A falta de 15 minutos, el equipo de Coudet estaba arriba. Pero el inagotable Zielinski movió el banco y los ingresados fueron clave: el Mudo Vázquez y, sobre todo, Uvita Fernández.
Correrán litros y litros de fernet por las calles de la Córdoba docta y popular. Habrá baile y fiesta en las calles y el cuarteto retumbará en los casas de los barrios más elegantes, pero también en las de los barrios más laburantes que desde hace mucho aguardaban esta alegría tan grande. Belgrano vive las horas más gloriosas de su sus 121 años de existencia. Nunca un equipo cordobés había ganado un título de liga de Primera División. Y el Celeste de Alberdi fue el primero que lo hizo. Derrotó a River por 3 a 2 con toda la épica y el carácter que merecía la gran final del Torneo Apertura.
A falta de quince minutos para el cierre, River ganaba por 2 a 1 con goles de Facundo Colidio y Tomás Galván (Leonardo Morales había igualado circunstancialmente de cabeza para la “B”). Pero en tres minutos, de los 39 a los 42 del complemento, Belgrano acudió a la cita que tenía con la historia: de una mano de Lautaro Rivero sobre la línea del área grande sobrevino el penal que el árbitro Yael Falcón Pérez ratificó en el VAR y que Nicolás Fernández, que nueve minutos antes había reemplazado a Lucas Passerini, transformó en el 2 a 2 con un remate fuerte, alto y cruzado.
Tres minutos más tarde, Franco Vázquez le ganó una pelota sobre la izquierda al pibe Juan Cruz Meza y lanzó un centro que Rigoni no pudo conectar y que “Uvita” mandó al red con un derechazo mordido. Destino glorioso el suyo: viniendo desde el banco logró empatar la semifinal del domingo pasado ante Argentinos que parecía irremediablemente perdida. Y ahora marcó los dos goles que definieron la final. Acaso los más importantes de la historia celeste.
El carácter de un plantel que su técnico Ricardo Zielinski supo poner a punto para los cuatro partidos de los playoffs hizo posible la consagración. Contra Argentinos y ahora ante River remontó partidos que se le escabullían de sus manos. El “Millonario” en cambio tuvo la final servida en bandeja y no la pudo resolver. Tal vez desde los bancos se hayan jugado las cartas que terminaron volcando el resultado para el lado de Belgrano.
Zielinski, el mismo entrenador que antes mandó a River al descenso en 2011 y que ahora grita que es campeón, hizo las mismas movidas que ante Argentinos: entraron Franco Vázquez, “Uvita” Fernández y Ramiro Hernandes para reimpulsar el equipo y el equipo respondió. Coudet en cambio desarmó la defensa con el ingreso de Pezzella por Acuña (otra vez lesionado) y el corrimiento de Martínez Quarta como segundo central y de Rivero al lateral izquierdo. En el instante clave de la tarde. River se desmembró atrás y lo pagó muy caro. El carácter de Belgrano lo dejó con las manos vacías.

