La prueba real duró casi una hora y el equipo de Scaloni se impuso con goles de Lautaro y Giuliano. El tiempo restante sirvió para un vendaval de cambios. Oportunidad aprovechada para Barco, Lo Celso y Simeone.
Se ganó y, lo más importante, ninguno terminó lesionado. El 2-0 amistoso de Argentina contra Honduras este sábado por la noche en Texas cerró de buena manera una jornada que había arrancado complicada por la desafectación de Leo Balerdi por un desgarro, disparando los miedos cuando faltan cinco días para el inicio del Mundial. En ese aspecto, sorprendió la presencia de Lionel Messi en el banco de suplentes dado que llegaba entre algodones. De todos modos, para decepción de los 91 mil espectadores y tranquilidad del resto del mundo, no ingresó.
La cita ante los centroamericanos (no jugarán la Copa) se presentaba como accesible de antemano, tanto que la Selección arrancó con ventaja desde la hora de los himnos, cuando gozó de doble musicalización. A la hora de entonar el grito sagrado, se ve que el sonidista del estadio Kyle Field le pifió al botón y mandó la canción Bombón Asesino, de Los Palmeras, una de las que estuvo animando la previa. Fueron cinco segundos de sorpresa para los jugadores argentinos, mirándose entre sí mientras se abrazaban a la espera del himno. A favor de ellos, no se les escapó ni una sonrisa.
Curiosidad al margen, el amistoso le sirvió a Scaloni para probar tanto nombres como variantes tácticas. Entre estas últimas estuvo el interesante doble cinco con Exequiel Palacios y Valentín Barco, la ubicación de Gio Lo Celso, bastante corrido a la derecha, y su opuesto por izquierda, Giuliano Simeone, pero un poco más adelantado.

