El presidente estadounidense afirmó, por otro lado, que está negociando con el gobierno de Teherán para reducirle sanciones impuestas en el último tiempo.
El presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con imponer de forma inmediata aranceles de un 50 por ciento a los países que provean armas a Irán, a la vez que aseguró que ya están negociando con la República Islámica, donde afirma que se ha efectuado “un cambio de régimen muy productivo”, para reducirles aranceles y sanciones impuestas en el último tiempo.
“El país que suministre armas militares a Irán será inmediatamente gravado con un arancel del 50 por ciento sobre todos y cada uno de los bienes vendidos a Estados Unidos con efecto inmediato. “No habrá exclusiones ni exenciones”, afirmó el mandatario republicano en su red social, Truth Social.
La publicación del presidente estadounidense no especificó qué autoridad legal invocaría, ya que la Corte Suprema anuló durante febrero de este año su uso de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional para imponer aranceles globales generalizados. Luego de esta decisión, un tribunal inferior ordenó el reembolso de unos 166 mil millones de dólares recaudados en el transcurso de un año.
Reducir sanciones
Trump también se pronunció en sus publicaciones acerca de la tregua temporal para negociar con Irán que anunció el martes por la noche. “Estados Unidos colaborará estrechamente con Irán, país que, según hemos constatado, ha experimentado un cambio de régimen muy productivo. No habrá enriquecimiento de uranio, y Estados Unidos, en colaboración con Irán, desenterrará y eliminará todos los restos nucleares enterrados a gran profundidad”, apuntó en otro mensaje en Truth Social, asegurando que durante la actual guerra no se ha tocado nada de dichos restos nucleares, que permanecen bajo estricta vigilancia satelital.
Además, el mandatario estadounidense aseguró que ya están negociando con Irán y subrayó que muchos de los quince puntos ya han sido acordados, en referencia a su propuesta y no a la de 10 puntos de Irán que supuestamente era el punto de partida de las negociaciones. “Estamos, y seguiremos, negociando con Irán la reducción de aranceles y sanciones”, subrayó.
En una rueda de prensa sobre el conflicto, el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, insistió en que Irán suplicó el actual alto el fuego y aclaró que el nuevo grupo de personas al frente del Gobierno en Teherán se ha “replanteado sus cálculos sobre lo que implica negociar” con Estados Unidos. “El nuevo régimen iraní comprendió que un acuerdo resultaba infinitamente preferible al destino que les aguardaba”, agregó Hegseth, quien mencionó que Washington eliminó “de manera sistemática” a los altos cargos iraníes y recordó la muerte del líder supremo, Alí Jameneí, y parte de su cúpula militar en los primeros ataques de la guerra.
El jefe del Pentágono también indicó que cualquier material nuclear que Irán “no debería poseer” será retirado en virtud de los términos del alto el fuego, si bien la República Islámica aún no se ha pronunciado sobre este tema en sus comunicaciones oficiales.
La cuestión económica
El conflicto bélico comenzó el 28 de febrero, con ataques estadounidenses e israelíes sobre suelo iraní. Conforme avanzó la guerra en la región, Teherán tomó el control del estrecho de Ormuz, un paso estratégico por el que solía transitar el 20 por ciento de los hidrocarburos que se consumían a nivel mundial antes de la contienda. Su reapertura constituía una condición para un alto al fuego, ya que afectaba negativamente a varios países del mundo.
En paralelo, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, ha adelantado que el organismo internacional rebajará sus previsiones de crecimiento mundial para el año 2026 debido a las consecuencias de la crisis provocada por el conflicto en Medio Oriente, un aviso realizado a apenas una semana del comienzo de la reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial.
El inicio de la ofensiva en Irán y las consecuencias para la economía mundial, cuyo impacto todavía es incierto, han dado la vuelta a las proyecciones iniciales del FMI que apuntaban a una mejora respecto al año anterior; sin embargo, dado el impacto de la guerra, Georgieva ha indicado que se van a revisar “a la baja” en una entrevista concedida a Bloomberg News en Washington.
Las reuniones de primavera, que tendrán lugar entre el 13 y el 18 de abril en Washington, congregarán a autoridades de bancos centrales, políticos, ejecutivos del sector privado y representantes de la sociedad civil para poner sobre la mesa los retos de la economía mundial y fijar las previsiones para este año.
La directora gerente del FMI ya ha adelantado la advertencia que trasladará a los participantes en esta cita: “Prepárense para lo peor”. Así, ha puesto el foco en la “crisis negativa en la oferta” que ha provocado el conflicto bélico en Medio Oriente, con la interrupción del tráfico por el estrecho de Ormuz, por lo que ha destacado que la prioridad debe estar fijada en la inflación.
