La prioridad del oficialismo es negociar con los aliados el tema Primarias e insistir con la ley de inviolabilidad de la propiedad privada. Además, sigue corriendo el plazo para que Adorni presente su declaración jurada.
La muerte del Indio Solari tomó por sorpresa al Gobierno nacional, que primero negó la posibilidad de una despedida en el Congreso y después, cuando la marea de ricoteros colmó las plazas de todo el país, ensayó algún gesto de empatía para intentar colarse en la organización del último adiós a un artista que ya era leyenda antes de morir. Así, La Libertad Avanza se quedó sin libreto frente a la conmoción nacional y los homenajes espontáneos a un artista que los desafía ideológicamente y que ganó su propia batalla cultural.
Lo que empezó el viernes es todo lo contrario a lo que el Gobierno esperaría que ocurra durante el inminente Mundial de Fútbol. La gesta deportiva siempre es una oportunidad para los oficialismos que necesitan recuperar esperanza, a la vez que un señuelo distractivo. En la previa al año en el que se renovará el Ejecutivo Nacional, el Mundial 2026 aparece como una pausa antes de las grandes definiciones. Y no sólo para La Libertad Avanza.
Sin embargo, a esta altura del calendario, en el Gobierno admiten que no pueden darse el lujo de un descanso. La reestructuración y el achicamiento del Estado no paran. Incluso, en los últimos 15 días se aceleró una batería de iniciativas, entre ellas la desregulación de la VTV. La ofensiva se profundizó recién cuando menguó —levemente— una crisis de imagen empujada, entre otros escándalos, por la investigación sobre los bienes y gastos de Manuel Adorni.
Los instrumentos para copar la atención son licitaciones, los decretos diarios del Boletín Oficial y la agenda parlamentaria para los casos en que el Ejecutivo no puede saltearse al Congreso.
Días atrás, el jefe de los diputados libertarios, Gabriel Bornoroni, pasó a su bloque el mensaje de Casa Rosada. De la misma manera sucedió en el Senado antes y después de la individual actitud de Patricia Bullrich. En uno y otro lado del Palacio se habló de mantener la agenda sin alejarse del plan de Javier Milei y su hermana, que todavía no resignan la posibilidad de una reforma electoral que modifique a su favor las reglas de la próxima elección. Las PASO, aún vigentes, multiplican las posibilidades de ofertas de espacios y candidatos. El Gobierno teme a la diversidad de ofertas de derecha, una competencia con resultado incierto. Para desalentar la división, una vez más el eje de los discursos apunta al “riesgo kuka” y se celebra por anticipado una “paliza” electoral del oficialismo que preserve a Milei de un balotaje.
Tras los roces con la oposición y con la vicepresidenta Victoria Villarruel —que, en tono imperativo, negó cualquier vínculo con la sorpresiva estrategia para votar los pliegos de 73 jueces más Michelli—, Bullrich convocó a una reunión de bloque. “Vamos a seguir trabajando todos juntos y no se para por el Mundial”, contaron algunos de los 15 participantes de la cita express en el Salón de las Mujeres Argentinas.
En ese sentido, dejaron trascender que esta semana habrá otra charla táctica y por demás necesaria para recomponer discurso y humores internos. Además, aseguran que se mantendrán las reuniones de comisiones para cumplir los apremios del Gobierno.
En el Senado, la prioridad es la reforma electoral, aunque la propia Bullrich sigue sosteniendo que no madura la chance de un acuerdo con otros espacios políticos. “Hay que encontrarle la vuelta”, dijo y fijó el plazo en dos meses, tiempo en el que Diego Santilli, desde Interior, y Luis Caputo, desde Economía, seguirán sus reuniones con gobernadores que piden ayuda. Lo poco que reciben es a cuentagotas.
Desde Casa Rosada sondean a los gobernadores el ministro Santilli y Eduardo ‘Lule’ Menem, que equivale a sentar en la mesa a Karina Milei. Aunque en público defienden el proyecto original de eliminación de las PASO, escuchan otras posibilidades. En la batería de ofertas está la suspensión de las primarias sólo por 2027; la no obligatoriedad —moción de Jorge Capitanich, entre otros— o la inscripción de los electores en un padrón para primarias que propuso el senador Eduardo Vilches, de la UCR.
