viernes, marzo 27, 2026

Nicolás Maduro compareció ante la justicia de Nueva York

En esta segunda audiencia lo se vio visiblemente más delgado. El juez Hellerstein remarcó que ya no representa una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU.

El secuestrado presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, volvió este jueves a un tribunal de Nueva York para su segunda comparecencia desde su captura en enero en una operación militar estadounidense en Caracas. El juez encargado del proceso contra Maduro y su esposa, Cilia Flores, descartó desestimar los cargos por narcoterrorismo contra el matrimonio, aunque cuestionó la vigencia de las sanciones que impiden a los acusados costear su defensa con fondos venezolanos. El presidente estadounidense, Donald Trump, interfirió en el juicio al declarar que Maduro enfrentará “otros cargos” judiciales más adelante.

En esta segunda audiencia se vio a un Maduro visiblemente más delgado y con el pelo más canoso. Entró en la sala, en la planta 26 de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, sonriente y diciéndole “buenos días” a su equipo legal, algo que también hizo su esposa, pero con un semblante más serio. Durante el resto de la audiencia ambos permanecieron en silencio y se vio a Maduro tomar notas. Maduro mostró una leve renguera, al igual que hace dos meses, y vestía el uniforme reglamentario de preso color caqui.

“Ya no representan ninguna amenaza para la seguridad nacional”

La defensa del político sudamericano argumentó que el gobierno de EE.UU. está vulnerando la Sexta Enmienda de la Constitución. Según los abogados de Maduro, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) revocó las licencias que permitirían usar activos del Estado venezolano para pagar sus honorarios, lo que dejaría a los acusados en una situación de indefensión al no poder elegir libremente a sus representantes.

El juez Alvin Hellerstein, de 92 años, dijo en varias ocasiones que este es un “caso único” y se mostró crítico con la postura de la Fiscalía, que sostiene que el Ejecutivo debe mantener la facultad de usar las sanciones como herramienta de política exterior. “El acusado está aquí. Flores está aquí. Ya no representan ninguna amenaza para la seguridad nacional”, afirmó el magistrado, subrayando que la situación política cambió, debido a que Washington mantiene ahora contactos con el gobierno interino de Delcy Rodríguez.

A pesar de estas declaraciones, Hellerstein fue tajante al rechazar la desestimación de la causa -como pide la Fiscalía- calificándola como una medida “demasiado seria”. El juez prometió emitir una decisión oficial sobre si ordenará a la administración de Donald Trump permitir el acceso a los fondos para la defensa, pero aclaró que el proceso judicial seguirá su curso independientemente del método de pago.

También se habló en la audiencia sobre la petición de la Fiscalía de prohibir a los acusados compartir material probatorio con coacusados prófugos, entre ellos el aún ministro del interior de Venezuela, Diosdado Cabello, y el hijo del mandatario, Nicolás Maduro Guerra. Hellerstein no dio una decisión final sobre este asunto, pero anotó que no es lo mismo “hablar” que “compartir”.

El gobierno de Venezuela intenta cubrir los gastos del juiciopero debido a las sanciones estadounidenses, el abogado de Maduro, Barry Pollack, debe obtener antes una licencia de la administración que permita realizar la transacción. Pollack argumenta que ese requisito viola el derecho constitucional de Maduro a tener la representación legal de su elección, y exigió que el caso fuera desestimado por razones procesales.

Los expertos estiman que el juicio formal no empezará hasta dentro de uno o dos años, momento en el que el juez tendría 94 años. Según el diario The New York Times, el magistrado fue visto quedándose dormido durante un juicio el año pasado, lo que despertó dudas sobre su capacidad para conducir un proceso que se prevé largo y de extrema complejidad técnica. Este jueves Hellerstein tenía la voz quebrada, se vio forzado a parar en algunos momentos para tomar agua, tuvo lapsus y tanto la defensa como la Fiscalía le pidieron que repita sus dichos por no poder oír o entender lo que decía.

