La líder opositora venezolana afirmó que regresará a Venezuela para ayudar en una posible transición de gobierno, pese a que el presidente estadounidense la descartó públicamente de la ecuación.
La líder opositora venezolana María Corina Machado afirmó que desea compartir su Premio Nobel de la Paz con el presidente estadounidense, Donald Trump, y agradecérselo personalmente tras la intervención militar de su Administración en Venezuela para llevarse a Nicolás Maduro, aunque el republicano no la apoya para liderar una transición en el territorio.
“El pueblo de Venezuela, porque este es un premio del pueblo de Venezuela, desea ciertamente entregárselo a él y compartirlo con él”, declaró la dirigente en una entrevista con el canal de noticias Fox News. “Lo que hizo, lo he dicho, es histórico. Es un paso enorme hacia la transición a la democracia”, remarcó, aunque reconoció que no ha hablado personalmente con él desde que recibió el Nobel en octubre.
Esta es la primera entrevista que concedió Machado a un medio de comunicación desde que militares estadounidenses capturaron y sacaron por la fuerza de Caracas al mandatario Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, la madrugada del sábado en un operativo con bombardeos en la capital venezolana.
Sin embargo, el Instituto Nobel noruego confirmó este martes que un Premio Nobel no se puede transferir a terceros. “Un Premio Nobel no puede ser revocado ni transferido a otros. Una vez que se ha anunciado al galardonado o galardonados, la decisión es para siempre”, dijo a la agencia de noticias EFE el portavoz Erik Aasheim. “En cuanto al dinero del premio, el galardonado o galardonafos son libres de disponer de él de la manera que consideren oportuna”, matizó el representante del Instituto Nobel noruego, que ejerce de secretariado del Comité Noruego del Nobel.
“Pecado imperdonable”
Machado también sostuvo en la entrevista con Fox News que Delcy Rodríguez, quien juramentó el lunes como presidenta interina en lugar de Maduro, es rechazada por el pueblo venezolano y que los apoyos políticos están del lado de la oposición. Además, afirmó que planea regresar a Venezuela lo antes posible para convertir al país en “un centro energético para las Américas” y “garantizar la seguridad de la inversión extranjera”, aun cuando Trump la descartó del proceso para una transición de gobierno.
Según afirmó el diarioThe Washington Post, la decisión de Machado de aceptar el Premio Nobel le habría costado el respaldo del presidente de Estados Unidos. De acuerdo con dos fuentes cercanas a la Casa Blanca citadas por el diario norteamericano, ese gesto fue considerado por Trump como un “pecado imperdonable” que aún no ha olvidado. “Si lo hubiera rechazado y dicho: ‘No puedo aceptarlo porque le pertenece a Donald Trump’, hoy sería la presidenta de Venezuela”, explicó una de las fuentes, que ofreció su testimonio bajo anonimato.
El comentario de Trump tomó por sorpresa a los aliados y colegas de Machado, de acuerdo con una persona cercana al equipo de la opositora, que salió en secreto de Venezuela tras meses en la clandestinidad, informó The Washington Post.
El sábado, durante la conferencia de prensa que ofreció para dar detalles de la operación de captura de Maduro, Trump le quitó su aval al decir que sería muy difícil para Machado presidir ahora la nación sudamericana porque “no cuenta con apoyo ni respeto dentro del país”. En su lugar, dijo estar dispuesto a trabajar con la presidenta interina, Delcy Rodríguez, siempre y cuando se cumplan los objetivos de Washington. El presidente le advirtió que si no actúa como él quiere se podría enfrentar a un destino “peor que el de Maduro” y reiteró que están listos para una “segunda ola de ataques” mayor que la operación del 3 de enero.
En particular, el republicano quiere reabrir el país latinoamericano a las compañías petroleras estadounidenses para que exploten sus reservas de crudo, las mayores del mundo. “Tengo la sensación de que está cooperando. Necesitan ayuda. Y tengo la sensación de que (Rodríguez) ama a su país y quiere que su país sobreviva”, afirmó el magnate en una entrevista telefónica con el canal de noticias NBC News, en la que además descartó la posibilidad de una convocatoria de elecciones en los próximos 30 días hasta que Venezuela “recupere su salud”. “Primero tenemos que arreglar el país. No se pueden celebrar elecciones. No hay forma de que la gente pueda votar”, subrayó.
El republicano, que ha dicho sin pelos en la lengua que Washington está ahora mismo a cargo de Venezuela, afirmó en la entrevista que figuras como el secretario de Estado, Marco Rubio, el de Guerra, Pete Hegseth, su jefe adjunto de Gabinete, Stephen Miller, o el vicepresidente, JD Vance, estarán al frente de la gestión del país caribeño por un tiempo indeterminado. A esto suma el hecho de que el Departamento de Estado estadounidense confirmó el lunes a EFE que ya se están haciendo los preparativos necesarios para que el país norteamericano reabra su embajada en Caracas. “Como dijo el presidente Trump, estamos haciendo los preparativos necesarios para permitir la reapertura en caso de que el presidente tome esa decisión”, explicó un portavoz de la cartera de Exteriores estadounidense.
La preferencia por Rodríguez
Según informaron The Wall Street Journal (WSJ) y The New York Times, el mandatario también decidió respaldar a Rodríguez en lugar de la líder opositora a partir de una evaluación clasificada de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y del asesoramiento de altos funcionarios, entre ellos Marco Rubio.
Fuentes familiarizadas con el asunto citadas por el WSJ dijeron que una reciente evaluación de inteligencia presentada a Trump y a un círculo reducido de su Administración concluyó que los leales al Gobierno eran los mejor posicionados para liderar un gobierno provisional en Caracas y mantener la estabilidad a corto plazo. El análisis de la CIA determinó que figuras clave del chavismo, incluida Rodríguez, podrían mantener el orden, mientras que la oposición –liderada por Machado y Edmundo González– tendría dificultades para gobernar.
The New York Times añadió que, además del informe de inteligencia, la postura de Rubio fue determinante. El jefe de la diplomacia estadounidense argumentó que respaldar a la oposición podría desestabilizar aún más el país y requerir una presencia militar estadounidense más robusta. El medio apuntó que este giro ha puesto en una situación difícil a los congresistas republicanos de Florida, como Mario Díaz-Balart, quienes se han visto obligados a reiterar su apoyo a Machado.
El domingo, Rubio recalcó a la prensa que la número dos de Maduro es alguien con quien se puede trabajar. “María Corina Machado es fantástica, y la conozco desde hace mucho tiempo (…), pero aquí está la realidad a la que nos enfrentamos, la realidad inmediata que es que, lamentablemente, la gran mayoría de la oposición ya no está presente en Venezuela. Tenemos asuntos a corto plazo que deben abordarse de inmediato”, dijo el funcionario a NBC News.
El secretario de Estado agregó que actualmente se están enfocando en lo que sucederá en las próximas semanas en Venezuela y cómo eso se relaciona con el interés nacional de Estados Unidos. “Ahora hay otras personas a cargo del aparato militar y policial allí (en Venezuela). Tendrán que decidir ahora qué dirección quieren tomar, y esperamos que elijan una dirección diferente a la que eligió Nicolás Maduro. En última instancia, esperamos que esto conduzca a una transición integral en Venezuela”, añadió.
