El Millonario sumó el tercer triunfo seguido. Se imponía con tanto de Andrada y jugaba con uno más por la roja a Nicola, pero Atlético lo igualó con Ferreyra, hasta que apareció Thiago para definirlo.
Triunfazo de River. Por el donde (bajo la lluvia incesante de Tucumán) y por el cómo. El Millonario ganaba 1 a 0 sin sobresaltos hasta los quince minutos finales del partido. Pero Atlético Tucumán, que jugó casi toda la tarde con un hombre de menos por la expulsión del uruguayo Carlos Nicola a los trece minutos del primer tiempo, reaccionó y empató a falta de siete.
Cuando parecía que se detenía el envión ganador que le trajo Leonardo Ponzio desde que asumió la dirección técnica, en el primer minuto de descuento, Thiago Almada, luego de una gran jugada de Juan Cruz Meza desde la izquierda, selló la tercera victoria al hilo de un River que se va reconstruyendo sobre los escombros que dejó el ciclo de Eduardo Coudet. Y que después de aquel comienzo lamentable, ya se metió entre los ocho que van a los Playoffs por el grupo A y se puso a dos puntos de Boca (42 a 44) y a seis del puntero Independiente Rivadavia en la tabla anual.
River ya no es aquel que tanto decepcionó con Coudet: ahora con Ponzio, ya no juega con los dedos puestos en el enchufe. Bajó un par de cambios la ansiedad, se tranquilizó, no va para adelante por que sí, se pasa la pelota con criterio y hace valer lo que pesa la jerarquía de sus jugadores. Su gol fue una prueba de todo esto:
A los 21 minutos, trajo pacientemente la pelota de izquierda a derecha con los toques de Acuña, Almada, Correa y Montiel, cuyo pase atrás Tobías Andrada mandó a la red tucumana con un derechazo bien calibrado. Después no le sobraron las llegadas. Tal vez porque a Almada, Correa y a Driussi les faltó claridad en los últimos toques. Pero River siempre tuvo el partido bajo control.
Aunque es cierto también que lo favoreció la expulsión a los 13 minutos del uruguayo Nicola (planchazo alto sobre la cara de Martínez Quarta) que dejó prematuramente a los tucumanos con un hombre menos. Y les quitó la rapidez en las transiciones y el atrevimiento que habían mostrado cuando les ganaron a Independiente y Racing.
Tal vez se haya dejado estar River en el segundo tiempo. No definió el partido (tampoco generó las situaciones para hacerlo). Y volvió a pasarle lo mismo que ante Banfield e Independiente Rivadavia: en el último cuarto de hora, perdió la pelota, se desacomodó y empezó a sufrir.
Un derechazo de Canelo pegó en el poste izquierdo y a los 37, el paraguayo Ferreyra cabeceó un tiro libre de Godoy en el área millonaria y anotó el 1 a 1. Lo bueno fue que River se sobrepuso a la frustración. Apretó a los dientes, fue a buscar con coraje los tres puntos que se le escapaban y los recuperó en tiempo de descuento con el derechazo de Almada que, bajo la lluvia imparable de la noche tucumana, ratificó por que el River de Ponzio es mucho mejor que el de antes.
