El Vaticano excomulgó a cuatro obispos y varios prelados de la Fraternidad Sacerdotal San Pio X.
Desde Roma
El Vaticano difundió este jueves 2 de julio el decreto oficial del Dicasterio para la Doctrina de la Fe que excomulgó a los cuatros obispos que ayer habían sido consagrados en Suiza sin la autorización del Papa, por parte de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. El decreto excomulga asimismo a varios de los prelados que participaron de la ceremonia y califica el hecho como “un acto de naturaleza cismática” (es decir, que divide la Iglesia y se aparta de su autoridad).
El decreto, que lleva la firma del prefecto —máxima autoridad del dicasterio—, el cardenal argentino Víctor Manuel Fernández y otros miembros del organismo, advirtió también a los fieles y a los clérigos a no adherir al cisma de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X porque automáticamente recibirían la pena de excomunión, en latín llamada “scomunica latae sententiae”, es decir, sin necesidad de que una autoridad eclesiástica la declare.
El cardenal Fernández, originario de Córdoba, fue nombrado por el Papa Francisco en 2023 Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe.
Apoyados por sectores ultraderechistas de varios países europeos, la organización fue fundada por el obispo francés Marcel Lefebvre en 1970, como modo de rebelarse a todos los cambios del Concilio Vaticano II que transformaron profundamente la Iglesia. Entre otras cosas, Lefebre se oponía al nuevo modo de celebración de la misa, que hizo así que la Iglesia se acercara a las culturas de todo el mundo, y también al uso del idioma local y no el latín en las celebraciones.
Lefebvre fue excomulgado en 1988, porque su actitud y el no respeto del Vaticano II fueron considerados de hecho un cisma dentro de la Iglesia. Lefebvre murió en 1991 en Suiza, pero sus seguidores continuaron.
Nota de explicación
El Dicasterio de la Doctrina de la Fe, considerado la autoridad de la Iglesia que tutela la integridad de la doctrina católica, explicó en una nota agregada al decreto que “desde los tiempos de Paolo VI hasta ahora, incluso recientemente, los múltiples esfuerzos que se hicieron para reconducir a los seguidores del movimiento iniciado por Monseñor Marcel Lefebvre a la plena comunión con la Iglesia, han sido inútiles”.
Esta situación, agregó la nota, “se ha ulteriormente agravado a causa de las recientes consagraciones episcopales celebradas sin mandato pontificio, contra la voluntad del Santo Padre, en abierta violación del derecho canónico”. Por esta razón, el Dicasterio para la Doctrina de la Fe “consideró necesario subrayar que ese acto ha configurado el delito de cisma, con las consecuencias canónicas que implica para los ministros sacros y los fieles laicos implicados”.
La nota subrayó además tres puntos de la decisión. Los prelados de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X deben ser considerados cismáticos. En cuanto a los fieles laicos, deben considerarse cismáticos y excomulgados los que adhieren formalmente a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Por último, advierte que los clérigos de la Fraternidad administran ilegalmente los sacramentos y que el sacramento de la penitencia y del matrimonio administrados por ellos son inválidos. Actualmente, la organización cuenta con 730 sacerdotes.
La nota concluyó pidiendo a los fieles que continúen en comunión con el Papa León XIV, con los obispos y toda la Iglesia, subrayando además que la Iglesia recibirá “con sincero afecto” a todos los fieles que quieran volver.
Los intentos de reconciliación
No es la primera vez que los lefebvristas producen un cisma. Según relató Vatican News, cuando San Pablo VI estaba a cargo del gobierno de la Iglesia, en 1975, le pidió a Lefebvre que no ordenara más sacerdotes y que cerrara el seminario de Écône, en Suiza, donde el miércoles fueron consagrados los nuevos obispos. Pero Lefebre se negó, pese a los distintos intentos que había hecho el Vaticano para convencerlo a no hacer un cisma. Luego de su respuesta negativa, Lefebre fue suspendido a divinis y no podía celebrar ninguna ceremonia de la Iglesia. Sin embargo, algunos meses después, celebró una misa en Suiza a la que asistieron diez mil fieles.
Luego de la elección del papa Juan Pablo II en 1978, al parecer hubo algunos intercambios y se habló de un acuerdo. El Vaticano levantaría la suspensión “a divinis” de Lefebvre. A principios de mayo de 1988 se habló de un posible acuerdo entre las partes que incluía varios puntos. Pero de repente, Lefebre interrumpió las negociaciones y anunció que consagraría nuevos obispos, como se hizo ayer sin autorización del Papa.
Cuando fue elegido Papa Benedicto XVI en 2005, los contactos continuaron. El nuevo Papa tomó dos medidas que acogían los pedidos de los lefebristas. Por una parte, permitió usar la vieja liturgia de la Iglesia -anterior al Concilio Vaticano II- para celebrar la misa, y también revocó la excomunión a los cuatro obispos consagrados ilegalmente por Lefebvre en 1988. Sin embargo, este intento tampoco fue adelante.
En ocasión del Jubileo de la Misericordia que se realizó en 2016, el Papa Francisco, que había sido elegido en 2013, otorgó facultades especiales, para escuchar confesiones y absolver a los fieles, a los sacerdotes de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X. Pero los sacerdotes lefebrianos continuaron ejerciendo su rol sin respetar el orden de la Iglesia.

