más analógica, que es la calle”.

“De Conchalí a La Moneda”, dice un eslogan de la candidata de origen comunista, de 51 años, que hoy representa a nueve partidos de una alianza de izquierda y centroizquierda.

Pobladora de toda la vida en esta comuna, Jésica Cabrera, de 55 años, no duda al decir que va a votar por Jara. “Soy jefa de hogar, trabajo de operaria en una fábrica de jeans. Vivo con mis hijos sola, sin marido. Mi hija va a la universidad de forma gratuita por nuestra situación de vulnerabilidad. Kast quiere sacar las ayudas del Estado, dijo que ´no hay plata´, Son 8 millones de pesos al año (8000 dólares) pagar la universidad, yo no podría pagarlo”.

La candidata Jara lideró la cartera de Trabajo de Boric entre 2022 y abril de este año, donde avanzó con iniciativas que benefician a los más vulnerables. Entre ellas, el alza del salario mínimo a 500 mil pesos chilenos (500 dólares), la reforma de pensiones y la ley que reduce la jornada laboral a 40 horas por semana.

Boric había llegado a La Moneda tras ganar con el 55 % de los votos el balotaje frente a Kast, candidato del Partido Republicano, en diciembre de 2021. Los dos intentos frustrados de cambiar la constitución heredada de la dictadura impactaron en la aprobación del Gobierno, ya que había sido su gran promesa. Boric mantiene un estático 30 % de apoyo.

“Jara tiene un piso del 30 % que le da el gobierno de Boric, por ser la cara de la continuidad.” señala Leporati. “Usualmente la izquierda ha andado entre 35 y 38%, pero para llegar a presidente necesita también el voto de la clase media que se compró el modelo de la meritocracia y está profundamente expuesta a los vaivenes económicos”, agrega el experto.

En estos comicios todo parece indicar que el escenario se complicará para la candidata oficialista de cara al balotaje. Estas son las primeras elecciones presidenciales con voto obligatorio e inscripción automática de los habilitados para sufragar, lo que atraerá a entre cinco y seis millones de nuevos votantes al proceso. Es en este segmento donde pueden surgir sorpresas.

A los cuatro principales candidatos, se agregan en la lista otros cuatro, con bajas posibilidades. El economista Franco Parisi, populista de derecha; el dirigente deportivo Harold Mayne-Nicholls. de centro; el exdiputado y varias veces candidato del progresismo, Marco Enríquez-Ominami y el profesor de Eduardo Artés, de izquierda radical.

“Parisi le habla al sector aspiracional, al que compró el modelo neoliberal”, señala Leporati. “Hay un ´ciudadano mall´, donde su espacio público no es la plaza, es el mall, un ciudadano consumista, que vive endeudándose, expuesto a los cambios. Se compró el modelo meritrócrático, que se siente exitoso yendo al shopping, Kast, Matthei y Kaiser son la elite, no los representa tanto”.

Durante la campaña, Jara insistió en que representa a un bloque amplio y dio señales para conquistar a un votante de centro, anunciando que de ser electa, dejará la militancia en el Partido Comunista. No es inusual en Chile: Patricio Aylwin (demócrata cristiano) y Sebastián Piñera (derecha tradicional) lo hicieron.

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