Santilli muestra sólo algunas de sus cartas. Acaba de viajar a Misiones, donde se reunió con Carlos Rovira —jefe político de lo que fuera el Frente Renovador de la Concordia— y con el gobernador Hugo Passalacqua, que ahora aparece en tensión con su otrora líder. En cada lugar al que va, “El Colo” organiza un encuentro con los dirigentes libertarios que, en este caso, lograron diluir tanto al PRO como a la UCR. El ministro repite un mensaje único: la culpa de la participación electoral es de las primarias locales y nacionales, además de elecciones generales y balotaje, que obligan a una presencialidad de hasta cuatro o cinco turnos en un año.
En Casa Rosada, el ministro recibió a otros aliados que han sido tabla de salvación para los proyectos libertarios, como Osvaldo Jaldo y Gustavo Sáenz. En las charlas con el tucumano y también con el salteño lo acompañó Lule Menem, que blanquea así su vínculo con las provincias. En cambio, al rionegrino Alberto Weretilneck —que el año pasado se quedó sin diputados ni senadores, aunque tiene predicamento sobre algunos legisladores de otras fuerzas— lo mandó a sentarse con el ministro Caputo, que avaló un crédito del BID para los hospitales y el sistema de salud de Río Negro.
Esta semana el oficialismo quiere también recuperar la agenda que se interrumpió por la urgencia que pusieron a la aprobación de 73 pliegos para cubrir vacantes en el Poder Judicial. El pliego 74, el de María Verónica Michelli, fue una imposición del interbloque peronista que comanda José Mayans a cambio de sostener la sesión y las votaciones. Bullrich también tuvo que dar marcha atrás y retirar del debate del día la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, un proyecto que corría riesgo de ser rechazado.
De todos modos, el oficialismo insistirá. En la semana de la inauguración del Mundial, el plan es renegociar un proyecto fundamental para la hoja de ruta de Milei, tanto que podrían aceptar alguna modificación para aprobarlo. El resto de la agenda de LLA es difícil de aprobar, por lo que no hay chances de recreo mientras juega la Selección nacional. En esa lista están etiquetado frontal —la quita de los octógonos en los alimentos procesados— y la eliminación de los beneficios en las tarifas de gas en las llamadas zonas frías.
En Diputados, el equipo de Bornoroni —más el PRO que comanda Cristian Ritondo— conversa con Martín Menem, un enlace con la Rosada. El plan es convocar a una sesión el miércoles 24 de junio, entre el partido de Argentina vs. Australia, que tendrá lugar el lunes 22 en Dallas, y el tercer encuentro que disputará la Scaloneta el sábado 27 contra Jordania, también en Dallas.
La apuesta de máxima del Gobierno es convertir en ley el proyecto de pago a Fondos Buitres que aprobó el jueves el Senado y que implica la firma de acuerdos de conciliación con acreedores que lideran Attestor Value Master Fund LP y Bainbridge Ltd, es decir, quienes no aceptaron los pactos que Argentina propuso en 2016 a otros holdouts.
Como ya se hizo con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, la expectativa es aprobar en esa misma sesión el Súper RIGI, un nuevo combo de beneficios tributarios, cambiarios, aduaneros y regulatorios para proyectos de más de U$S 1000 millones. En la misma agenda de labor parlamentaria quieren incluir algunos tratados y la Ley de Transparencia y Publicidad de la Gestión de Intereses, que reglamenta y blanquea el lobby.
“Si llegamos…”, admitía una alta fuente en una aparente admisión de que esa agenda es por demás ambiciosa.
Oxigenado por encuestas que registran un freno en la caída de imagen, Milei y los ministros más cercanos —Caputo, Federico Sturzenegger y Sandra Pettovello— mantendrán viva la agenda de reestructuración del Estado. Ese no parece ser un desafío para funcionarios que no temen a la exposición y a las críticas. En cambio, sigue corriendo el plazo para que Manuel Adorni presente su declaración jurada. En paralelo, se podría detener el reloj para la designación de la jueza Michelli. Ya dijo el ministro de Justicia, Juan Mahiques, que todavía el tribunal para el que se aprobó su pliego no fue creado por la Corte.
Si todo fallara, el Gobierno tiene dos ases bajo la manga: el viaje de Milei para celebrar con Donald Trump los 250 años de la Independencia de los Estados Unidos y la preanunciada visita del nuevo Papa, el sucesor de Francisco.

