La ratificación del fallo en la causa Vialidad y la inminente detención de Cristina Fernández de Kirchner sacudió el tablero político argentino. Mientras el oficialismo pierde a su figura favorita para polarizar, en el peronismo se acelera un proceso de unidad que podría convertirse en el verdadero dolor de cabeza de Javier Milei.
La reacción fue inmediata: dirigentes de todas las vertientes del PJ —incluso enfrentados entre sí— comenzaron a reunirse para definir una estrategia común. La ausencia de Cristina como candidata no debilita al espacio: lo concentra. Desde Máximo Kirchner hasta Sergio Massa y Juan Grabois, todos comienzan a hablar el mismo idioma.
Los analistas coinciden en que, si el peronismo logra sostener esta unidad, el eje de campaña ya no será CFK, sino la crisis económica, el ajuste y el endeudamiento récord del gobierno de Milei. Y eso complica a La Libertad Avanza, que pretendía seguir usando a Cristina como chivo expiatorio.
Mientras tanto, en las calles crece la indignación y ya se prepara una movilización multitudinaria hacia Comodoro Py. Si el oficialismo buscaba sepultar políticamente al kirchnerismo, lo que logró fue reanimar a las bases y devolverle centralidad a su figura más convocante, aún desde el llano.
En medio de una economía en recesión, caída del consumo, salarios deteriorados y fuga de inversiones, el intento de proscripción podría tener el efecto inverso al deseado: fortalecer a la oposición y obligar al gobierno a hablar de lo que más incomoda… la realidad.
📍 El miércoles puede ser un hito histórico. El país no sólo se juega una elección, sino el rumbo mismo de su democracia.
