viernes, marzo 20, 2026

Trump busca seducir a las grandes petroleras para repartir el oro negro venezolano

El republicano se puso el traje de empresario y llamó a las petroleras a invertir 100 mil millones de dólares en el país sudamericano. Las compañías plantearon dudas sobre el marco legal.

Venezuela enfrentará un futuro petrolero bajo el estricto control del presidente estadounidense Donald Trump, quien recibió este viernes a una veintena de compañías internacionales en la Casa Blanca, para intentar embarcarlas en una especie de “protectorado” energético. La respuesta de los patronos de la industria, algunos de ellos ya presentes en Venezuela desde hace lustros, fue cauta, a la espera de que se aclare la situación política y sobre todo, el marco legal para sus inversiones.

“Vamos a tomar la decisión sobre qué petroleras van a entrar en Venezuela”, dijo Trump, quien advirtió a las empresas: “Ustedes están negociando con nosotros directamente, no están negociando con Venezuela en absoluto, no queremos que negocien con Venezuela”. Tras la captura del presidente Nicolás Maduro, ahora en Nueva York a la espera de juicio, el gobierno estadounidense detalló los primeros pasos de su plan para quedarse con el oro negro venezolano.

Trump aseguró que el plan es que las empresas petroleras estadounidenses inviertan “al menos 100 mil millones de dólares de su propio capital, no del dinero del gobierno”, para revitalizar las infraestructuras en el país caribeño y, con el tiempo, aumentar la producción de petróleo. La apuesta de Trump por la seguridad para las empresas que decidan invertir en Venezuela tras la captura de Maduro y el cambio en la presidencia se produce como respuesta a los temores en el sector por la situación de inestabilidad política que atraviesa el país.

“Un país poco atractivo para la inversión”

En concreto el CEO de ExxonMobil, Darren Woods, apuntó durante su intervención en el encuentro en la Casa Blanca que son necesarios “cambios significativos” en la situación de Venezuela para que su compañía pueda invertir en el país caribeño. “Si analizamos las estructuras y marcos legales y comerciales vigentes hoy en Venezuela, resulta un país poco atractivo para la inversión, por lo que se deben realizar cambios significativos en esos marcos comerciales y en el sistema legal”, aseguró Woods.

Frente a las dudas de ExxonMobil, compañías como Repsol defendieron otra postura. Su consejero delegado, Josu Jon Imaz, le dijo este viernes a Trump que la empresa española dijo que ya están en Venezuela (responsables de la mitad de la generación eléctrica del país), pero están preparados para “invertir con fuerza” y para multiplicar por tres su producción de crudo en el país caribeño, hasta aproximadamente los 135 mil barriles diarios.

“Gracias por abrir la puerta a una Venezuela mejor”, dijo Imaz a Trump durante el encuentro, en el que subrayó el compromiso de la petrolera española a la hora de invertir en EE.UU., así como de empresas como Chevron, la única estadounidense que opera en Venezuela. Trump, por su parte, invitó también a China y Rusia a comprar todo el crudo venezolano gestionado por Washington “que necesiten” y defendió que su Administración tome control de las ventas de petróleo del país sudamericano porque de lo contrario Moscú y Pekín lo hubieran hecho primero.

Varios de los directivos petroleros enumeraron las posibilidades y la capacidad de sus compañías, aunque por el momento no se comprometieron explícitamente a un acuerdo de inversión que en principio tendría que ser negociado también con el gobierno interino de la exvicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, ahora presidenta encargada. Trump insistió en que su administración proporcionará seguridad y asistencia a las petroleras que inviertan en Venezuela.

“Delcy parece ser una aliada”

Además de las cuestiones relacionadas con la industria petrolera, la situación política de Venezuela, que afronta una transición política marcada por la captura de Maduro y la presidencia interina de Delcy Rodríguez, también tuvo protagonismo en el encuentro en la Casa Blanca. Trump aseguró que Rodríguez parece, por el momento, “ser una aliada” de su país y que probablemente “seguirá siéndolo”.

Por su parte el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, insistió en que Washington establece tres fases para la transición en Venezuela tras la captura de Maduro, la primera de ellas, centrada en la estabilización del país caribeño bajo el gobierno interino de Rodríguez. “La segunda será una fase de recuperación, y luego vendrá la fase final, que consiste en tener una economía normal de nuevo, donde el dinero beneficie a la gente, no a nuestros adversarios ni a elementos de ese país y de todo el mundo que están en contra de nuestros intereses”, explicó el secretario de Estado de Estados Unidos.

Sobre la relación con María Corina Machado, Trump aseguró que hablará con ella sobre el posible rol que desempeñe en Venezuela a partir de ahora y la recibirá en la Casa Blanca “el martes o el miércoles”. El presidente de Estados Unidos insistió en que se siente “muy honrado” de la visita a Washington la próxima semana de la opositora venezolana y en relación al Premio Nobel respondió a preguntas de los periodistas: “No se me ocurre nadie en la historia que merezca más el Nobel que yo”.

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