El 19 de marzo de este año, un accidente de tránsito en la Avenida Paraguay, Salta, dejó cinco víctimas fatales, entre ellas Ruth, una joven de 28 años que había viajado a Salta para estudiar en la Universidad Nacional de Salta (UNSa). Hoy, su padre, Hugo Tabarcache, recuerda la alegría de vivir de su hija y mantiene viva su memoria mientras enfrenta el dolor y busca justicia.

Ruth: una vida marcada por la bondad y los sueños
Hugo Tabarcache, visiblemente emocionado, describe a su hija como una persona alegre, sociable y generosa. “A Ruth le gustaba compartir, ya sea un mate o un tereré, una costumbre que llevó de Formosa a Salta. Le encantaba ayudar a los demás y tenía una profunda fe en Dios, algo que cultivó desde niña”. Ruth estaba en su último tramo para obtener su título de profesora en Ciencias de la Educación y soñaba con casarse y formar una familia. “Tenía muchos proyectos, con tan solo 28 años”, lamenta su padre.
El duelo: una agonía permanente
Para Hugo, el dolor de la pérdida es constante. “Es como una agonía permanente. El recuerdo de Ruth está presente desde que me levanto hasta que me acuesto”. En casa, cuida una palmera que ella plantó; cada vez que la riega, piensa en ella. El duelo se alimenta de recuerdos: las fotos, la música y los momentos compartidos a lo largo de su vida. “Siempre estará en mi memoria y en mi vida”, expresa con profunda tristeza.
Una tragedia anunciada: la falta de controles y medidas de seguridad
Sobre la noche del accidente, Hugo Tabarcache es claro al señalar las falencias de las autoridades locales. “Esa madrugada había poca iluminación en la zona de salida de los boliches, con cerca de 3000 personas transitando. Las motos iban a alta velocidad, los jóvenes estaban alcoholizados y drogados, y no había controles efectivos”. A raíz de esta situación, la familia ha presentado una demanda civil contra la municipalidad de Salta, responsabilizándola por omisión y negligencia en los controles de esa fatídica noche.
El silencio del responsable
Hugo tuvo contacto visual con el conductor del vehículo, Luciano López, durante una audiencia pública. “Lo vi, pero ni él ni su acompañante mostraron remordimiento ni pidieron perdón a las familias de las víctimas. Fue un acto de total indiferencia”, recuerda con amargura.
Un llamado a la conciencia
Este padre, golpeado por la tragedia, hace un llamado a la sociedad, especialmente a los jóvenes y a sus familias, para que extremen las precauciones. “Los chicos tienen derecho a divertirse, pero deben tener mucho cuidado, tanto cuando manejan como cuando caminan. El exceso de velocidad, el consumo de alcohol y la falta de controles hacen que sea muy peligroso. Las leyes están, pero no se cumplen”.
Además, invita a los padres a aconsejar a sus hijos, recordando que esa noche su hija asistió al boliche solo por el cumpleaños de su novio, ya que no le gustaba ese tipo de salidas.
La búsqueda de justicia
Actualmente, la familia de Ruth lucha para que se haga justicia. Se oponen al juicio abreviado que los abogados defensores han solicitado, temiendo que el responsable reciba una sentencia leve. “Queremos un juicio común, donde se presenten todas las pruebas y se pague por lo que se hizo. Son cinco personas fallecidas, y esperamos que la justicia sea acorde a la gravedad del caso”, concluye Tabarcache.
Este testimonio fue brindado en exclusiva a El Diario del Oeste y refleja tanto el dolor de una familia como su firme búsqueda de justicia en honor a las víctimas.
