El Malevo probó una vez más que anda de malas, justo en la previa de su debut por Sudamericana. Los dirigidos por Madelón, agradecidos.
Un par de secuencias verdaderamente insólitas le dieron el triunfo 2-0 a Unión de Santa Fe sobre Deportivo Riestra, para trepar en la Zona A y asentarse en los puestos de playoffs. Con 19 puntos, el Tatengue marcha quinto mientras que el noveno, Independiente, tiene 14 con un partido menos. El Malevo, en tanto, sigue sin ganar en el torneo (siete empates, cinco derrotas) y llega muy de malas a su debut por Copa Sudamericana, el miércoles próximo contra Palestino en cancha de San Lorenzo.
El partido cambió por completo a los 18 minutos, en un desborde de Unión por la derecha. Lautaro Vargas se escapó y mandó el centro sobre la marca de Rodrigo Gallo, quien alcanzó a desviar el tiro. La pelota dio en el palo y agarró a todos dormidos: desde el arquero Arce hasta el director de cámaras de la televisación, quien no alcanzó a ponchar que el rebote fue a parar donde seguían Vargas y Gallo. Entonces, el lateral tatengue estuvo mucho más rápido que su colega de Riestra y anticipó el despeje rival para terminar llevándose un tremendo patadón dentro del área. Sin querer, pero penal.
Marcelo Estigarribia lo cambió por gol y, al ratito, el bueno de Gallo tuvo que salir porque quedó lesionado de esa jugada. Cuestión que en su lugar entró Jonatan Goitía, se fue directo a presionar y al instante le clavó los tapones arriba al propio Vargas. Darío Herrera, quien venía de dirigir los minutos finales del repechaje FIFA entre R.D. Congo y Jamaica por la lesión de Facundo Tello, primero lo amonestó y, tras revisión VAR, le sacó la roja directa. Una de las más rápidas de la historia (24 segundos).
Unión recién pudo capitalizar su hombre de más en tiempo de descuento, nuevamente con una jugada insólita por parte de los visitantes. Ojo, Riestra estuvo muy cerca del empate un ratito antes, con un disparo de Nicolás Benegas que exigió al máximo a Matías Mansilla. Pero en el quinto minuto agregado, Nacho Arce se mandó una de las suyas. En mitad de cancha, amagó a sacar un pelotazo, se sacó al delantero de encima y metió un pase por abajo con dirección a un sinfín de piernas tatengues. Una de esas despejó y dejó solo a Tarragona para que se vaya hacia el 2-0 sin obstáculos.
