Las 8 mil páginas del acuerdo todavía deben ser corregidas, pero a la Casa Rosada eso no le importa.
El Congreso argentino podría ser el primero en aprobar el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, suscripto el último sábado en Asunción luego de un cuarto de siglo de negociaciones. Esa es la intención del gobierno de Javier Milei, que lo incluyó este lunes pasado en el temario de las sesiones extraordinarias que tendrán lugar durante febrero, en las que intentará concretar además la denominada “reforma laboral” al servicio del gran capital. Más allá del apuro libertario, la Dirección de Tratados del Mercosur deberá validar primero las 8.000 páginas del acuerdo, para subsanar posible errores, y “recién ahí se podría enviar a los parlamentos”, recordó la subsecretaria de Relaciones Exteriores de Uruguay, Valeria Csukasi.
Luego de la etapa inicial de ninguneo al Congreso y abuso de los decretos de necesidad y urgencia durante su primer bienio de gestión, el triunfo en las elecciones de medio término modificó el escenario a favor de la gestión oficial, que llamó a extraordinarias entre el 10 y el 30 de diciembre. Entonces logró convertir en ley el Presupuesto Nacional 2026 y el proyecto de ley de Inocencia Fiscal, y consiguió dictámenes en el Senado para la “modernización” laboral y la ley de glaciares.
La publicación de la nueva convocatoria a extraordinarias, entre el lunes 2 y el viernes 27 de febrero, incluye cuatro temas: el acuerdo de libre comercio, la reforma laboral, la ley de glaciares y una cuestión menor: la designación de Fernando Iglesias como embajador en la Unión Europea y Bélgica. El gobierno evitó incluir el tratamiento del DNU 941/25, que pone a la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) al servicio del espionaje interno para vigilar y controlar todo lo que el Ejecutivo defina como riesgo o amenaza, aunque el tema podría ser abordado en cualquier momento a instancias de la oposición, si logra el quórum necesario.
Milei prometió el sábado en Asunción que enviaría el tratado de libre comercio al Congreso “en los próximos días” y dio la orden para que se incluyera de inmediato en las extraordinarias de febrero. Tanto el Parlamento Europeo como los de los países miembros del Mercosur deben dar curso al acuerdo entre ambos bloques regionales, aunque el proceso demandará sus tiempos. La gestión libertaria es optimista en que la oposición no objetará un acuerdo en cuya negociación tuvo un rol central, a diferencia del propio Milei, que siempre denostó el Mercosur y a último momento se coló en la foto y pretendió arrogárselo como un mérito propio.
En el Parlamento Europeo el trámite de proceso, que arrancará en marzo, no será sencillo si se considera la oposición de países como Francia, Polonia e Irlanda, y los condicionamientos que logren imponer las bases agrícolas subsidiadas y protegidas en varios países, que debería competir con otros más eficientes en materia de agricultura y ganadería. Una vez superada la etapa continental, el acuerdo deberá pasar a los legislativos de cada uno de los 27 países miembros.
En el Mercosur, en tanto, tampoco reina la urgencia. Brasil postergó la presentación para febrero y aún no se habla de plazos. En Paraguay el proyecto no comenzaría a tratarse antes de marzo, cuando los parlamentarios retomen sus tareas. En Uruguay, el gobierno de Yamandú Orsi prevé una sesión conjunta de diputados y senadores que todavía no tiene fecha, aunque la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, entrevistada por el Canal 12 de Montevideo, advirtió sobre pasos necesarios que llevarán su tiempo. Recordó que el texto final debe ser validado primero por la Dirección de Tratados del Mercosur y afirmó que hay “errores” en el texto que ameritarán incluir varias “fe de erratas” para subsanarlos. “Recién ahí se podría enviar a los parlamentos”, añadió.
El factor Canadá
Pero no todo es felicidad en lo que hace al acuerdo que se firmó con la Unión Europea. Ahora trascendió que el presidente de Brasil, Lula da Silva impulsa la firma de un tratado similar con la UE, pero con Canadá. La relación del país del extremo norte del continente americano no pasa por su mejor momento con los Estados Unidos.
Si la pretensión de Lula avanza, lo que entienden los especialistas es que puede complicarse la relación entre Milei y Trump. La Casa Rosada hace un feroz seguidismo de la política internacional de Washington y, por lo tano, la Argentina debería enfriar su relación con Canadá.
El acuerdo entre Mercosur y Canadá no es un invento reciente de Lula. Las negociaciones tienen varios años, pero estaban frenadas porque el acuerdo con la UE no se concretaba.
Ahora todo está listo para continuar, pero Trump está distanciado de Canadá porque se opone al intento norteamericano de quedarse con Groenlandia.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, que tiene previsto realizar una ronda de negociaciones en Brasilia, no solo molesta a Trump con su oposición al caso Groenlandia. También lo incomoda con las negociaciones que lleva adelante con China y que ya se tradujo en la firma de un acuerdo que incluye la quita de aranceles a los autos eléctricos chinos. De hecho, Carney dijo que la relación con China es “más predecible” que con Estados Unidos.
