La promesa de las listas colectoras no convence a los bloques amigos. El peronismo quiere frenar los cambios y evitar desdoblamientos.
En medio del clima mundialista, hay una mala noticia que circula en Casa Rosada. La eliminación de las PASO no cuenta, por ahora, con los avales esperados. En el Senado, la reforma electoral, tal como la presentó el oficialismo, no convence y la habilitación de listas colectoras tiene gusto a poco, incluso para el radicalismo. Así, el objetivo de Karina Milei de avanzar con la suspensión de las PASO en agosto y reeditar las colectoras comienza a enfriarse. Todos juegan. De bajo perfil, Sergio Massa apuró el pronunciamiento en contra de la eliminación de las PASO que lanzó el tucumano Osvaldo Jaldo el último viernes. El Gobierno quiere dejar al peronismo sin instrumentos para dirimir su interna y apuesta a la atomización de la oposición para reelegir en 2027. En la vereda de enfrente, frenar los cambios y evitar los desdoblamientos electorales son los nuevos objetivos del peronismo.
“¿Alguien habló con Jaldo?”, preguntó Sergio Massa a los diputados de Fuerza Patria que suelen visitarlo en sus oficinas de Avenida del Libertador. Nadie lo había hecho. “Hay que dejar de boludear y ocuparse de lo que hay que ocuparse”, repite el tigrense a su entorno. El excandidato del Frente de Todos, que dedica sus mañanas a trabajar en el sector privado y las tardes a la rosca política, convenció al tucumano. Para Massa, las colectoras que ofrece el oficialismo “son la nada misma”. “Hemos sido muy claros. Y reitero, para que nadie se equivoque: estamos en contra de sacar las PASO”, dijo Jaldo el viernes por la tarde. Las declaraciones circularon por el grupo de Telegram del bloque Fuerza Patria. Los tres diputados que responden a Jaldo fueron los primeros en escindirse del bloque peronista apenas comenzó el gobierno de Javier Milei y, al igual que los catamarqueños, mantienen una relación tirante con el bloque mayoritario del peronismo. Sin embargo, para el expresidente de la Cámara baja durante el gobierno de Alberto Fernandez hay que contenerlos.
Que las colectoras son una moneda de cambio chica y, por ahora, difusa para atraer votos es una mirada compartida por el peronismo, el PRO y el radicalismo. Incluso por los bloques intermedios. “Nadie nos explicó ni cómo se instrumentarían con la boleta única de papel”, dice un senador del partido centenario. Los radicales son claves para el oficialismo porque, en la Cámara Alta, su bloque es de diez integrantes. Mientras el Gobierno busca un nombre más amigable que el de colectoras, por su asociación al kirchnerismo, para atraer a los aliados, casi todas las fuerzas comparten que no es un tema para discutir ahora. “El apuro es de ellos”, dicen cerca del gobernador correntino Valdés a este diario.
En efecto, Karina Milei quiere discutir la reforma electoral durante el mes de agosto. Si bien el objetivo de fondo es romper al peronismo con la eliminación de las PASO, los bloques dialoguistas también se resisten a eliminar una herramienta que los puede ayudar a ordenarse el próximo año. Con solo 21 senadores propios, los libertarios necesitan todavía 16 votos para aprobar la reforma en la Cámara Alta. El poroteo indica que, aun con el radicalismo y el PRO jugando a favor, todavía les restaría conseguir tres votos más del peronismo federal o los bloques de fuerzas provinciales. Para colmo, la agenda de la Casa Rosada incluye avanzar con el antipático régimen de eliminación de zonas frías.
El peronismo analiza los pasos a seguir. “Toda discusión es prematura”, advierten. “Con la imagen de Milei en caída, la eliminación de las PASO podría ser un problema incluso para los libertarios”, advierte un dirigente de peso que apostó a que Milei terminará el Mundial con 25 puntos de imagen positiva. Según sus números, ya está en 26. Si así fuera y la tendencia se mantuviera, podría darse el escenario “de cuartos” que imaginan en San José 1111. Es decir, dos ofertas de derecha y dos de centroizquierda. Pero en Argentina un año es una eternidad. En principio, frenar los cambios en el sistema electoral, evitar los desdoblamientos y que no estalle la interna por los aires son los objetivos centrales.
Este miércoles, la mesa política de la Casa Rosada volverá a reunirse para establecer las prioridades legislativas. Al mediodía, Bullrich reunirá a los jefes de bloque en Labor Parlamentaria. Aun con sus acciones en baja tras la intervención del bloque por Karina Milei, la jefa de bancada libertaria buscará sesionar por lo menos una vez antes de las vacaciones de invierno. Bullrich quiere que sea el jueves 16. El temario estaría compuesto por la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, la Ley Hojarasca y pliegos judiciales.

