En medio de las amenazas de Donald Trump, desde la Casa Rosada ratificaron su alineamiento con Estados Unidos e Israel.
A pesar de que la oposición se organizó en Cámara de Diputados para “desautorizar las declaraciones públicas” del gobierno de Javier Milei respecto de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, desde la Casa Rosada, sin embargo, dicen que seguirán “haciendo con Irán todo lo que se tenga que hacer”, porque, agregan: “nosotros no hacemos pactos con esa gente, como sí hacía el kirchnerismo”.
El proyecto, que impulsa el bloque de Diputados de Unión por la Patria y que la Casa Rosada decide ignorar, establece que “Argentina no es parte beligerante en dicho conflicto y reafirma la vocación histórica de paz del país conforme a la Constitución Nacional y la Carta de las Naciones Unidas” (ver aparte). Con la Proclama de la CELAC de 2014 y la Resolución 41/11 de la Asamblea General de la ONU queda definido que “América Latina y el Caribe constituyen una Zona de Paz”.
El presidente Javier Milei, que ya había dicho que Irán era un “enemigo de la Argentina”, el fin de semana pasado dio una entrevista a un diario español en el que volvió a hablar del tema y sentar una clara postura. Repitió: “apoyo total y absolutamente el accionar de Estados Unidos e Israel”, y explicó que según él, este último país “es un Estado que acepta convivir con otros estados. Irán no acepta convivir con Israel. Lo quiere exterminar”.
Además, el mandatario sumó: “no me importa lo que diga la prensa internacional socialista y las aberraciones y mentiras que dicen acerca de Bibi Netanyahu (sic)”. Y definió a Israel como “el bastión de Occidente”.
Para Milei, “Occidente es la filosofía griega, el derecho romano, la rectitud de los estoicos y la cultura judeocristiana”, y opinó: “si usted le pega a Israel, le está pegando a los valores judeocristianos y de ahí le pega al capitalismo”.
La relación entre el gobierno argentino y el iraní transita el momento de mayor tensión desde que comenzó la guerra. El canciller argentino Pablo Quirno la semana pasada echó del país a Mohsen Soltani Tehrani, el encargado de negocios de la embajada de Irán. Él era el máximo representante diplomático en el país y le dieron 48 horas para abandonar la Argentina después de declararlo persona non grata.
La escalada del conflicto comenzó antes. Desde que Estados Unidos comenzó la guerra el pasado 28 de febrero, Milei no hizo más que meterse como si la Argentina fuera protagonista de la guerra.
En uno de sus últimos viajes a Estados Unidos dijo desde una Universidad de Nueva York que él era el presidente “más sionista del mundo”, y que Irán era un “enemigo de la Argentina” porque responsabilizó a ese país de los atentados que hubo en la embajada argentina de Israel y en la Amia durante la década del ’90.
Esos dichos le valieron la respuesta del diario iraní, Tehran Times, alineado con el oficialismo de ese país, que, en una editorial, advirtió que con esas declaraciones Milei había cruzado una “línea roja imperdonable”. El gobierno de La Libertad Avanza repite como un mantra que su alineamiento al gobierno de Estados Unidos es total y que, por eso, Milei toma postura de esa forma.
En esa línea, el martes de la semana pasada la Casa Rosada declaró a la Guardia Revolucionaria de Irán como grupo terrorista. Dijeron que lo hacían porque así lo consignaban “informes oficiales que acreditan actividades ilícitas de carácter transnacional, incluyendo actos de terrorismo en suelo argentino”.
“Las investigaciones judiciales y los trabajos de inteligencia determinaron que ambos ataques –el de la AMIA y la Embajada de Israel en Argentina– fueron planificados, financiados y ejecutados con participación directa de altos funcionarios del régimen iraní y de operativos de la Guardia Revolucionaria”, añadieron desde el gobierno argentino en un comunicado oficial.
Al día siguiente, en tanto, el Ministerio de Exteriores iraní, mediante un texto difundido por la embajada de ese país en Uruguay, condenó la decisión “ilegal e infundada” del gobierno argentino de declarar al CGRI como una organización terrorista. Además, adelantó que esa medida iba a dañar aún más las relaciones entre ambos países.
Por otro lado, cuestionaron al presidente Milei y a su Canciller por ser “cómplices de los crímenes cometidos” por Estados Unidos e Israel y agregaron: “quedaron del lado equivocado de la historia”.
El jueves, lejos de intentar bajar la intensidad del conflicto, la Cancillería argentina escribió el comunicado donde ordenó echar al encargado de negocios de la embajada de Irán.
Allí consignaron: “La decisión se adopta en respuesta al texto difundido el día de ayer por el Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Islámica de Irán, que contiene acusaciones falsas, ofensivas e improcedentes contra la República Argentina y sus más altas autoridades”.
Si bien el canciller Pablo Quirno no hizo declaraciones tras las últimas amenazas de Donald Trump de profundizar los ataques, su postura es de alineamiento irrestricto igual que el resto del Gabinete. Lejos de la imparcialidad que caracterizó a la Argentina, impulsó la expulsión del funcionario iranía del país.
