Aunque sin que mediara información oficial de las empresas, en diferentes estaciones de servicio empezaron a registrarse, entre la noche del domingo y la del lunes, variaciones en los precios de los combustibles en las diferentes marcas que oscilan entre el 3 y el 5 por ciento. Las variaciones son la primera manifestación concreta –aunque por ahora parcial– del conflicto de Medio Oriente, que impulsó un fuerte aumento en el precio del petróleo durante el último fin de semana. El reflejo de las tensiones internacionales en los precios tuvieron una temporaria tregua en la tarde del lunes, cuando se informó que este martes habría una reunión extraordinaria de los ministros de economía del G7 (principales potencias occidentales) para “coordinar una acción ante el impacto de la suba del petróleo”, entre las cuales no se descarta la posibilidad de que muchos países liberen sus reservas estratégicas si el conflicto se prolonga.
Los precios de referencia internacional del petróleo, el crudo Brent y el WTI, ya habían superado los 90 dólares por baril y se temía que alcanzaran los 100 dólares en el inicio de esta semana. El escenario tan temido se verificó, y con creces, en las operaciones de futuro (contratos con entrega en mayo) en la noche del domingo 8 (a partir de las 19.00, hora de Greenwich) cuando el valor del Brent superó los 100 dólares, trepando hasta más de los 115 dólares el barril pasadas las 23.00 horas.
Se mantuvo en esos valores durante casi tres horas, para empezar luego un paulatino descenso. No obstante, a la hora de apertura de las bolsas europeas, con un precio todavía por arriba de los 100 dólares el barril, provocó una caída inicial de las acciones de empresas en torno al 3 por ciento. El escenario de estancamiento de la economía con inflación global se desplegó como una sombra, en ese momento, sobre los mercados del Viejo Continente.
Sin embargo, las bolsas europeas cerraron con pérdidas apenas moderadas inferiores al uno por ciento (París -0,98, Madrid -0,86, Francfort -0,77), al compás del aterrizaje del precio del crudo. El WTI a esa hora ya había vuelto a pasar hacia abajo de la linea de los 100 dólares, y cotizaba a 95,74 el barril, todavía con un margen importante con respecto al cierre del viernes (+ 4,9%), pero con tendencia descendente.
De hecho, a partir de las 16:30 GMT de este lunes, las cotizaciones del crudo parecían mantenerse oscilando en torno a los 90 dólares el barril, por debajo del cierre del viernes (92,69 dólares).
Las expectativas están puestas en el resultado de la reunión de los países del G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) de este martes. Los ministros de energía deberían encontrar una fórmula que genere confianza en el mercado y disipe los temores de que una guerra prolongada pudiera provocar un impacto negativo de gran dimensión en la economía mundial. Los movimientos de precios del crudo del fin de semana demostraron que un escenario con el valor del barril por encima de los 120 dólares no es una fantasía.
Irán sigue controlando el paso por el estratégico estrecho de Ormuz (puerta de salida desde el golfo Pérsico hacia el océano Indigo) y de esta forma limita la oferta mundial de petróleo y gas. El precio del gas natural también trepó más de un 30 por ciento en la madrugada de este lunes, para luego revertir la suba ante los anuncios del encuentro de ministros de este martes.
En tanto, en Argentina se verificaron este lunes las primeras repercusiones económicas concretas del conflicto. Poco antes del mediodía, el titular de YPF, Horacio Marín, colgó una declaración en su cuenta de X en la que prometìa que la petrolera “no va a provocar cimbronazos enlos precios de los combustibles; somos prudentes y estamos honrando nuestro compromiso honesto con los consumidores”.
Lo cual no significaba que no iba a haber aumentos, como a esa misma hora, o poco después, se pudo verificar en los surtidores de la ciudad de Buenos Aires y diversos puntos del país.
“Entiendo la incertidumbre que genera la volatilidad del precio internacional del petróleo, por eso creo importante reafirmar nuestra posición”, aclaró Marín. “Trabajamos con una estrategia de micropricing para ir analizando los precios día a día, semana a semana y mediante el sistema de moving average podremos atenuar picos de aumento y bajas dando mayor previsibilidad a los consumidores”.
Esa estrategia deriva, por ahora, en un aumento del combiustible que difiere entre distintos puntos del mapa, pero que ubica el litro de la nafta súper en un valor aproximado a los 1650 pesos el litro y el de la “premium” cerca de los 1900. Todavía unos escalones debajo de los precios de Shell, Axion y Puma, que aplicarían aumentos en torno al 5 por ciento.
