sábado, mayo 30, 2026

La pax interna de Milei: una estrategia desordenada, pero en defensa de Adorni

A pesar de que aún no presentó su declaración jurada, en Casa Rosada aseguran que el jefe de Gabinete “está firme” en su cargo. El optimismo en la economía, los choques entre facciones libertarias y el deterioro presidencial en las redes sociales.

Es una tregua, no el fin de la guerra. Apenas un descanso entre batalla y batalla en el mundo libertario que rodea al Presidente. Sin embargo, volvió cierta calma puertas adentro de la Casa Rosada. El Gobierno apuesta a una batería de proyectos de ley para copar la agenda mediática y legislativa; al anuncio de inversiones, otra vez americanas; a un raid de reuniones que muestran a Javier Milei y a su equipo hiperactivos; y a la repetida receta de mostrar alineamiento internacional y viajar a Estados Unidos para festejar los 250 años de su independencia.

Las proyecciones de consultoras privadas preanuncian una baja de la inflación y las encuestas responden con un leve freno en la caída de la imagen de Milei. Por ahora, se registra un pase a un plano secundario del affaire Manuel Adorni.

Está firme”, repiten voceros calificados sobre la continuidad del jefe de Gabinete, que lleva tres semanas incumpliendo la promesa presidencial respecto de la presentación de su declaración jurada. ¿Presentará esta semana la papeleta que justifique su nivel de gastos? ¿Esperará a hacerlo durante el fragor del Mundial? ¿Renunciará después o Milei insistirá en negar una parálisis del Gobierno? Voceros del Gobierno nacional desalientan cada una de las versiones sobre cambios de gabinete o el reemplazo de Adorni. Se habló de una mujer. Esa posibilidad también se desmintió.

“Lo peor ya pasó”. Es la frase que repiten quienes ven de mejor ánimo al ministro coordinador, quien, pese a su rol devaluado, fue anfitrión de la última reunión de mesa política junto a la omnipresente secretaria general, Karina Milei. Él mismo se encargó de tomar la selfie que retrató el evento, del que participaron también los ministros de Economía, Luis Caputo, y del Interior, Diego Santilli, junto al secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt; el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; la jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich; y el asesor Santiago Caputo.

La imagen de una reunión que, por las peleas internas, debió cancelarse la semana anterior sirvió al menos para mostrarlos a todos juntos: a los Menem en acción; a Bullrich con expresión aparentemente incómoda; al ministro Caputo de regreso —se había quejado de las filtraciones—; y al asesor Caputo en su rol habitual, tan callado como siempre en las conversaciones donde participan más de dos personas.

En la víspera, el Presidente y su hermana convocaron a todos a las celebraciones del 25 de Mayo y, más allá de los gestos de independencia que en el Tedeum y frente a Plaza de Mayo hicieron Bullrich y Santiago Caputo, el jefe de Estado abrazó uno por uno a los adversarios internos sin margen para la duda de que la continuidad es con todos arriba del arca.

La presencia de “Lule” es una señal de lo que pasará: el subsecretario superó la crisis anterior del Gobierno, cuando la imagen presidencial trastabilló en el marco de la investigación del caso Andis, por el supuesto pago de sobreprecios en la compra de medicamentos para discapacitados. Menem quedó en el foco de la tormenta, al punto de que ingresaba subrepticiamente a su despacho en Balcarce 50. De la misma manera, Adorni tuvo días de introspección y discontinuó sus conferencias de prensa, pero encabeza gran parte de las reuniones de gestión. Lo mismo ocurrió con la ola de anuncios de los últimos siete días, aunque cambió la sala de conferencias por breves mensajes en la red X.

Pasada la turbulencia y a la espera de novedades judiciales, los libertarios se aferran a pequeñas señales de la economía para no bajar del tercio de imagen favorable. Ya trabajan en un escenario de reelección que, en vista de la disgregación, hasta parte de la oposición considera posible.

En ese contexto, es innecesario advertir que no hay Milei sin Karina y que el poder lo ejercen ambos. Lo dijo el asesor financiero Darío Epstein al presentarlo en el Latam Economic Forum. “No entienden nada”, subrayó el creador de Research for Traders respecto de cómo se movieron siempre los hermanos y de cómo juntos llegaron a ser Gobierno. Milei se emocionó al escucharlo.

La tribuna le sirvió al Presidente para reforzar con palabras sus gestos. Reivindicó a Adorni y a Bullrich, y también al canciller Pablo Quirno y a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello.