Maduro enfrenta cuatro cargos, incluyendo conspiración para cometer narcoterrorismo e importación de cocaína. Flores, por su parte, está acusada de delitos relacionados con la conspiración de tráfico de drogas y posesión de armas. Ambos se declararon “no culpables” en enero, ocasión en la que Maduro se autodefinió como un “prisionero de guerra”. Este jueves los abogados, además, expresaron preocupación por la salud de Flores, quien tiene un ecocardiograma pendiente. En su primera comparecencia en enero, la defensa ya había reportado lesiones en las costillas de la ex primera dama.

Incluso antes de la comparecencia de este jueves, Donald Trump dijo que a Maduro solo lo procesaron por “una fracción” de los delitos que supuestamente cometió. “Imagino que vendrán otros juicios, ya que, en realidad, solo se lo ha procesado por una fracción de los delitos que cometió. Se presentarán otros casos”, aseguró el mandatario estadounidense durante una reunión con su gabinete en la Casa Blanca.

“Vació sus cárceles en nuestro país y espero que, en algún momento, se le impute ese cargo, ya que se trata de una acusación grave que aún no se ha formulado, pero que debería formularse”, sostuvo Trump, quien recordó la operación militar del pasado 3 de enero que culminó en la captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores. “Fue una gran operación militar para capturar a un hombre sumamente peligroso, alguien que asesinó a muchísimas personas y que forzó a otras a entrar en nuestro país”, aseguró el republicano.

“Vestigios de ilegitimidad”

Tanto seguidores como opositores de Maduro se concentraron desde temprano afuera de la sede judicial, donde la seguridad fue reforzada. Militantes de izquierda levantaban pancartas con mensajes como “Liberen a Maduro” y críticas a la política de Trump: “¡De Venezuela a Irán, basta de sanciones y bombas!”. En determinado momento hubo un breve altercado entre manifestantes, la policía intervino y escoltó a un hombre fuera del lugar.

Recluido en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, una prisión federal conocida por sus condiciones extremas, Maduro está presuntamente aislado en una celda sin internet ni diarios. Según una fuente cercana al gobierno venezolano, Maduro lee la biblia y algunos de sus compañeros en la prisión lo llaman “presidente”. Solo se le permite hablar por teléfono con su familia y con sus abogados por un máximo de 15 minutos, agregó la misma fuente.

El hijo de Maduro, Nicolás Maduro Guerra, insistió este jueves en Venezuela en los “vestigios de ilegitimidad” del proceso contra su padre, porque se originó con un “secuestro”. Sin embargo remarcó a la agencia AFP: “Confiamos en el sistema legal de los Estados Unidos”. ‘Nicolasito’, como se lo conoce popularmente, acompañó a centenares de seguidores del presidente depuesto en la plaza Bolívar de Caracas, donde una pantalla gigante transmitía la cobertura del juicio. “¡Libertad, libertad para Cilia y Nicolás!”, coreaban los presentes.

Maduro y Flores fueron sacados a la fuerza por comandos estadounidenses en las primeras horas del 3 de enero, con apoyo de ataques aéreos contra la capital venezolana y un importante despliegue naval. En el operativo murieron al menos 83 personas y más de 112 resultaron heridas, de acuerdo con funcionarios venezolanos. Ningún efectivo estadounidense murió.

Bajo presión estadounidense, Delcy Rodríguez dirige un país que posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, pero con una economía en crisis. La presidenta interina impulsó una ley de amnistía para liberar a prisioneros políticos. También reformó la ley de hidrocarburos, en línea con las exigencias de Estados Unidos para acceder a la vasta riqueza de gas y petróleo venezolanos. Este mes Washington restableció lazos diplomáticos con Venezuela, en una señal de deshielo luego de siete años de ruptura.

DDO | Sistema de Noticias
DDO | Sistema de Noticiashttps://eldiariodeloeste.com
Lee lo último en Noticias. Te informamos todo lo que sucede en el Oeste de Formosa y en el País. La Voz del Pueblo siempre presente.