La tranquilidad del camping El Chajá, ubicado sobre la ruta 3, se vió interrumpida la noche del pasado 22 de diciembre por un violento enfrentamiento entre participantes y espectadores de un campeonato de fútbol organizado con fines benéficos. Lo que comenzó como un evento para recaudar fondos, culminó en una batalla campal y serias denuncias de amenazas de muerte, agresiones físicas y robos.
Según el testimonio de Elda Delgado, organizadora del torneo, el conflicto se desató cuando su hija intentó calmar a un joven jugador que exhibía un comportamiento agresivo en el campo de juego. En respuesta, una espectadora identificada como Lorena Ovelar comenzó a proferir insultos hacia la organizadora, lo que escaló en un altercado físico entre la hija de Delgado y Ovelar. Posteriormente, el esposo de Ovelar, Rodrigo Esquivel, intervino golpeando a la hija de la denunciante.

“Mi hija solo intentó defenderme del irrespeto hacia mí. Pero después de calmar la situación inicial, el conflicto no terminó ahí. Algunos familiares de Ovelar, incluyendo a su hija, salieron del predio armados con manoplas de acero, navajas y un revólver, esperando a los participantes fuera del camping,” detalló Delgado.
El enfrentamiento escaló hasta convertirse en un verdadero caos, donde menores bajo la responsabilidad de Delgado también se vieron involucrados. Además de las agresiones, la denunciante afirmó que sus hijos fueron amenazados de muerte y que algunos bienes personales, incluyendo botines y lentes recetados, fueron sustraídos.
Entre las amenazas recibidas, Delgado mencionó que las palabras de la hija de Ovelar fueron particularmente alarmantes: “Sé dónde jugás vóley y fútbol; te van a encontrar tirado en una cuneta”. Por otro lado, Ovelar, según la denunciante, afirmó tener apoyo político, declarando: “Así como entré a la Policía, voy a salir”.
En el acto se registraron denuncias formales contra Lorena Ovelar, Rodrigo Esquivel, Karina Ovelar, Sheila Mendoza y Milu Mendoza. Las acusaciones incluyen amenazas, agresiones y robo, según lo manifestado por Delgado y respaldado en documentos entregados a las autoridades.
“Pido a las autoridades que actúen como corresponde. Necesito seguridad para mis hijos y hago responsable a la familia Ovelar si algo les llega a pasar,” declaró Delgado con evidente angustia.
El episodio pone en evidencia cómo un evento pensado para el beneficio comunitario puede tornarse en un escenario de violencia por conflictos personales que escapan a todo control. Este caso ya está en manos de la justicia, y se espera una pronta investigación que permita esclarecer los hechos y brindar seguridad a las personas involucradas.
El Diario del Oeste seguirá informando sobre las novedades relacionadas con este lamentable suceso.