No fue novedad que defendiera el rumbo económico ni que agitara contra la oposición, el periodismo y los economistas críticos, aunque sonó peyorativo al ignorar a Mauricio Macri como posible opositor.

Lo que cambió fue el tono, de la misma manera que lo hizo posteriormente a la derrota electoral de septiembre pasado, cuando le pidieron que dejara de insultar para ganar la elección de octubre. La caída en las encuestas, la falta de esperanza provocada por salarios que no alcanzan y el sobreendeudamiento de las familias lo hacen mostrarse algo más comprensivo y menos “emocional”.

“Nunca en la historia de la Argentina hubo un spread tan grande entre lo que está ocurriendo en la economía y lo que dicen los medios. Nunca se vio en la vida; nunca se vio un ataque tan desproporcionado e injusto”, volvió a interpretar la realidad mientras, en sintonía con su equipo, repetía conceptos de su batalla cultural. El más mencionado últimamente es que la salida no es Ezeiza, una idea que también formó parte de los lemas del PRO y de Cambiemos.

En Viena, “El Coloso” Federico Sturzenegger contó que “los que estamos en el gobierno de Milei sentíamos ese miedo de perder a nuestros hijos. Tengo un hijo de 21, otro de 20 y una hija de 16. Y si Argentina seguía como estaba con el gobierno anterior, yo les hubiese pedido que se fueran”, afirmó casi en llanto. Algo parecido había dicho Adorni cuando intentaba explicar su situación, ayudado por periodistas amigos.

Que las críticas lleguen de afuera es normal. No lo fue en las últimas semanas, cuando el poder de Karina Milei fue cuestionado en el universo interno donde mejor se mueve la tropa violeta. Aunque Santiago Caputo se muestra alineado desde el 25 de Mayo, parte de sus Fuerzas del Cielo no. Le apuntan a Sebastián Pareja y a Lilia Lemoine, los más cercanos a la hermana del Presidente. Pareja tendrá voz en las listas de 2027 y Lemoine en los posibles vetos.

En ese sentido, el viernes hubo otra batalla entre quienes mueven millones de acciones en todas las redes. De un lado, algunos de los influenciadores oficialistas que abrevan junto a Daniel Parisini (@GordoDan) en el canal Carajo, como Alejandro Sarubbi (@GordoLeyes); y del otro, quienes acatan sin discusión a Karina Milei, como voceros cercanos a Martín Menem y a Lilia Lemoine. “Los mandaron a callar”, chicanearon desde las fuerzas que comanda el asesor Caputo después de que desde una de las mayores cuentas del universo violeta —@ViejoLibertario— se pidiera que “paremos la pelota, la batalla no es entre nosotros”.

Sin embargo, Sarubbi insistió con la pelea, incluso con una dramatización en la que terminó besando una imagen gigante de un limón en su regreso a “La Trinchera”. Y la emprendió contra Hernán Seivane, el abogado que Lemoine contrató en el Congreso y que ejerce su defensa en Tribunales. Hubo otra vez insultos y borrado de cuentas.

El entorno más estrecho de Milei sigue atento a esas batallas y a las métricas. Abril fue un punto de inflexión. En su último informe, QMonitor registró que por primera vez la conversación dejó de organizarse en torno a la figura presidencial para orientarse a temas negativos —como Adorni— o a figuras como Axel Kicillof y Miriam Bregman, los dos más relevantes de la oposición.

Si en octubre tres de cada cuatro comentarios en torno a Milei eran positivos, esa relación bajó a un comentario negativo por cada uno favorable. Y aunque el Presidente no redujo el nivel de actividad en redes sociales, “perdió vitalidad”, según explica María Fernanda Ruiz al describir la merma en las reacciones actuales. Incluso el impacto bajó de once a tres millones de respuestas en las cuentas oficiales de Milei.

El dato más inquietante es el poder que ejercen algunos influencers y su estrategia de coordinación del discurso, sea en defensa o en ataque. Y no solo sobre la oposición y la opinión pública, sino dentro del mapa libertario, lo que puede generar —como ocurrió— cimbronazos internos o favorecer a otros poderes que se mueven detrás de algunos funcionarios.

En ese espacio virtual, quien más perdió fue Milei. Los “me gusta” que genera su hiperactividad bajaron un 79% en Facebook, un 66% en Instagram y un 59% en X, mientras que en TikTok su cuenta oficial se autosilenció después de que Milei compartiera un mensaje casi épico sobre la detención de Nicolás Maduro.

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