Todos los que alguna vez te conocimos, sufrimos la pérdida de un ser increíble. Este día es uno de los más tristes… Nos desbordan sentimientos de enojo, angustia y malestar. Nos duele de forma individual, y nos duele también por tu familia y seres más queridos.
Nos llenamos de interrogantes, ya que asaltan a nuestra mente uno los misterios más profundos de la historia de los hombres. ¿Por qué la finitud del ser humano? Y de manera más específica: ¿Por qué te tocó a vos? ¿Por qué de esta manera? Creemos estar en una nube oscura que envuelve nuestra razón, percepción y sentimientos. No se me ocurre otra cosa que recordar la canción de Alberto Cortez, “cuando un amigo se va, algo se muere en el alma, también se nos muere algo en nuestro cuerpo”.
Hoy, recordarte es apreciar tu enorme amor por el fútbol, el amor por los compañeros de trabajo a los que siempre tratabas de animar y ayudar en los momentos de dificultad (para que se sintieran parte del mejor equipo del mundo, un equipo formado por las mejores personas).
Pensar en vos, es también conmemorar tu enorme amor por la naturaleza, el amor por los animales… Una forma de perpetuar tu memoria, de inmortalizarte; recordando estas singularidades que te definían, te hacían ser quien sos.
Una vez más, se nos confirma que los humanos no sabemos nada del misterio de la vida. Porqué suceden las injusticias y porqué Dios no evita que personas en plenitud se marchen y nos dejen en un valle de lágrimas. Perderte, gran amigo, es perder a un ser al que se continuará amando en toda su magnitud, y a la que injusta y trágicamente se le han truncado las ilusiones del futuro.
Aquí estamos hoy para expresarte nuestro respeto, cariño y agradecimiento.
Gran persona, excelente árbitro del fútbol juarense… Dejaste huellas profundas en el Club Pueblo, donde seguramente serás enaltecido a causa tu grandeza de espíritu y tendrás un lugar entre los grandes como defensor de sus colores.
Tu recuerdo es algo que pervivirá para siempre, nunca nadie nos lo puede arrebatar. Gracias por tu ejemplo, y amistad.
En memoria de Néstor Díaz, conocido vecino de Ing. Juárez
