A medio siglo del inicio de la última dictadura militar, la Plaza de Mayo volvió a convertirse en el epicentro de una movilización histórica. Madres, Abuelas y organismos de derechos humanos encabezaron el acto central del 24 de marzo, donde miles de personas reclamaron el fin del pacto de silencio de los represores y renovaron el pedido de conocer el destino de los desaparecidos.
El grito fue unánime y contundente: “¡Que digan dónde están!”. La consigna, repetida durante décadas, volvió a resonar con fuerza en una plaza colmada, símbolo de una memoria colectiva que permanece vigente a 50 años del golpe de Estado. La jornada estuvo marcada por la masividad, la emoción y un mensaje común: la sociedad argentina continúa exigiendo verdad y justicia.
Desde temprano, columnas provenientes de distintos puntos del país comenzaron a concentrarse en el centro porteño. Organismos de derechos humanos, sindicatos, agrupaciones sociales, estudiantes y familias enteras se movilizaron para reafirmar el compromiso con el Nunca Más. Referentes históricos destacaron la magnitud de la convocatoria, que calificaron como una de las más importantes de los últimos años.
Buscarita Roa, vicepresidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, fue una de las primeras en llegar. Con el tradicional pañuelo blanco, agradeció el acompañamiento social y destacó la continuidad de la lucha por la identidad de los nietos apropiados durante la dictadura. Su historia, atravesada por la desaparición de su hijo y la posterior restitución de su nieta, volvió a simbolizar el camino de resistencia y búsqueda que caracteriza al movimiento.
Durante el acto, distintos referentes remarcaron que el reclamo sigue vigente ante la falta de información sobre el destino de las víctimas del terrorismo de Estado. También se cuestionaron políticas actuales y se denunció la persistencia del silencio de los responsables de los crímenes cometidos durante la dictadura.
La lectura del documento central fue realizada de manera colectiva por integrantes de organismos de derechos humanos, sobrevivientes y familiares de desaparecidos. Allí se reiteró la exigencia de avanzar en la búsqueda de los nietos apropiados, continuar con las políticas de memoria y garantizar el juzgamiento de los responsables.
Desde el escenario, Estela de Carlotto destacó los avances logrados con la restitución de 140 nietos, pero subrayó que aún resta encontrar a muchos más. “Nunca es tarde para aportar información”, insistió, en un mensaje dirigido a toda la sociedad.
La movilización también incluyó la participación de nietos restituidos, quienes tomaron la palabra para remarcar que la recuperación de identidades continúa siendo una deuda de la democracia. “La única forma de cerrar esta herida es con verdad”, expresaron, en medio de aplausos y muestras de apoyo.
El acto finalizó con uno de los momentos más emotivos de la jornada. Las Madres y Abuelas, acompañadas por la multitud, levantaron las fotos de los desaparecidos frente a la Casa Rosada. Entonces, el histórico grito volvió a escucharse con fuerza:
“30.000 compañeros detenidos-desaparecidos, ¡presentes! ¡Ahora y siempre!”
Cincuenta años después del golpe, la Plaza volvió a llenarse. La memoria, lejos de apagarse, se reafirmó con una consigna que atraviesa generaciones: no olvidar, no perdonar y seguir exigiendo saber dónde están.
