El franco-chileno Christian Rodríguez aseguró que los comicios presidenciales serán definidos por “la urgencia social, el drama económico de millones de franceses”.
El franco-chileno Christian Rodríguez, secretario de Relaciones Internacionales del frente de ultraizquierda que postula a Jean-Luc Mélenchon, aseguró que la demanda que atraviesa a la sociedad francesa y que definirá los comicios presidenciales de este domingo será “la urgencia social, el drama económico de millones de franceses”, por lo cual, vaticinó, “el tema fundamental de la elección será el poder adquisitivo”.
Rodríguez nació en Chile y tiene una biografía marcada por el asilo político que Francia le concedió en el año 1982, cuando por intermedio de la asociación France Terre d’Asile (Tierra de Asilo) llegó a la capital francesa luego de haber sido encarcelado y expulsado de su país por formar parte de la resistencia a la dictadura de Augusto Pinochet.
Ante la elección de mañana, Rodríguez analizó en esta entrevista telefónica con Télam lo que estará en juego en la nación que lo cobijó en los primeros años de su juventud y a la que siempre estará agradecido por expresar “una Francia universalista” que, en tiempos del presidente socialista Francois Miterrand (1981-1995), encarnó en la práctica la divisa republicana: “Libertad, igualdad y fraternidad”.
“Los cinco años de (Emmanuel) Macron han llevado a una acumulación de la riqueza récord en la mano de los mismos grupos económicos. Doce familias tienen la riqueza del 80% de las personas; una acumulación extrema de la riqueza con capas pobres, algo insoportable en la quinta potencia mundial”, describió este doctor en Sociología de la École des hautes études en sciences sociales (Ehess).
“La urgencia social, el drama económico de millones de franceses, hace que el tema fundamental sea el poder adquisitivo”
De 56 años, con estudios en Antropología y Psicología, Rodríguez conoció a Mélenchon en el suburbio parisino de Massy en 1982, cuando el principal candidato de la izquierda -hoy postulante a Presidente- era consejero municipal por el partido socialista.
Para Rodríguez, las variables que este domingo incidirán en el voto están ligadas al malestar por las condiciones de vida, en particular por “la destrucción de todos los bienes comunes que teníamos en salud, educación y protección social”, un descontento que emergió en 2018 con el movimiento de los “chalecos amarillos” y que podría agravarse con los efectos económicos de la guerra en Ucrania, ya que Francia -alertó- es “dependiente del tema del gas”.
“Vamos a estar muy afectados (por el cese del suministro de gas ruso) pero igualmente no podemos aceptar que se importe de EEUU, porque es el gas de esquisto (fracking), que está prohibido en Francia y en Europa”, planteó el representante de la Unión Popular.
Sobre el impacto de la guerra en el mapa político de Francia, Rodríguez señaló que Mélenchon “viene diciendo desde hace 14 años lo que estaba pasando en Ucrania”, una postura que buscaba alertar sobre los combates en la región del Donbass y que -recomendó- se puede encontrar en sus discursos disponibles en YouTube.
Esa posición partía de tres premisas, todas incumplidas: “La seguridad de que la OTAN no se instara ahí (en Ucrania), que Rusia no invadiera y que EEUU no desarrolle una provocación a través de la OTAN en la frontera de Rusia con Ucrania”, resumió.
Y ante la continuidad de la guerra, Rodríguez llamó a “desplegar una diplomacia de la paz urgente” con un protagonismo mayor de Francia, para lo cual resultaría conveniente elegir “un Presidente de la diplomacia por la paz”, rol que para la coalición de izquierda tendría su mejor exponente en Mélenchon.
-Télam: Bill Clinton popularizó el eslogan “es la economía, estúpido” para describir la centralidad de la agenda económica en la definición del voto. Los analistas dicen que eso es lo que está pasando en Francia. ¿Es tan así?
-Cristian Rodríguez: Absolutamente. La urgencia social, el drama económico de millones de franceses, hace que el tema fundamental sea el poder adquisitivo. Este es un país con demasiados pobres, con demasiados cesantes, con más de 300.000 personas sin casa. En estos últimos 30 años el sufrimiento de nuestro pueblo se puede reflejar en la sensación de pasar, ya no al Tercer Mundo, sino al Cuarto, por lo que ha sido la destrucción de los bienes comunes que teníamos en salud, educación y protección social. O la privatización de la educación y de la salud.
-T.: Este malestar, que se asocia a la desindustrialización, generó un desencuentro entre la clase trabajadora y el Partido Socialista. Hace cuatro años apareció el fenómeno de los “chalecos amarillos”. ¿Macron pudo procesar ese descontento?
-CR.: Lo más extraño es que los sondeos de opinión no dan cuenta del rechazo masivo a Macron. Nadie entiende por qué, sin hacer campaña, siendo el personaje más detestado en la calle, tiene una tasa (de intención de voto) alta, supuestamente con la posibilidad de ser elegido. Y en relación a los “chalecos amarillos”, lo primero que hizo fue golpearlos, hacer una campaña mediática para acusarlos de “violentos”: de “extrema derecha” o “extrema izquierda”. Pero fue más allá, al querer acusar al conjunto de las fuerzas progresistas como responsables de la violencia en las calles, sin entender que la demanda de los “chalecos amarillos” tenía que ver con él: por todos los bienes comunes que estaban siendo vendidos, transformados y privatizados. Nuestra campaña es la continuidad de esa dinámica.
